Su secuestrador, Wolfgang Priklopil, agente inmobiliario de 44 años, se suicidó tirándose debajo de un tren la noche misma de la fuga de Natascha.
La joven padeció ocho años de cautiverio en el subsuelo de una casa de Strasshof, a 25 km de la capital austríaca, en donde su secuestrador la retenía en un zulo de 5 m2 con un televisor como único contacto con el mundo exterior.
La primera entrevista de la joven fue retransmitida por 120 canales de televisión del mundo. Kampusch se convirtió luego brevemente en presentadora de un programa de entrevistas con personalidades en un canal austríaco.
Pero desde hace varios meses adoptó una actitud más discreta e insiste cada vez más en su derecho a la vida privada.
Hace muy poco, la comisión de investigación creada en febrero de 2008 para verificar eventuales errores o negligencias policiales durante las investigaciones del secuestro, sugirió que podría haber varios secuestradores.
Una niña de 12 años, testigo del secuestro, ya había dicho en 1998 que había visto a dos hombres en la camioneta blanca en la que Natascha Kampusch fue secuestrada. Este elemento, que no despertó el interés de los investigadores luego de que la víctima reapareciera, condujo al Ministerio de Interior a constituir una comisión de investigación.
Kampusch siempre defendió la tesis de un único secuestrador y se rehusó a hablar en público de sus relaciones con él durante su cautiverio.
El presidente de la comisión, el ex presidente de la Corte Constitucional, Ludwig Adamovich, causó sorpresa recientemente al declarar al periódico sensacionalista Kronen Zeitung que era "concebible que su periodo de cautiverio era mejor que lo que había vivido hasta entonces", agregando que la madre de la víctima, Brigitta Sirny, "no era una madre particularmente afectiva".
Sirny anunció inmediatemente que lo demandaría.
Otro miembro de la comisión, el ex presidente de la Corte Suprema, Johann Rzeszut, fue aún más lejos en un correo electrónico dirigido al periódico Osterreich en el que afirmó que la vida de Kampusch podría estar en peligro si Priklopil tenía efectivamente un cómplice.
"Tememos leer un día en los diarios 'Natascha Kampusch víctima de un accidente mortal'", escribió.
Incluso si la comisión tomó la precaución de siempre hablar de hipótesis que necesitan complementos de investigación, presenta a la víctima como una sospechosa, según los abogados de la joven que hoy tiene 21 años.
Kampusch vive actualmente en su propio departamento en Viena y pasa su bachillerato. Heredó la casa de Priklopil en Strasshof así como su vehículo. Varios expertos dan a entender que podría sufrir del síndrome de Estocolmo, según el cual las víctimas de un secuestro terminan por desarrollar cierta simpatía por sus secuestradores.
En una entrevista con la radio alemana NDR difundida el jueves, Kampusch se quejó de no poder sentirse libre: "Debo defenderme y justificarme constantemente sobre mi manera de ser y eso exige mucha energía. Nadie me deja ser yo misma" y agregó luego que "el secuestrador, él, me dejó ser yo misma, de cierta forma".
(con información de AFP)
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