Paul Simon es de esos músicos que siempre parecen haber estado ahí, continuamente presentes pero a la vez siempre cambiantes. Fue la mitad de uno de los dúos más famosos del pop y el autor de varias canciones que marcaron la década de 1960, manteniéndose como clásicos a medio siglo de compuestas. Fue un cantautor exitoso en la década siguiente y -no sin polémicas- marcó los años 80 con un álbum que hizo que el discutido termino World Music pasara a formar parte del lenguaje de la música pop. Y con más de cincuenta años de carrera es capaz de hacer un disco que llame la atención por su frescura, sin importar cual sea el nombre que está en la tapa del álbum.
Paul Simon comenzó su carrera musical a fines de la década de 1950. Empezó a hacerse conocido con el dúo que formó con su vecino y amigo Art Garfunkel; primero con el nombre de Tom & Jerry y, ya en la década del 60, cuando el revival de la música folk se puso de moda en Nueva York, como Simon & Garfunkel.
Simon & Garfunkel fue un caso extraño dentro del panorama de la música de una de las décadas más creativas de la música pop. Fue uno de los grupos comercialmente más exitosos, aunque su trayectoria fue accidentada y el éxito se dio de manera muy inesperada. Fue, como muchos otros, un portador de ideas generacionales, pero a la vez un grupo que trascendía generaciones gustando por igual a padres e hijos (cosa muy rara en los 60). Y si bien hoy podemos ver méritos artísticos muy grandes en su música, su propuesta no fue en su tiempo muy valorada intelectualmente.
La fama de Simon & Garfunkel se dio de manera extraña. El dúo, luego de sus comienzos tratando de emular a sus ídolos los Everly Brothers, se había dedicado a la música folk acústica. Su primer disco Wednesday Morning, 3 A.M editado en 1964, que tenía el subtítulo "excitantes nuevos sonidos en la tradición folk" , fue un fracaso comercial. Tanto que el dúo se separó. Garfunkel se puso a estudiar en la universidad de Columbia y Simon se fue a probar suerte como músico a Inglaterra.
Pero, un año después al productor Tom Wilson se le ocurrió hacer un "remix" (esa palabra, claro, no existía en la época) con una de las canciones del álbum llamada "The Sound of Silence". Como había hecho con unas canciones de Dylan, Wilson le añadió batería bajo y guitarra eléctrica a la canción sin el conocimiento del dúo. El resultado se editó en un simple y fue un éxito masivo.
El dúo volvió a reunirse, editó un álbum llamado Sounds of Silence en 1966, capitalizando el éxito tardío de la canción y se volvió uno de los grupos más populares de la década.
Simon & Garfunkel no tuvo la unanimidad critica que gozaron otros co-generacionales. Su música era quizás demasiado "amable" para una época turbulenta y el "mensaje" de sus canciones no era lo suficientemente rupturista. Sin embargo hoy, además de comprobar que canciones como "The Sound of Silence", "Mrs. Robinson" o "The Boxer" siguen manteniendo la frescura y el encanto de sus primeros años es fácil ver muchos aportes en la música del dúo.
Uno de esos aportes es la increíble combinación de las voces de Garfunkel y Simon, con influencias de los Everly Brothers, pero que creó una manera personal de arreglar voces a dúo que sería largamente imitada. Otra es el sentido rítmico de Simon, no tan frecuente en artistas de la escuela folk. Eso puede escucharse hasta en una canción tan despojada como The Boxer, donde la respiración de Simon sirve de sostén rítmico al tema.
El principal aporte son las canciones, claro. Paul Simon fue el responsable de varias joyas en ese periodo y trajo una visión letrística distinta, con un lenguaje llano y directo, pero a la vez bastante introspectivo y personal.
Simon & Garfunkel se separó en 1970 y Paul Simon siguió una carrera solista que fue al inicio muy exitosa pero que tuvo bastantes altibajos. Desde los inicios de esa etapa mostró un gran interés -como ya lo había insinuado con el dúo- por ritmos distintos al rock anglosajón. El disco Paul Simon de 1972 muestra su temprano interés por el reggae por ejemplo (en la canción "Mother and Child Reunion") o la música de Brasil ("Me and Julio Down by the Schoolyard", con percusión de Airto Moreira).
Fue en la década del 80 que esos intereses se hicieron más que evidentes, con un disco polémico, pero a la vez fundamental.
En 1986 Simon editó Graceland, un álbum, grabado en parte en Sudáfrica con músicos sudafricanos, y totalmente permeado por la música de ese país. La música popular africana no era totalmente desconocida en Primer Mundo, pero Simon llevó esos ritmos y esa impronta a un público masivo, a través de uno de los álbumes más populares de la década.
Lo hizo de manera polémica, ya que rompió el boicot cultural creado en la época para luchar contra el régimen racista del apartheid, en contra de las directivas de las organizaciones anti-apartheid. Y, tal como había sucedido cuando había adaptado la canción peruana "El cóndor pasa" con Simon & Garfunkel, hubo varias acusaciones de apropiación cultural. Muchos de los temas de Graceland están directamente inspirados en canciones populares sudafricanas. Simon terminó dando el crédito correspondiente a los autores, pero la autenticidad de su obra quedó un poco en entredicho. Tampoco ayudó la polémica generada con la canción "All Around the World or the Myth of Fingerprints" donde participa la banda Los Lobos. La canción aparece como autoría de Simon, pero los integrantes del grupo reclaman que la música del tema es suya.
30 años después la polémica continúa, pero el álbum sigue siendo una obra excelente que a su manera contribuyó a dar a conocer a varios artistas sudafricanos. Y las canciones del disco siguen siendo obras maravillosas, que siguen inspirando a nuevos músicos. Por ejemplo es muy difícil pensar en una banda como Vampire Weekend si Graceland no hubiera existido.
En el momento de mayor popularidad (apoyada por su siguiente álbum The Rhythm of the Saints de 1990) Simon dio un muy recordado concierto en Montevideo en el Estadio Centenario en 1992.
Pasaron más de 50 años desde el primer disco de Simon & Garfunkel. La semana pasada se editó Stranger to Stranger, el decimotercer disco solista de Paul Simon.
El álbum vuelve a apoyarse en lo rítmico como en sus mejores obras. Esta vez en un collage de sonidos, que van desde instrumentos artesanales creados por el compositor estadounidense Henry Partch (1901-1974) a manipulaciones electrónicas de la mano del músico italiano Cristiano Crisci más conocido como Clap! Clap!, pasando por música góspel y percusiones brasileñas.
Hay una atmósfera constante de experimentación en el álbum, pero todos esos sonidos "extraños" y manipulaciones sonoras están al servicio de las canciones. Gran parte de la frescura del disco está dado por el sentido del humor, apreciable en las letras pero también en forma más abstracta en los sonidos. En ese sentido las dos primeras canciones del álbum, "The Werewolf" y "Wristband", son el mejor ejemplo.
Stranger to Stranger es de esos discos que puede ser disfrutado de muchas maneras según la atención con que se lo escuche y que va revelando nuevos detalles en las distintas audiciones.
Un disco nuevo -en todo sentido- de un artista de 74 años que es parte muy importante de la historia musical de este último medio siglo.
Por Andrés Torrón
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