Contenido creado por Martín Otheguy
Música sin enemigos

Guitarra y voz

Música sin enemigos: José González

¿Qué tiene en común el cantante sueco José González con Lazaroff o Eduardo Mateo? Nueva columna de “Música sin enemigos”, de Andrés Torrón.

02.04.2015 10:11

Lectura: 5'

2015-04-02T10:11:00-03:00
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La figura del cantante y compositor de canciones que se acompaña a sí mismo con una guitarra ha sido una constante en la música popular, no solo occidental, desde hace siglos.

Aunque la música anglosajona ha tenido ejemplos muy refinados en ese formato, la contribución latinoamericana a la figura el cantautor con guitarra ha sido enorme. Gran parte de la música popular brasileña descansa en la dupla "voz & violão", y la música uruguaya no va en zaga: de Daniel Viglietti a Jorge Drexler, pasando por Eduardo Mateo, Fernando Cabrera y un larguísimo etcétera; sin dejar de tener en cuenta a toda la música folclórica del continente.

Mas allá de modas y tendencias el tándem voz y guitarra siempre muestra su vigencia.
Hace unos doce años el músico José González se volvió un inesperado fenómeno popular, primero en su Suecia natal, luego en Inglaterra y por ultimo en Estados Unidos y el resto del mundo gracias a su álbum Veneer (2003).

Hijo de argentinos exiliados, González había dejado la música hardcore por la bioquímica, sin abandonar su amor por la guitarra española, que siguió tocando en su casa.

Influenciado por la música que escuchaba de pequeño (el primer Silvio Rodríguez, Atahualpa Yupanqui, Joao Gilberto), González comenzó a componer sus propias canciones. Unos amigos al escuchar esa música la asociaron inmediatamente con la del inglés Nick Drake, a quien José en verdad nunca había escuchado.

Drake, especialmente a través de su disco Pink Moon editado en 1973, fue todo un descubrimiento para José y eso se nota bastante en Veneer , además de las influencias -notorias sobre todo para un escucha sudamericano- de la música latinoamericana que escuchaba de niño.

La propuesta de González significó toda una novedad en el mundo anglosajón: un cantautor munido de una guitarra de cuerdas de nylon tocada con mucho virtuosismo y swing, cantando canciones sencillas, pero a la vez muy elaboradas en lo armónico y melódico.

Dejando de lado el hecho de que las canciones estén cantadas en inglés por un sueco, un escucha uruguayo no tendría demasiado problema en asociar las canciones de González con cierta música popular originada aquí, desde Jorge Lazaroff a Eduardo Mateo. Mas allá de que González los haya escuchado o no, hay puntos comunes en su música, desde el uso de la guitarra española como instrumento principal, a ciertas búsquedas armónicas, pasando por el uso de un formato pop beatle de canción, por más que se usen solo voz y guitarra como elementos principales. Y especialmente un aire melancólico, que puede ser muy sueco, pero escuchado desde aquí suena totalmente rioplatense.



González confirmó todo lo bueno que prometía su álbum debut en su segundo trabajo In Our Nature de 2007, álbum que lo trajo hasta Montevideo, donde tocó en la Sala Zitarrosa, compartiendo escenario con Juana Molina.

Antes de que su fama como solista lo llevara a recorrer escenarios de todo el mundo con su guitarra, González había formado un peculiar trío con sus amigos Elías Araya en batería y Tobias Winterkorn en órgano y sintetizador Moog. Con ese trío llamado Junip editó dos muy buenos discos en 2010 y 2013, con un sonido muy particular, pero similar estéticamente a su faceta solista.

Ocho años después de Our Nature, González retomó su faceta de cantautor solo, con la edición de Vestiges & Claws, su reciente tercer álbum.


El disco mantiene el formato de voz, guitarra, más percusiones sutiles y unas mínimas intervenciones de cello y flauta baja. Es el primero en no incluir ninguna versión ajena -en Veneer uno de los temas más populares fue su particular versión de "Heartbeats" del grupo electrónico sueco The Knife, en Our Nature estaba "Teardrop" de Massive Attack y en vivo González ha versionado a Kylie Minogue, Joy Division y Bruce Springsteen, entre muchos otros. Más allá de eso y de incluir alguna canción más cercana a la tradición folk anglosajona como "Every Age", el clima es muy parecido a sus anteriores trabajos, al punto de que las canciones de este disco bien podían estar en sus anteriores trabajos y viceversa. ¿Es esto un demérito? En parte no y en parte sí.



Es verdad que no hay casi sorpresas para un seguidor atento de su obra. Pero Vestiges & Claws está lleno de canciones hermosas y el disco, escuchado en su totalidad muestra una gran solidez y logra un clima hipnótico muy especial. Hay tres temas "What will", "Vessel" y "Afterglow" -que además están ubicados uno a continuación de otro- que son de lo mejor del disco, donde es difícil no escuchar la influencia de Eduardo Mateo.

Mas allá de mostrar la vigencia del incombustible formato de cantautor con voz y guitarra, la música de José González sigue sonando personal y única, tomando elementos de muchos lados.

Por Andrés Torrón