Contenido creado por Martín Otheguy
Música sin enemigos

La banda nueva que siguió sonando

Música sin enemigos: Django Django

¿Por qué escuchar el nuevo disco de Django Django, la sensación de los últimos años en la música británica? Nueva entrega de "música sin enemigos", de Andrés Torrón.

07.05.2015 10:08

Lectura: 4'

2015-05-07T10:08:00-03:00
Compartir en

En un mercado tan competitivo y tan lleno de antecedentes ilustres como el de la música popular británica, no es muy fácil destacarse. Menos fácil aun es sobrevivir a las expectativas que suele generar la prensa musical inglesa obsesionada siempre por encontrar a la banda "nueva" antes que los demás (un trauma que supongo arrastran desde la explosión beatle).

La banda de origen escocés Django Django ha sorteado estos obstáculos bastante bien. No solo su disco debut, editado en 2012, fue elegido por casi todas las publicaciones como uno de los mejores de ese año; lograron mantener el interés todos estos años y acaban de sacar un nuevo disco, que más allá de las opiniones ha generado bastante ruido. Todo esto no es un mérito menor, porque no se trata de buenas estrategias de marketing, sino de un grupo que ha hecho y sigue haciendo muy buena música de manera independiente.

Django Django se formó en Londres alrededor de 2009, pero todos sus integrantes -David Maclean, productor y baterista; Vincent Neff, guitarrista y cantante; Jimmy Dixon, bajista y cantante y Tommy Grace, tecladista- se conocieron en Escocia en el colegio de Arte de Edimburgo.

Su primer álbum homónimo mostró una cantidad de cosas interesantes -y a primera vista- novedosas en su música. Como sus coterráneos de Franz Ferdinand, Django Django hacía suya la idea de que el rock podía ser una música bailable, sin por eso perder su veta "artística". Pero las influencias del grupo eran un tanto distintas a las de sus colegas mayores. La música de Django Django tiene mucho de la movida de Manchester de fines de la década de 1980, pero más aun de la continuación de esa movida que juntó música electrónica y rock que se dio en los primeros años del nuevo siglo. No es casualidad que David Maclean sea el hermano menor de John Maclean, miembro de The Beta Band, un grupo fundamental de esa corriente de inicios de los 2000.



Más allá de beber de las mismas fuentes y de seguir también la línea de grupos como Stereolab y Super Furry Animals, Django Django añadió un gusto mayor por las polirritmias percusivas, por los arreglos vocales y por los sonidos derivados de la música surf. Su canción más exitosa "Wor" es un buen ejemplo de todas esas mezclas. "Waveforms" otro de sus temas más difundidos, también, además de tener -a oídos uruguayos- ecos claros de candombe en su rítmica.

Esta semana Django Django editó su segundo álbum, titulado Born Under Saturn. En él el grupo sigue la línea de su debut, profundizando el gran trabajo de producción y añadiendo un mayor toque electrónico, además de más complejidad en los arreglos vocales.

Born Under Saturn es un muy buen disco, con excelentes canciones como "First Light", "Pause Repeat" o "Shake and Tremble", entre otras. La interacción de las voces es cada vez más interesante; la voz de Vincent Neff nunca está sola y los arreglos vocales pueden pasar del unísono con el bajista Jimmy Dixon, a armonías muy elaboradas. Los arreglos "electrónicos" están más presentes que en el otro disco y es muy atractivo lo que sucede en esa mezcla entre los instrumentos roqueros "clásicos" y las capas de teclados. En este disco es más obvio que Django Django también escuchó mucho a grupos británicos de los ochenta como New Order y Depeche Mode.

Pero el álbum tiene dos cosas que quizás conspiren para hacerlo perfecto. Una de ellas es su duración: con tres o cuatro canciones menos hubiera sido un trabajo mucho más redondo. El otro es que viene precedido de un muy buen disco debut; el factor sorpresa ya no juega acá. Seguramente si este fuera el primer disco de la banda, el deslumbramiento hubiera sido el mismo o mayor.

Más allá de eso Django Django sigue haciendo una música que no esconde sus deudas pero suena fresca, interesante y es a la vez accesible e inteligente.

Por Andrés Torrón