Salvajes
Mataban para extraer grasa
La desarticulación de una banda que mataba y descuartizaba personas para vender su grasa, remueve mitos y fantasmas en Perú. El caso rememoró la leyenda andina de los "pishtacos", terribles personajes del folklore incaico.
20.11.2009 19:05
Cuatro personas bajo sospecha de matar a 60 personas para obtener su grasa y luego venderla para uso en cosméticos, supuestamente a extranjeros, formaban una "hermandad" que actuaba hace 30 años y que asolaba regiones remotas de los Andes, informó la policía peruana.
"Esta organización formaba una cadena o hermandad que realizaba actividades criminales consideradas como delitos de lesa humanidad", dijo el general de la policía Eusebio Félix, quien sostuvo que la banda actuaba hace 30 años en zonas andinas y amazónicas de cinco departamentos de la región central y surandina.
La supuesta venta de la grasa humana generó ciertas dudas entre médicos que pusieron en duda su comercialización en el extranjero.
La banda, denominada "Los Pishtacos del Huallaga", perpetró el "secuestro y desaparición forzada de personas actuando con extrema crueldad, ventaja y ensañamiento", subrayó el general Félix.
"Lo que han confesado los detenidos es que luego de asesinar a sus víctimas y degollarlas, colgaban sus torsos y muslos de ganchos en forma de 'S'; después para extraer la grasa encendían unas velas que calentaban la habitación. La grasa caía en recipientes durante tres días y luego era decantada", relató.
Los criminales utilizaban casas abandonadas ubicadas en las alturas andinas y en la espesura de la selva. La grasa humana luego era vendida a extranjeros a 15.000 dólares el litro, según la investigación policial.
El decano del Colegio Médico del Perú, Julio Castro, dijo que los cirujanos plásticos extraen grasa de sus pacientes todos los días y que no hay nadie que la compre.
Estimó además que le parece improbable que alguien pague 15.000 dólares por un litro de grasa humana que extraída de manera artesanal contiene impurezas que la hacen inútil.
En respuesta a los cuestionamientos de los médicos, el ministro del Interior, Octavio Salazar, dijo este viernes que los crímenes de esta banda "son increíbles, pero son verdad".
"Lo real es que la policía con el Ministerio Público han hecho una investigación seria y habría que preguntar por qué en otras partes del mundo la solicitan", subrayó.
"Jamás nos vamos a prestar a convertir una leyenda en realidad", añadió.
El fiscal que investiga el caso, Jorge Sanz Quiroz, dijo en la víspera a la AFP que en el caso "están implicados dos italianos, que ya están identificados pero cuyos nombres no podemos difundir hasta que sean capturados".
"Estas personas (los italianos) aparentemente compraban la grasa a los detenidos para luego comercializarla en laboratorios europeos", añadió el fiscal sin dar más precisiones.
Existen fundadas sospechas de que la banda pueda haber asesinado a por lo menos 60 personas, que desaparecieron en las regiones centroandinas. Sin embargo, hasta ahora la policía halló sólo los restos humanos de una persona.
Uno de los detenidos, Hilario Cudeña, de 56 años, en los interrogatorios policiales admitió que cometió "varios" homicidios desde cuando tenía 20 años.
El caso rememoró la leyenda andina de los "pishtacos", una palabra que procede del vocablo quechua "pishtay", que en el idioma de los antiguos peruanos significa "cortar en tiras". Según la leyenda estos personajes que aterrorizaban las alturas andinas mataban gente para vender su grasa.
La banda fue desarticulada a inicios de noviembre cuando se detuvo a una persona en posesión de 17 litros de grasa humana.
Fuente: EFE
"Esta organización formaba una cadena o hermandad que realizaba actividades criminales consideradas como delitos de lesa humanidad", dijo el general de la policía Eusebio Félix, quien sostuvo que la banda actuaba hace 30 años en zonas andinas y amazónicas de cinco departamentos de la región central y surandina.
La supuesta venta de la grasa humana generó ciertas dudas entre médicos que pusieron en duda su comercialización en el extranjero.
La banda, denominada "Los Pishtacos del Huallaga", perpetró el "secuestro y desaparición forzada de personas actuando con extrema crueldad, ventaja y ensañamiento", subrayó el general Félix.
"Lo que han confesado los detenidos es que luego de asesinar a sus víctimas y degollarlas, colgaban sus torsos y muslos de ganchos en forma de 'S'; después para extraer la grasa encendían unas velas que calentaban la habitación. La grasa caía en recipientes durante tres días y luego era decantada", relató.
Los criminales utilizaban casas abandonadas ubicadas en las alturas andinas y en la espesura de la selva. La grasa humana luego era vendida a extranjeros a 15.000 dólares el litro, según la investigación policial.
El decano del Colegio Médico del Perú, Julio Castro, dijo que los cirujanos plásticos extraen grasa de sus pacientes todos los días y que no hay nadie que la compre.
Estimó además que le parece improbable que alguien pague 15.000 dólares por un litro de grasa humana que extraída de manera artesanal contiene impurezas que la hacen inútil.
En respuesta a los cuestionamientos de los médicos, el ministro del Interior, Octavio Salazar, dijo este viernes que los crímenes de esta banda "son increíbles, pero son verdad".
"Lo real es que la policía con el Ministerio Público han hecho una investigación seria y habría que preguntar por qué en otras partes del mundo la solicitan", subrayó.
"Jamás nos vamos a prestar a convertir una leyenda en realidad", añadió.
El fiscal que investiga el caso, Jorge Sanz Quiroz, dijo en la víspera a la AFP que en el caso "están implicados dos italianos, que ya están identificados pero cuyos nombres no podemos difundir hasta que sean capturados".
"Estas personas (los italianos) aparentemente compraban la grasa a los detenidos para luego comercializarla en laboratorios europeos", añadió el fiscal sin dar más precisiones.
Existen fundadas sospechas de que la banda pueda haber asesinado a por lo menos 60 personas, que desaparecieron en las regiones centroandinas. Sin embargo, hasta ahora la policía halló sólo los restos humanos de una persona.
Uno de los detenidos, Hilario Cudeña, de 56 años, en los interrogatorios policiales admitió que cometió "varios" homicidios desde cuando tenía 20 años.
El caso rememoró la leyenda andina de los "pishtacos", una palabra que procede del vocablo quechua "pishtay", que en el idioma de los antiguos peruanos significa "cortar en tiras". Según la leyenda estos personajes que aterrorizaban las alturas andinas mataban gente para vender su grasa.
La banda fue desarticulada a inicios de noviembre cuando se detuvo a una persona en posesión de 17 litros de grasa humana.
Fuente: EFE
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