La polémica sobre los cánones de belleza y el uso del retoque fotográfico en las campañas de moda vuelve a estar más que nunca sobre la mesa. Victoria's Secret se encargó recientemente de poner el debate en la opinión pública tras presentar su nueva línea de lencería bajo el eslogan The Perfect Body, que fue muy criticado en redes sociales.

Las quejas impulsaron a la firma a cambiar su publicidad, pero esto no hará que en su esperado desfile se suban los físicos más "perfectos" del mundo del modelaje. Algunos estudios apuntan que la belleza irreal y "perfecta" incita al consumidor a comprar un producto. No obstante, también hay marcas que demuestran que se puede triunfar sin hacer uso del Photoshop en sus campañas, tal como ejemplifica el éxito Aerie, la línea de ropa íntima de American Eagle.

Esta marca estadounidense sorprendió a principios de año lanzando al mercado una arriesgada estrategia publicitaria: no retocar ninguna de las fotografías de su catálogo de lencería. El proyecto se acompañó de una iniciativa en redes sociales que animaba a todo el público a compartir una imagen de sí mismo bajo el hashtag #AerieREAL, para hacer gala y sin complejos de la imagen de cada uno.

La alta participación de los internautas no ha cesado en todos estos meses, demostrando que el público también ansía campañas que respeten el concepto de "belleza de la calle" y donde se pueda mostrar a las mujeres tal y como son. La firma estaba apostando por una nueva filosofía y hoja de ruta: "no retocaremos más a nuestras chicas. No más supermodelos".

Así lo mantuvieron y, casi doce meses después American Eagle vuelve a captar la atención mediática tras publicar los resultados de su ejercicio empresarial. La línea Aerie, promocionada con campañas sin retoque fotográfico, consiguió incrementar un 9% de sus ventas, según informa La Vanguardia. Curiosamente, y en contra, el resto de colecciones de la compañía que no se han beneficiado de esta estrategia sí han disminuido en ventas. De este modo, la marca estadounidense rompió esquemas y ha demostró que la naturalidad cada vez se impone más ante los ideales de perfección.