La manifestación, que reunió unas 200.000 personas de todas las orientaciones políticas, pidieron la renuncia del ministro no sólo por responsabilizarlo por la derrota de la guerra del Líbano, sino por su fracaso en otros asuntos de seguridad y sociales.

Según EFE, familiares de soldados muertos o secuestrados, la derecha nacionalista, la izquierda pacifista, reservistas, residentes del norte de Israel y de Sderot -localidad donde caen la mayoría de los cohetes lanzados de Gaza, desde donde varios grupos llegaron a pie- figuraban entre los 250.000 manifestantes que acudieron según los organizadores (la policía no dio cifras).

Prueba de la mezcla de intereses es que algunos de los oradores fueron abucheados por el grupo contrario, como el escritor Meir Shalev cuando dijo que la guerra del Líbano "no fue la única estupidez en la que Olmert se embarcó, pero gracias a ella hemos entendido qué es lo que pasa tras 40 años de ocupación". La manifestación se celebró bajo el lema "Fracasados a casa", y siembra las dudas sobre el futuro del gobernante israelí, quien tiene los índices de popularidad más bajos de su historia.