Maquillarse cada día puede ser una tarea extenuante, incluso para las más coquetas. Por eso se creó el maquillaje permanente, que consiste en pigmentar la piel con la ayuda de finísimas agujas como si de un tatuaje se tratara. Las inyecciones se realizan sólo en la superficie de la dermis y el resultado dura entre dos y cinco años, antes de que el color se borre de forma natural gracias al rejuvenecimiento de la piel.
Su objetivo es reforzar la mirada trazando una línea, más o menos gruesa, a elección de cada persona, pero quienes opten por este procedimiento deben estar alertas para que no afecte la salud de sus ojos.
Lo más importante es elegir siempre a un profesional reconocido. Mejor aún si es alguien que tiene experiencia en la técnica en cuestión.
Se deben asegurar las condiciones en que se realizará la intervención (jeringas de un solo uso, empleo de guantes de cirujano, etc.) y de que los pigmentos que se inyecten sean minerales, pues son los únicos que cumplen los siguientes requisitos: ausencia de tóxicos, estabilidad ante la luz, inercia al metabolismo, riesgo de migración inexistente y, además, no producen alergia.
Según comentan en el portal Enfemenino.com, la intervención dura aproximadamente una hora y se realiza siempre bajo anestesia local. En principio se trata de una intervención no dolorosa. Si la persona no está del todo convencida, se le aconseja eligir un maquillaje lo más natural posible tanto en lo que al espesor del trazo se refiere como en relación a los colores empleados.
Es una técnica muy apreciada entre deportistas, pero también entre personas sin ganas de perder tiempo maquillándose y desmaquillándose.
Después de la operación recomiendan hidratar los párpados con una crema y aplicar un producto antiséptico para limpiar la zona.
El maquillaje permanente siempre parece en los primeros días un poco más oscuro de lo deseado, por lo que hay que esperar una semana para empezar a ver la coloración inicialmente esperada.
Para remover el maquillaje de los ojos, se debe evitar la leche desmaquillante y optar por un desmaquillante líquido. En cuanto a los párpados, se deben limpiar con un algodón empapado en agua fría. La cicatrización dura entre tres y cuatro días.
Está totalmente desaconsejado exponerse al sol tras la intervención, pues impide que los pigmentos se fijen correctamente. También hay que evitar bañarse en la playa o en la piscina y exponerse a los rayos solares por lo menos durante 10 días.