"Las personas matutinas prefieren ponerse en marcha temprano e irse a dormir temprano. Son más activas, introvertidas y responsables", asegura Anna Muro,autora del estudio "Morningness-eveningness, gender and the Alternative Five Factorial Personality Model", llevado a cabo en la Universitat Autónoma de Barcelona.

Según consigna el portal español 20Minutos, la investigadora trabajó sobre información proporcionada por 533 estudiantes de entre 18 y 33 años de edad. En su trabajo, la docente estableció dos categorías básicas. La primera de ellas es la de los "matutinos", que se levantan entre las 6 y las 9, para irse a la cama entre las 9 y las 11 de la noche. En el otro extremo se sitúan los "vespertinos", quienes se despegan de las sábanas entre las 11 y las 13 horas, y cuyo horario de irse al lecho oscila entre la 1 y las 3 de la madrugada. El trabajo también contempla estadios intermedios o moderados entre ambos extremos.

Muro aclara que la condición de matutino o vespertino se establece en relación a la tendencia biológica natural, no al comportamiento obligado por motivo de trabajo o de estudios. Es decir, a qué hora se levantaría cada persona si no tuviera obligaciones.

Contrariamente con lo que sucede a los matutinos, los remolones están más expuestos a sufrir problemas psicológicos, pueden ser menos eficientes en el manejo de sus impulsos, y más inestables en el plano emocional. El trabajo de muro tuvo en cuenta cinco elementos básicos, cuyas modificaciones según los horarios de sueño de las personas fueron registradas: actividad, sociabilidad, impulsividad-búsqueda de sensaciones, ansiedad y agresividad-hostilidad.

Por supuesto, la química no está ajena a la situación. El cortisol y la melatonina, dos hormonas relacionadas a los ciclos de sueño y vigilia, suelen presentarse en dosis más adecuadas entre los madrugadores


Según Muro, quienes se acuestan tarde y no madrugan son "más impulsivos, agresivos y creativos, no tienen miedo a decir que no, tienen más sentido del humor, se socializan más, por lo tanto, son más vulnerables a sufrir problemas psicológicos relacionados con el control de impulsos o la inestabilidad emocional ".