Contenido creado por Gerardo Carrasco
Vida de perros

Vida de perros. Por Andrés Peirano

La socialización del cachorro: lo que se aprende de chiquito queda para siempre

El entrenador canino destaca la importancia de socializar correctamente a los canes en edades tempranas.

28.06.2019 11:25

Lectura: 5'

2019-06-28T11:25:00-03:00
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Vinculado a los canes casi desde su nacimiento, Andrés Peirano abandonó una promisoria carrera en la Fuerza Aérea luego de que sus experiencias en Congo le llevaran a volcarse por completo a su vocación por los perros.

Tal como lo relatara en diálogo con Montevideo Portal, el contacto con la violencia y la indefensión de los más débiles le llevó a concebir un proyecto único: entrenar perros callejeros como sistema de alerta temprana y protección de mujeres y niños. Estos animales podrían prestar un valioso servicio en lugares -como el mencionado país africano- donde la población civil está a menudo indefensa ante el accionar de grupos armados.

En la actualidad, Peirano ejerce como entrenador y da cursos de capacitación en la materia. También realiza tareas de apoyo emocional mediante perros entrenados, dirigidos a confortar a personas que han pasado por experiencias traumáticas, como el caso de quienes se ven afectados por inundaciones, algo tristemente frecuente en nuestro país.

En su nuevo artículo, Peirano pone el acento en la necesidad de procurar una buena socialización del perro en su etapa inicial, ya que lo que aprenda entonces marcará -para bien o para mal- el resto de su vida.

 

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La socialización es un proceso gradual que desarrolla durante el crecimiento del can y que le permite relacionarse correctamente con otras mascotas, personas u objetos. No se trata solo de que el perro conozca visualmente estos factores externos que le van a acompañar durante toda su vida, sino que además debe interactuar con ellos.

Debe conocer, por ejemplo, la diferencia entre un niño y un adulto, aceptándolos positivamente a ambos y teniendo en cuenta que quizás no todos les niños le tirarán de la cola.

El abanico de posibilidades que el perro conozca desde cachorro le va a permitir en un futuro relacionarse mejor o peor con lo que le presentemos. Por ese motivo, podemos afirmar que la socialización es un proceso muy importante en la vida de cualquier mascota, como lo sería para un niño.

La socialización comprende entre las 3 y las 12 semanas de edad. Será en este tiempo en el que tendremos que acostumbrarlo a todo, siempre de forma agradable.

Para socializar a un cachorro correctamente primero debemos comprender que los perros son animales sociales, que viven en jerarquía y que aprenden de sus iguales cómo deben comportarse, jugar y comunicarse.

Por ese motivo, al separar a un cachorro de su familia, inevitablemente le estamos privando de su educación básica como perro y es nuestro deber socializarlo para prevenir futuros problemas del comportamiento.

Por ejemplo, si tenemos un cachorro de raza pequeña, puede asustarnos el hecho de socializarlo con perros de mayor tamaño, quizás por miedo a que le hagan daño. Eso es un grave error. Para que nuestro cachorro aprenda a relacionarse bien con otras mascotas no debemos preocuparnos tanto por el tamaño de los otros perros sino más bien por el carácter que tengan.

Socializaremos a nuestro cachorro con perros, gatos y tortugas y todos aquellos animales que pueda encontrarse a lo largo de su vida. Eso sí, deberemos buscar a ejemplares simpáticos, tranquilos y amables que fomenten una actitud positiva y que hagan que nuestro cachorro conserve un recuerdo feliz.

Por el contrario, si elegimos a un perro sin conocer su carácter y acaba agrediendo a nuestro cachorro podemos, como consecuencia, tener de por vida a un perro asustadizo. Se debe elegir correctamente con quién se relaciona el cachorro.

Las personas también son una parte fundamental de este proceso. Recomendamos que el animalito se relacione con gente de todo tipo, incluyendo niños y adultos. Eso sí, debemos recordar a los más pequeños que deben respetar y nunca hacer daño a un perro.

Además, es importante que los niños cuiden a sus mascotas, de esta forma aprenden a respetar a otras especies y entienden la importancia de la fauna en el planeta.

El contacto con las personas es la parte más básica y fundamental de la socialización, pues un perro domesticado disfruta de la vida junto a los humanos, siguiéndolos y recibiendo atención por su parte. Un can que se relaciona de forma adecuada con quien sea nos ahorrará dolores de cabeza y será más feliz.

Por último, pero no menos importante, debemos recordar que en nuestro entorno existen objetos u otros elementos que el perro debe conocer, como los automóviles, las bicicletas o las plantas.

Existen muchos perros que incluso de adultos siguen teniendo miedo a ciertos objetos, como las patinetas, y eso es debido a una mala socialización que ha generado miedo e inseguridad. Para ello, acostumbraremos a nuestra mascota en parques y otros lugares transitados, a la presencia de estos elementos que puedan resultarle sorprendentes.


Andrés Peirano

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