Luego del aumento de mamas y la liposucción, los dos clásicos de los quirófanos, la labioplastia ha dejado de ser una operación rodeada de tabúes para convertirse en un instrumento más para la salud y la belleza femeninas.

Lo que quizás antes se ocultaba ahora se asume como un defecto que se pueden solucionar con información y con ayuda profesional.

Según explica el cirugano plástico y estético español Moisés Martín Anaya al portal Nosotras, las causas para solicitarla son variadas, siendo la más común el mayor tamaño de los labios menores en proporción a los labios mayores. Esto suele ocasionar complejos físicos y problemas en las relaciones sexuales. También irritación, molestias y problemas de higiene durante la menstruación. A veces no sólo se trata del tamaño y/ o grosor, sino también de un problema de asimetría.

Las causas de la hipertrofia y la asimetría pueden ser de origen genético, pero también pueden haber aparecido luego del parto o, simplemente deberse al envejecimiento. La solución pasa por el quirófano y no es compleja, puesto que no requiere ingreso hospitalario. Se realiza bajo anestesia local sedación y consiste en una reducción mediante láser del tejido digamos sobrante y posterior remodelado.

El proceso dura una hora y media y el postoperatorio requiere vigilancia y cuidados normales en la zona. Reposo de 24 horas, nada de productos ni ropa que pueda irritar y,eso sí, abstención sexual durante un mes.