Contenido creado por Laura Meléndez
Salud

Pantalla grande

La forma de tus orejas está condicionada genéticamente

Revisando muestras de 5 mil voluntarios, un grupo de científicos latinoamericanos detectó siete regiones del genoma humano que están asociadas con cambios en la forma del pabellón auditivo.

01.07.2015 11:12

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2015-07-01T11:12:00-03:00
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Un grupo de científicos, que conforman el Consorcio para el Análisis de la Diversidad y Evolución de Latinoamérica (Candela), detectó siete regiones del genoma humano que están asociadas con cambios en la forma del pabellón auditivo. "Este hallazgo es importante por varios motivos. En primer lugar, porque aporta información valiosa que podría servir para prevenir y tratar malformaciones y por otro lado nos ayuda a comprender su evolución, particularmente ligada a la termorregulación, la percepción acústica y la localización del sonido", explica Rolando González José, investigador independiente en el Centro Nacional Patagónico (Cenpat-Conicet).

El pabellón auricular es una estructura compleja compuesta por cartílago y piel. En las regiones genéticas estudiadas por los científicos se encuentran el gen receptor de la Ectodisplasina A (EDAR), una de cuyas funciones es regular el desarrollo de la piel, y el gen de la proteína T-Box 15, que tiene un rol en el desarrollo del esqueleto.

"Entre otros aspectos, los atributos que nos interesaba estudiar eran el enrollamiento del borde del pabellón, su inserción con el cráneo, estructuras complejas del cartílago como el tragus y la protrusión del pabellón (cuánto se separa la oreja de la cabeza)", cuenta González José.

Para realizar la investigación, publicada en la revista científica Nature Communications —y recogida por Dicyt—, se tomaron muestras de más de 5.000 voluntarios de Chile, Colombia, Brasil, México y Perú. Los resultados encontrados en humanos se comprobaron luego en ratones de laboratorio.

Virginia Ramallo es investigadora asistente del Conciet y junto con Caio Cesar Silva de Cerqueira, becario postdoctoral del Consejo, ambos del Cenpat, fueron los encargados de recolectar muestras en Brasil. "Se tomaron datos fenotípicos, muestras de ADN y quince fotografías del rostro y la cabeza a 5.062 personas en diferentes ciudades", aseguran.

Las observaciones detectadas en humanos fueron luego comparadas en ratones de laboratorio con el gen EDAR inactivado o sobreexpresado. "A través de fotografías, se analizaron la región lateral izquierda y la parte superior de la oreja. En cada imagen fueron colocados puntos de referencia para poder capturar la forma en cada ratón analizado. Por ejemplo, en la fotografía de la vista superior se pudo analizar la protrusión por medio de ángulos y distancias. La fotografía lateral permitió analizar el cambio morfológico en los otros rasgos", explica Silva de Cerqueira.

La colecta de datos en humanos sigue un protocolo estandarizado en todos los países en los cuales se realizan los estudios. La información recolectada en cada lugar integrará una única base, que actualmente incluye más de 7.500 voluntarios.