Vi Cars. Nada del otro mundo. Solo una reflexión: ¿viste que en las películas de Disney casi siempre aparece un personaje "fumeta", dado vuelta, con nostalgia de los años 60? ¿Se tratará de un mensaje para los padres de los pibes, como diciéndoles "está todo bien, man, yo también fui como vos y terminé en Disney, no te amargues, a todos nos pasó lo mismo"? Es como que el público de Disney ya no son los niños -que van a ir de todos modos- sino los padres crecidos en los 60.

(Señores distribuidores: en julio, no podría haber UNA, por lo menos UNA, película para adultos?? Será mucho pedir??)

Leo en el diario Perfil una entrevista al mexicano Guillermo Orozco Gómez, especialista en Pedagogía de la Comunicación. Lo que dice son cosas bastante obvias, pero que el progresista y valeriano sistema educativo uruguayo se empeña en ignorar década a década, reforma educativa a reforma educativa: desde hace mucho tiempo estamos aprendiendo muchas cosas de la televisión sin que la televisión quiera asumir la posición de enseñanza . Cosas que todo el mundo sabe (todo el mundo menos los profesores, los maestros y las autoridades educativas, parece): "Desde la escuela hay que tener una estrategia de educación para interactuar con la televisión y las demás nuevas tecnologías". Cosas que los progresistas tontos consideran sacrílegas: "La escuela debe aliarse con la televisión, y si no lo hace difícilmente la escuela pueda sobrevivir". Cosas que las señoritas directoras no aceptan: "para la vida el aprendizaje más relevante es el que se da fuera del aula , que es un aprendizaje mucho más variado y directamente vinculado con la vida cotidiana de los estudiantes, con las necesidades actuales y con el momento presente". Cosas que se pueden ver en cualquier pasillo de una escuela: "Las nuevas tecnologías hacen más evidente el deterioro de la escuela y la incapacidad de hacerse cargo de las preguntas fundamentales de la vida". Cosas que la directora de canal 5 nunca entenderá: "Tenemos que abandonar esa idea de que la televisión cultural y educativa es pesada, densa y aburrida".

(El diario Perfil es diario, pero sale sólo los domingos. 45 mangos. El debate cultural en canal 5 entre los Coriún y los Martínez Carril no me molesté en mirarlo, ya lo vi hace treinta años. ¡Eso es televisión popular y educativa, carajo!)

Voy a darme un gusto que la mayor parte del tiempo reprimo: jugar a ser disc jockey. El lunes 17, víspera de feriado, además de escuchar a bandas que me gustan (sí, me gustan), como Sinatras, Orange y Fede Deutsch & Mavericks (compuesta por Buenos Muchachos), voy a pasar música en la fiesta de Sábado Pop y Domingo Pop en el Central. La sensación de ser DJ me confiere, las pocas veces que ejerzo, una mezcla de placer y poder. Uno se siente como un marionetista entre sádico y hedonista, que observa a los bailarines y a la vez se divierte. Nada mal para un lunes víspera de feriado.

(17 de julio, 22 horas, Cine Central. Entradas anticipadas en red UTS, desde mañana, 90 pesos)

Imagino que un milico acusado de asesino, conspirador, torturador se hubiera escapado en circunstancias similares a las que se escapó Gilberto Vázquez en un gobierno blanco o colorado. Imagino todas las renuncias que se estarían pidiendo, todas las marchas que se estarán haciendo, todas las interpelaciones al pedo que se estarían tramitando, todas las conspiraciones que Brecha estaría escribiendo. Imagino todo lo que estarían gritando si el milico se le hubiera escapado a Batlle. Y no entiendo por qué el gobierno se tomó el tema con tanta frivolidad, con tanta ligereza que hasta la misma Azucena, que hasta ahora venía desentonando en la troupe ministerial, se sumó a los que culpan a la prensa de los errores gubernamentales ("¿por qué una fuga les llama tanto la atención?") y comentó que ella también estuvo en fugas de penales.

(¿Quién queda que se salve dentro del gabinete ministerial? ¿Un Astori, un Lescano? ¿Nadie más?)

Viene Cerati. Esta vez voy a verlo. A Spinetta no. A la BCG tampoco. A los Quilapayún, menos que menos, no hubiera ido hace 20 años, mucho menos ahora. A Bosquimanos Koriak, capaz que voy. A Gustaf ya lo vi. Me dan ganas de ir a ver a Martín Buscaglia, pero al final no voy. A Galemire sí, pero a Ulivi no. Así que no voy nada al concierto que dan juntos. Mucho menos si se llama Marte para los marcianos. Quiero ir a ver Superman. Pero no voy al Festival de Invierno de Cinemateca.

(Cerati canta el 22 de julio en el Plaza. Dale, andá, ya te perdiste a Soda Stereo en el Palacio Peñarol y te vas a arrepentir toda tu vida)

Van a ponerles nota a los asilos de ancianos. La idea no podía ser sino del Ministerio de Salud Pública, ministerio controlador de nuestros vicios y virtudes al que le gustan las cosas escolares, los carnets de sanidad, los discursos de Marita-la señorita directora.

(Ahhhhhhhhhhhhhhh... ¿y si le ponemos nota a los ministros? ¿La de los zapatos rojos cuánto se sacaría?)

Terminó el Mundial. Ahora sí, ¿qué nos puede importar quién sea primero o cuarto? El otro día, en "La hora de los deportes", Gorzy dijo algo que es cierto: si uno no es hincha, el fútbol es un deporte por lo general bastante aburrido. Y tiene razón. La mayoría de los partidos son un embole. Aunque jueguen los más cracks, los mejores, si no hay pasión, terminás aburrido. Es pedirle al fútbol algo que el fútbol no va a darte.

(El domingo es la final. Mientras tanto, sigue la Liguilla. El domingo de mañana, Central le gana a Defensor y terminamos con la farsa violeta)

Es el padre Pocho. Juró en plena misa que amaba a Nicéfora del Carmen. "Cuando se iba, la tomé por los hombros, le di un abrazo y un beso en la boca, y ahí todo se entendió".

(Pero acá el parlamento legisla cuándo uno deja de ser infiel. Y no es joda. Si pecás dentro de los 60 días después de la separación, cagaste. Cuándo van a dejar que las leyes tengan algo que ver con la realidad?)