Los alumnos con atención diferenciada por altas capacidades intelectuales han aumentado notoriamente en varios países. Uno de los más notorios es España, la cifra aumentó 27% en un año. Sin embargo, opiniones de expertos recabadas por la agencia noticiosa EFE dudan de semejante salto, y creen que es "engañoso. Ellos entienden que fue hallada e incluso evaluada la potencia cognoscitiva de esos jóvenes, pero probablemente no hayan sido diagnosticados emocionalmente.
Si no se conoce su personalidad, posiblemente reciban un tratamiento educativo equivocado, un "grave error", comenta el barcelonés Josep de Mirandés, secretario general del Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades.
En el curso 2013-2014, fueron 15.876 los estudiantes no universitarios con atención educativa específica por este motivo en España. Eran 12.490 un año antes, según datos publicados por el Ministerio de Educación de ese país.
"Es ficticio. Aumentan los detectados en una primera fase, que tiene que ir seguida de la evaluación psicopedagógica. Y debe completarse con el diagnóstico clínico", según De Mirandés.
Aunque la evaluación sea certera, las adaptaciones curriculares sólo solucionan las necesidades menos importantes, las cuantitativas, como aprender más en menos tiempo. Un superdotado puede saltar de curso, pero es "contraproducente" si tiene "disincronía", un desfase entre la madurez intelectual y la emocional.
"Si no se tiene en cuenta, es gravísimo aplicarle una aceleración académica, y esto sólo se sabe con el diagnóstico clínico", dice De Mirandés, que preside también la Confederación Española de Asociaciones de Altas Capacidades.
Este diagnóstico psicológico y neurológico (no patológico) permite encuadrar al alumno (superdotado, talento simple o múltiple, precocidad intelectual) y darle la atención diferenciada apropiada, insiste.
El funcionario alude a una norma ministerial de 2006, por la que "deberán participar profesionales con competencias sanitarias, no sólo educativas" en el diagnóstico.
Así, ve falta de voluntad de profesores y centros. Si se conocen exactamente las características de los niños con un certificado médico oficial de "obligado cumplimiento", hay que atenderlos individualmente. La legislación española establece la educación inclusiva, pero "muy pocas escuelas" la aplican.
Los docentes pueden sentirse desbordados, faltan recursos humanos y formación, según este especialista. Un máster sería ideal, pero también hay cursos de capacitación aprobados por el Ministerio, explica.
Expertos y leyes suelen coincidir en que la escolarización debe ser en centros ordinarios, que efectuarán la adaptación curricular.
"Todo proceso educativo debe ser de inserción social. Si los superdotados, en principio, tienen algunas dificultades de relación con los compañeros -argumenta De Mirandés-, crear guetos no lo resolvería."
La directora del Instituto Madrileño de Altas Capacidades, la psicóloga Rosa López, recurre a la investigación internacional para defender la necesidad de un estudio a fondo de estos estudiantes.
"Hay otra parte, la personalidad, que también hay que analizar", indica, mediante un diagnóstico por profesionales sanitarios (psicólogos con formación sanitaria y clínica, incluso médicos), pues la alta capacidad "va más allá de los simples procesos intelectuales".
Pueden tener problemas de interacción social y pasar por los "raros" de la clase, lo que repercute, agrega, en aislamiento, falta de autoestima, aburrimiento, desmotivación y llegar a la depresión alguna vez.
En el caso de Madrid, lamenta que la regulación de la Consejería de Educación, de mayo pasado, considere "suficiente", asegura, al equipo orientador educativo para comprobar las características de estos alumnos y decidir qué necesitan.
Además, discrepa de que los padres sean únicamente informados sobre la atención que requieren los hijos, pues el Ministerio indica que se debe "asegurar" su "participación".
La orientadora Crisálida Rodríguez, con amplia experiencia en institutos públicos de Madrid, defiende la competencia y trabajo de los equipos de orientación psicopedagógica para diagnosticarlos (también a los alumnos con discapacidad intelectual).
"Ante un posible caso, lo que haces es contrastar, el diagnóstico se complementa tanto con instrumentos cuantitativos como cualitativos -explica-. A mí, un test no me dice nada, tendrán que aplicarse varios y observación en el aula, hablar con profesores, los padres..."
Esta profesora asociada de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense cree que el aumento de estos alumnos es una "casualidad", que puede deberse a una intensificación de la detección y evaluación, con el riesgo de "falsos positivos".
Niega desidia docente y apunta que hay padres que pueden pensar que sus hijos son el "centro del universo". Requieren educación individualizada, pero la atención a la diversidad es una de las cuestiones que "más sufren los recortes", apostilla.
EFE
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]