Varios gobiernos y organizaciones internacionales habían realizado protestas formales por la lapidación de Ashtiani en los últimos meses, ofreciéndole incluso asilo político a la mujer iraní.
Ashtiani nacida en 1967, fue condenada a muerte por lapidación acusada de adulterio. Luego de las protestas de la comunidad internacional, las autoridades iraníes afirmaron que había sido condenada por el asesinato de su marido, y no por adulterio, incluyendo como prueba una confesión televisiva de la propia Ashtiani.
Sin embargo, tanto su abogado (exiliado en Noruega), como las organizaciones de derechos humanos consideran que esa confesión fue forzada. Amnistía Internacional inició una campaña para evitar su muerte poco después que el caso salió a la luz.
"La sentencia contra Ashtiani por adulterio ha sido paralizada y (su caso) está siendo revisado otra vez, mientras que su sentencia en relación a su complicidad con el asesinato sigue en curso", dijo el portavoz ministerial a la cadena iraní PressTv.
El Gobierno de Teherán había retrasado la aplicación de la sentencia contra Ashtiani, encarcelada desde hace cinco años, por la presión internacional que ha producido el caso.
La condena a muerte fue recurrida en dos ocasiones ante las autoridades y en ambas se le negó el perdón, aunque su abogado había pedido una nueva revisión de su causa.
(Con datos de EFE)