El Congreso argentino vive un estado de apatía, causado por el control del Poder Ejecutivo. No solamente maneja la agenda de los temas que se discuten en el Parlamento, sino que controla las comisiones legislativas, dejando sin quórum aquellas que tratan temas conflictivos o ajenos a sus intereses.

Esta virtual parálisis fue denunciada por opositores de ambas cámaras. Para el jefe de los senadores radicales, Ernesto Sanz, "ésta es una estrategia de vaciamiento de las instituciones".

El diputado de CTA Claudio Lozano opinó que "para el Ejecutivo, la única tarea del Congreso es debatir los proyectos que envía. No hay posibilidad de tener autonomía parlamentaria desde su concepción".

"Son críticas infundadas y absurdas porque el Congreso ha sesionado regularmente y ha tratado temas importantes", dijo el jefe de los senadores oficialistas, Miguel Pichetto, a La Nación.

La semana pasada se produjo un receso legislativo poco habitual, coincidiendo con el viaje de Néstor Kirchner y su esposa a los Estados Unidos. No es la primera vez que una gira presidencial se convierte en excusa para suspender la actividad en el Parlamento.

"Ellos tienen la mayoría, así que la responsabilidad por que no haya sesión es de ellos", dijo el diputado macrista Jorge Vanossi. "Teniendo en cuenta que tenemos que discutir el presupuesto, no viene mal tomarse una semana de descanso", opinó la diputada kirchnerista Patricia Vaca Narvaja.

Si bien se celebraron más sesiones que en 2005, se realizó un trabajo de menor calidad. El kirchnerismo parece haber instaurado un sutil sistema para controlar la actividad parlamentaria.

"El Congreso está para discutir temas secundarios; terminamos siendo una escribanía del Gobierno", denunció el senador radical Gerardo Morales. "El funcionamiento del Congreso depende fuertemente de la voluntad del Poder Ejecutivo. Cuando le interesa un proyecto lo saca en una semana; cuando no, la producción duerme en los cajones", agregó el diputado de ARI Eduardo Macaluse.

Un senador oficialista suma su aporte. "En una reunión de bloque, Pichetto nos dijo que no estábamos para hacer leyes, sino para votar lo que pide el Poder Ejecutivo", confesó un senador oficialista, quien contó que la presencia de Cristina Fernández es intimidatoria. "El solo hecho de que se siente en su banca es un elemento disciplinador", explicó.