Tuya, Néstor

Homenajes a Kirchner: todos los colores

Miles de personas rinden a estas horas el último homenaje al ex presidente argentino Néstor Kirchner. Las vicisitudes para ingresar a la Casa Rosada, donde es velado, y las reacciones de la gente que concurrió no sólo a despedir a Kirchner sino a brindar su apoyo a la presidenta Cristina Fernández se combinan con los vendedores de flores y los psicólogos que atienden a quienes se presentan dolidos. Por Pablo Méndez (enviado a Bs. As).

28.10.2010 16:50

Lectura: 5'

Compartir en

Montevideo Portal

Cientos de miles de personas llegan hasta Plaza de Mayo para despedirse del mandatario argentino Néstor Kirchner. En la calle hay un silencio impropio para la cantidad de personas que se concentran en los alrededores de Casa Rosada. Cuadras y cuadras de gente que sólo rompen silencio para acompañar los cánticos intermitentes de los dirigentes sindicales. También se escuchan los helicópteros que sobrevuelan las inmediaciones de la casa de gobierno. Por las laterales, algunos se mantienen por fuera de la ceremonia, ya que el feriado es parcial y varios comercios y oficinas permanecen abiertos. Las conversaciones hablan de Menem, de Cobos, del peronismo, de “que va a salir adelante”, del corazón, de las enfermedades del corazón, de Cristina.

Hay dos puertas para entrar; por un lado ingresan los funcionarios estatales y por otra puerta el público en general. Los funcionarios estatales también se pechan, hacen fuerza literalmente para entrar. No se permiten cámaras pero nadie revisa. Cuando alguien saca una cámara adentro de la Casa, es detenido al instante: “no se pueden sacar fotos”, “pero es una…”. “No se puede sacar ni una”.

Apenas se ingresa se siente el olor a las flores, algunos secretarios de las delegaciones internacionales fuman, charlan, atienden su celular en el patio de la Casa de Gobierno, los funcionarios van ingresando lentamente, con prisa, pero lento. A medida que se va avanzando a la sala se empieza a sentir con una tensión importante. En los pasillos reluce una corona enviada por Alejandro Sanz. El presidente Evo Morales, le dice algo en voz muy baja a la presidenta Fernández, al lado Correa, Piñera y su esposa. Cuando llegó José Mujica la gente que estaba en Plaza de Mayo mirando por la pantalla gigante se sonrío, pero aplaudió cuando entró Maradona, una mezcla de tristeza y admiración.

A la salida de la casa hay una carpa blanca, con un cartel escrito a mano: “Sicólogo”. “Esta carpa está para atender a la gente que está sufrida y dolida por la muerte del ex presidente Kirchner, ese es el objetivo. Estamos desde las nueve de la mañana, viene mucha gente”, señaló una de las sicólogas a cargo. “ Yo soy Jorge Toscazo, trabajé en Secretaría de Deportes, viví muchas experiencias feas, de tortura, de cárcel y Néstor me devolvió las ganas de militar de vuelta, después de tantas mentiras con Don Carlos, el golpismo de Duhalde, Néstor me devolvió las ganas de creer en la militancia, que es lo que hace vivir al país”, comentó el funcionario.

“Cuando me enteré estaba medio nublado, no sabía que iba a pasar con Cristina, con el país, conmigo, con mi familia, tengo una bebe de seis meses que se llama María Eva y pensaba en todo eso y le dije a mi señora, que estoy esperanzado. Yo tengo fuerzas para poner el poner el pecho y ayudar a Cristina”, confesó, mientras hacía la cola para ingresar a ver los restos del ex mandatario. Mónica es maestra de jardinera, llegó hasta la reja de la Casa Rosada para dejar un corazón hecho por ella: “Estoy realmente dolido, yo tengo muchos parientes muertos, pero no sentí tanta tristeza como con nuestro ex presidente, realmente hizo mucho por la Argentina, hubo grandes cambios en nuestro país, y por eso le estamos eternamente agradecida”.

Diego, de 40 años llegó a las cuatro de la mañana para vender flores a las personas que hacen la cola por la calle Maipú. Los claveles valen 3 pesos, las rosas 5. “Se van vendiendo de a poco, la gente sabe la situación y compra sin preguntar. Todos estamos apoyando a Cristina, por lo menos le dejan un recuerdo”. A la misma hora llegó Juan, el quiosquero de la esquina de Viamonte y Reconquista “Vino un adelanto de Clarín y de Ámbito y lo demás vino más tarde. En realidad no hubo mucha repercusión, yo esperaba un poquito más, se vendió nomás pero no fue una cosa como para decir que se vendió bien. Todos comentan, todos quedan sorprendidos, pero no pasa de eso. Hay gente que lamentablemente con esto hace política y se pone contenta, pero más allá de que si estás de acuerdo o no, es una vida humana, a nadie le tiene que alegrar”.

“Argentina se va a potenciar, esto va a fortalecer a la presidenta. Los argentinos somos de emerger, nadie quiere recordar el 2001, cuando un radical se escapó en helicóptero por esos techos de la Casa Rosada. Hoy tenemos un vicepresidente que está traicionándonos. Si Cobos viene es un caradura, lo iba a sacar el pueblo. Néstor era un líder nato, nosotros lo veíamos y nos sentíamos reflejadas, se siente la protección de Néstor, te sentís cuidada”, opinó Laura, que estaba esperando en la cola que se extiende por Avenida de Mayo. Allí se escuchan cantos en apoyo a la presidenta, potentes y más potentes los que piden la salida del vicepresidente Cobos, también se escucha la Vela Puerca, simples aplausos respetuosos y algunos comentarios: “Habiendo tanto hijo de puta vivo, loco”.

Por Pablo Méndez (enviado especial)

Montevideo Portal