El hecho sucedió en la costa de Perth, Australia, durante un paseo de observación de delfines realizado a nado. Elyse Frankcom, de 19 años, que guiaba el grupo, fue mordida a la altura de las nalgas por un tiburón blanco de casi cuatro metros de largo.
Uno de sus acompañantes -un tipo corpulento que rehuyó luego a la prensa y del que no se conoce el nombre- decidió actuar y tomó al tiburón por la cola, sacudiéndolo hasta que el tiburón se retiró.
"El hombre muy forzudo sacudió la cola del animal hasta que la soltó", relató el rescatista Frank Pisani en declaraciones reproducidas por la agencia AFP.
"La muchacha comenzó a hundirse, y él la alcanzó, la devolvió a la superficie y luego abordó el barco. Es, ciertamente, gracias a él que esto terminó bien", agregó Pisani, que narró que el agua ya se teñía de sangre cuando lograron sacar de la superficie a la víctima.
El héroe de la jornada declinó hacer comentarios a los medios. "La única cosa que me importa es que la muchacha esté bien", se limitó a decir
Elyse quedó herida e internada pero se recuperará rápidamente, dijo su hermana Samantha, en declaraciones recogidas por el Daily Mail.
Días antes, Elyse había posteado en su página de Facebook lo siguiente, conociendo los riesgos de su profesión con los tiburones: "Si un día me atacan y muero, al menos moriré feliz y haciendo lo que amo".