El equipo de la Comisión del Patrimonio Cultural, que realiza relevamientos de sitios subacuáticos y marítimos de importancia patrimonial en La Pedrera (Rocha), halló el viernes 3 un cañón sumergido de una antigua embarcación desconocida.

Los especialistas que participaron en los trabajos agregaron que "no se conoce en los anales históricos un naufragio específico en ese lugar y no está referenciado qué embarcación es". La pieza hallada es una carronada y sus inscripciones ayudarán a aclarar su origen.

El anuncio fue realizado por el director de esa repartición del Ministerio de Educación y Cultura, Alberto Quintela. Los arqueólogos subacuáticos Valerio Buffa y Alejo Cordero relataron a la Secretaría de Comunicación de Presidencia que luego de conocer los relatos orales de habitantes locales y trabajadores de distintos oficios, incluidos pescadores, realizaron una serie de prospecciones, sin demasiadas expectativas, y limitados por el tiempo debido a las condiciones climáticas adversas.

El arqueólogo Valerio Buffa, uno de los responsables del hallazgo, explicó a Montevideo Portal que el hallazgo fue posible gracias a los testimonios de los vecinos y pescadores de La Pedrera, "que ya tenían conocimiento de que el cañón estaba ahí y nos habían avisado".

De hecho, el equipo de la Comisión de Patrimonio comenzó a tomar contacto con los relatos de los lugareños a partir de 2002, año en que comenzó un trabajo de registro de "pedazos de madera y naufragios". Según Buffa, las anécdotas provenían de pescadores o salvavidas que "conocen la historia porque se las contó algún viejo, que vio como una vez quisieron sacar el cañón con un tractor".

A partir de los relatos, el equipo de arqueólogos "esperó el momento" para adentrarse en las aguas a rescatar el cañón, lo que sucedió la semana pasada. De todas formas, Buffa indicó que las condiciones meteorológicas no permitieron "profundizar" en el rescate, ya que solamente "pudimos bucearlo y filmarlo, ni siquiera sacar fotos debido a la poca luz que había".

De todas formas, la observación a simple vista permite a los arqueólogos inferir que se trata de "una pieza de finales del siglo XVIII o principios del XIX". Sin embargo, Buffa aclaró que el origen del cañón no podrá establecerse a ciencia cierta hasta que se realizan todos los estudios.

"Tenemos la esperanza de que podamos hacer un relevamiento exhaustivo del lugar para poder aproximarnos a la nacionalidad y el tamaño de la nave", explicó, agregando que, a partir de eso, se podrá "inferir los archivos históricos del naufragio para saber si el barco era español o francés". Para eso, el equipo apelará a los inventarios para poder determinar la época y la nacionalidad de la embarcación. Además, Buffa asegura que, también de acuerdo a lo que dicen los vecinos, hay más cañones en el área.

El arqueólogo aseguró que "a partir de ahora se abre una nueva ventana de ivestigación" que incluirá "conseguir un momento del mar adecuado para aproximarnos al fenómeno".

La etapa de estudios concluirá con la decisión de la Comisión del Patrimonio sobre cuál será el destino de las piezas encontradas. "Eso dependerá de la resolución que se tome con respecto a la conservación del cañón", explicó Buffa, agregando que la pieza podría ir a parar a un museo o quedar en el mismo lugar, con una apropiada señalización.

"Hay que ver que posibilidad de presupuesto tiene el Estado para afrontar ese proceso", advirtió Buffa, recordando que la conservación tiene costos altos. De todos modos, aseguró que en Uruguay existe el conocimiento necesario para realizarlo.