La compañía Modcloth decidió que las mejores modelos para lucir sus trajes de baño son sus propias empleadas, las que luego se encargarán de vender la prenda a la clienta final.

Sin complejos, divertidas y alegres se muestran estas trabajadoras en las fotografías para la campaña. Se trata de mujeres normales, con diferentes medidas corporales, pero con algo en común: no encajan para nada en el "modelo de la modelo".

La campaña, que apela a mujeres reales para presentar una ropa dirigida a ese público, fue un éxito en las redes sociales, donde se la recibió como una positiva señal de un cambio en la manera de entender la moda.