Fritzl, que mantuvo encerrada a su hija mayor, Elizabeth, durante 24 años en el sótano de su casa, y con quien formó una "familia paralela", habría mantenido a su propia madre encerrada en un altillo, atada a la cama y con las ventanas tapiadas hasta su muerte, en 1980, informa el portal del diario español El Mundo.

La hipótesis se basa en las declaraciones que Fritzl realizó a los peritos psiquiátricos y que trascendieron en la prensa austríaca. "Me crió sola, pero nunca me dio cariño", dijo el ex "carcelero" sobre su madre. "Nunca recibí un beso de ella o un abrazo", agregó, y relató que la mujer lo sometía a golpizas, que lo dejaban sangrando en el suelo.

"He odiado a mi madre y la he amado", continuó, y explicó que la mujer, que se dedicaba a realizar limpiezas, "nunca tenía tiempo", y que "sólo lo llevaba a la iglesia".