Concisa, clara, racional, Martínez evita los eufemismos y trata de responder con celeridad. En una institución en donde los trámites para lograr una nueva programación pueden llevar más de medio año, la directora busca acortar los tiempos y "evitar las frustraciones". Tiene definidos los objetivos y los tiempos, quiere un canal público que contribuya a la identidad nacional y que sea el espejo de "la gente de a pie".
De su proyecto, los plazos, la relación con el gremio, la mentada ficción nacional y hasta de Guido Süller, la directora de canal 5 habló con Montevideo Portal.
¿Cómo está tu agenda de complicada?
Mis días tienen muchas horas de trabajo, muchas reuniones, pero nada que no supiera de antemano. Había cosas previstas y otras que tienen que ver con la forma de trabajo de este cargo, hay una cultura de que todo lo tiene que resolver la Directora y si los derivás, que a veces es mucho más práctico, hay una percepción de que no los tenés en cuenta.
¿Cómo es tu forma de trabajo?
Trabajo mucho en equipo, es imprescindible. Uso mucho el correo electrónico, mucha gente tiene resistencia a eso, hay como una cultura de las "reuniones" y hay cosas que se resuelven mejor por correo.
Estuviste en este mismo canal como asesora durante la dirección de Juan Carlos Doyenart y después con Sonia Breccia. ¿Cómo has encontrado el canal?
Ingresé en 2001 cuando recién salía de la dirección de TV Ciudad y Doyenart llamó a un grupo de asesores. Luego me pidió que me quedara para ejercer una coordinación de producción en la transformación de lo que se llamó "TVeO", para mí ese fue uno de los primero intentos de mejorar el canal. Te diría que entre ese canal de hace 10 años y este que hoy encuentro hay una diferencia absoluta, no solamente porque ha habido un recambio generacional, sino también porque hay más recursos, porque se ha mejorado el edificio (aunque aún tiene problemas de tamaño, estructura, amplitud), por lo menos ahora tenemos una fachada digna de un canal. Se ha transformado la pantalla, hace 10 años era motivo de burla, era "El canal del Sello de hoy". Creo que todo eso ha cambiado pero que aún le falta mucho.
¿Ha cambiado también a nivel interno? ¿cómo está el personal del canal y cómo funciona el incentivo de estar acá?
Ha habido una cultura de no capacitación de los empleados, de bajos salarios. Una persona que trabaja acá hace más de 20 años me dijo que en todo ese tiempo solo una vez le habían dado una fotocopia de un manual. En un lugar donde da lo mismo trabajar que no trabajar, esa situación es compleja. También ha habido como cierto descreimiento de los empleados frente a cada nuevo director que llega con el planteamiento de que todo va a mejorar, entonces la gente se vuelve escéptica. Creo que las culturas de trabajo y las culturas institucionales son procesos de cambio no a corto plazo, la programación la podés cambiar o comprar pero la forma de funcionar una institución no es algo que se cambie de un día para el otro y es un proceso en donde intervienen muchas cosas: la mejora personal, la mejora salarial, el estímulo en la identificación con el proyecto. No puedo ser ni soberbia, ni omnipotente para creer que esto se hace de un día para el otro y que lo puedo hacer yo sola.
¿Hay un proyecto para lograrlo?
Hay una idea de capacitación y la gente ha demostrado interés. La dirección de cultura del MEC convocó a un curso de guión con Fernando Schmidt y es tanta la gente que se anotó que vamos a hacer con Schmidt un curso especial para acá. El sábado hicimos una jornada de actualización con profesionales de afuera para periodistas y técnicos del canal. Luego hay una parte que no depende del canal y es lo salarial.
Breccia tuvo una relación tirante con el gremio del canal, luego Claudio Invernizzi mantuvo cierta armonía, ¿cuál es tu relación con la parte sindical? el día del paro general de la semana volvió a estar fuera del aire el canal durante 24 horas...
Sí, esa fue una mala señal, a mí me preocupó mucho, es un paro que fue en adhesión a las medidas de Cofe y del PitCnt, no fue un conflicto con la dirección. Yo hablé con el sindicato y, por ejemplo el martes, que también había medidas, el paro se hizo con guardia gremial y no se afectó la programación. Estamos conversando sobre eso, sobre ver medidas gremiales que también respeten el derecho del espectador y sobre todo la necesidad de informar, porque si no ¿quién informa sobre la movilización?, parece un contrasentido. Tengo buena relación con el sindicato y además yo creo en la organización de los trabajadores. En principio lo que se planteó fue que el sindicato discutiera medidas sustitutivas, mi deber es salvaguardar la programación, lo que no quise hacer el otro día fue poner enlatados que intentaran disimular lo que estaba sucediendo.
¿Cómo es el proceso de elección de la programación de acá y de la extranjera?
Hay un departamento que se encarga de la búsqueda de materiales extranjeros, tenemos además algunos proveedores habituales como puede ser la BBC y ahora el canal Encuentro, de Argentina. Luego de que encontramos el producto, damos con el productor, negociamos el contrato, firmamos. Todo eso nos está llevando entre seis y siete meses. Está claro que tenemos que achicar esos tiempos.
¿Qué pasa con la otra ventanilla, la de la producción nacional?
Tenemos un formulario en donde se establece un patrón para presentar proyectos. A veces pedimos un piloto y si nos interesa llamamos a los responsables y de ahí empezamos a trabajar según la modalidad que puede ser que el canal cobre por el aire y el productor comparte parte de su facturación publicitaria u otra que puede ser poner al aire sin costos porque al canal le interesa. Nos importan los programas no solo por su potencial comercial sino por su valor cultural, cuando una propuesta lo tiene decidimos más que auspiciarlo, realizarlo. Ahora vamos a empezar con un programa para niños llamado "XO por favor" en donde financiamos parte de la realización.
En la época de Breccia había una impronta con mucho informativo, después Invernizzi bajó, ¿cuál es tu idea al respecto?
Creo que el canal desde el punto de vista de la información y lo periodístico tiene su pantalla cubierta, en el entendido de que acá pasa por lo político y de eso ya tenemos programas desde el de Sonia Breccia, el de Raquel Daruech, el de Vaneskahián y Poder Ciudadano. Estamos buscando algo no tan informativo, un periodismo más de investigación, que no será para este año, estoy trabajando en todas las áreas pero con cierta dosis de realismo y tranquilidad: los proyectos se desarrollan en el tiempo, están los de corto plazo, mediano y largo plazo. Hay que evitar las frustraciones y trabajar con los tiempos bien definidos.
Cuando estuviste al frente de TVCiudad el canal tenía una propuesta con mucho cuidado en la iluminación, en la fotografía, en la realización en su totalidad, ¿acá también vas a darle esa marca?
Sí, mi interés es ese, es la búsqueda de una televisión más abierta a las historias de la gente de a pie, pero para eso se requiere más tiempo, ese tipo de programa lleva mucho más tiempo de elaboración y nosotros transmitimos 24 horas y la gente se queja de que repetimos mucho, y tiene razón.
A propósito, ¿es necesario que canal 5 esté transmitiendo 24 horas al día?
Ese es un tema que hemos empezado a hablar, lo he discutido con la gente de programación y ellos me dicen que sí que han tenido muy buena respuesta del público a esa hora.
¿Es el cable de los pobres, como dicen popularmente?, ¿qué opinás de esa definición?
Si como cable de los pobres entendemos que es atender a un sector de la población que no tiene posibilidades de acceder al cable, me gusta. Si en cambio entendemos una programación degradada, de segunda, no me gusta.
El día que se te presentó al frente de la dirección del canal dijiste que querías un canal "de inclusión social", ¿a qué te referías?
La televisión comercial está volcada cada vez más al espectáculo. Ahí lo que importa son las historias rarísimas, aberrantes, escandalosas: Guido Süller que primero descubre que tiene un hijo, luego lo adopta y después se quiere casar con él. Más bizarro, impúdico y obsceno que eso no puede haber nada. En esa televisión no hay lugar para el ciudadano de a pie, salvo que a ese sujeto lo robaron o lo violaron. La gente común, el día a día, los que hacen la cultura, los que mueven al país en general no están en la pantalla. Cuando hablo de inclusión social me refiero al derecho de los ciudadanos a ver en la pantalla sus historias y sus temas. Es importante una televisión de dignidad porque la gente de más bajos recursos es la que más ve televisión porque es la que menos tiene diversificado su tiempo libre: el cine, teatro, los viajes, no están en su menú habitual.
¿Qué pasa con la forma?, se dice que lo más cultural no llega a mucha gente por la forma en que está dicho...
No creo que sea así, la gente es muy inteligente para ver televisión. Creo que los programas son de calidad o no de calidad, independientemente de su contenido. Tampoco hay que hacer la cultura entretenida porque ese es el otro cliché.
¿Qué pasa con programas como "Prohibido pensar", con un nivel académico que lo hace inaccesible para mucha gente?
No todos los programas son para todo el público y eso a mí me importa. Los dibujitos animados son para un cierto sector del público, al igual que "Prohibido pensar". No todo es para todos y esa es una idea para trabajar. Cuando los productos son para todos tienden a uniformizar y hacer siempre lo mismo, lo que algunos suponen que es "lo que le gusta a la gente". Ahí vuelvo al ejemplo de Guido Süller.
¿En qué lugar queda el rating?
El rating me importa, pero nosotros no podemos tener un programa por si va a marcar mucho, si fuera así no tengo más aquellos programas que no están hechos para ser masivos. No puedo acompañar la era del pensamiento único. La televisión pública no existe para hacer eso.
¿Cuál es la función de la televisión pública?
La misma que en todas partes, dar un servicio de información, de cultura y de entretenimiento sobre la base de considerarnos ciudadanos y no meros consumidores de productos y de escándalos. Está para recuperar también la memoria de la sociedad, para contribuir a la identidad nacional y sus valores.
En una entrevista anterior Iván Ibarra decía que de las cosas que más le daban orgullo de su participación en canal 5 era el haber generado un semillero de nuevos talentos que después se vieron en otros canales. ¿Te interesa ese proyecto de ser un canal escuela?
Sí, me interesa, me encantaría que este fuera un lugar de experimentación. He planteado que las nuevas generaciones de egresados de la Licenciatura en Comunicación de la Udelar tengan aquí un lugar. Tuvimos hace poco una reunión en un camino que había iniciado Invernizzi, que vamos a continuar. Me gustaría que este fuese un lugar de oportunidad para los profesionales jóvenes. Tenemos un proyecto de poner en pantalla los documentales de las escuelas de cine, algo similar a lo que sucede con los cortos.
Trabajaron con la productora Oz en "El Canal de los niños", algo que logró muy buena repercusión. ¿Piensan seguir trabajando en este sentido?
Sí, es algo que nos interesa mucho, incluso trabajar la franja infantil como la trabajamos con ellos, en donde los niños participaron de verdad, no niños estrellas, no niños consumidores, niños ciudadanos. Cuando hablamos de las éticas de la comunicación, aquí hay un ejemplo claro.
¿No va a estar más el fútbol argentino, que durante la administración Invernizzi generó una gran audiencia?
Es un convenio que podría retomarse pero que no está en los planes, vamos a tener más participación de los deportes en los informativos pero no solo fútbol.
Ley de cuota pantalla, ¿cuál es tu posición al respecto?
Me parece que está bien, en seguida que se habla de la regularización de los contenidos a muchos les suena a censura, lo cual es muy cómodo. Estas leyes existen en todos los países que son admirados. Hay que establecer que esa cuota pantalla se cumpla con buenos contenidos. Se ha hecho en muchos lados y con buenos resultados haciendo la asociación entre las productoras independientes y las televisoras. Hay muchas cosas que los canales no pueden hacer y en estas sociedades es donde está el potencial.
En varias entrevistas has aclarado que la ficción quedará para más adelante...
Yo no puedo hacerla ahora pero nosotros tenemos un debe con ese tema, haciendo al igual que toda la televisión uruguaya. Cada intento no dejaba nada y al siguiente era empezar de nuevo de cero, recién ahora parece que se está haciendo de una manera distinta, con inversión, esa es una condición necesaria, no está bien abrir una cooperativa de actores y te doy la facturación publicitaria. Eso ya se sabe que no funciona. Me parece necesario y me encantaría hacer una ficción pero no tengo los recursos, hacer un esfuerzo por encima de nuestras posibilidades para generar 13 horas de ficción... hoy no estoy en condiciones. La ficción no es la medida de todas las cosas, cuando hablamos de las cuotas de pantalla es generar nuevos productos porque si los canales suman lo que tienen seguramente lleguen a la cuota.
En el canal recién ahora estamos instaurando una política de gestión de marketing cultural y comercial para salir a hacer cosas como canjes, servicios, productos. Lo estoy empezando a hacer para tener un canje de vestuario, algo indispensable pero, que no tenemos, no teníamos ni vestuarista ni vestuario, los periodistas se traían la ropa de sus casas. Entonces mal puedo decir que voy a hacer una ficción si no soy capaz de solucionarle el vestuario a mis periodistas que salen todos los días al aire, es cuestión de prioridades. Estamos empezando a mejorar nuestra comunicación para tener mejores vínculos comerciales, todavía estamos unos escalones más abajo para pensar en la ficción.
¿Cuándo se va a ver el canal que Virginia Martínez tiene en mente?
Más para el 2011. Como te decía, la compra de programación lleva tiempo y muchos aspectos que no se ven en la pantalla son prioritarios, como una gestión comercial propia, que nos posibilite mayores recursos para en definitiva poder mejorar la pantalla.
Montevideo Portal / Ernesto Muniz
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