Lunes 2 de noviembre de 2009, cierre de fin de semana largo, feriado y lluvioso. Una tarde ideal para escuchar radio. 18 de julio está vacía y nada parece romper la monotonía. Omar Gutiérrez llega tarde, estresado y a los apuros a Radio Montecarlo, lugar previsto para esta entrevista con Montevideo Portal. Luego de saludar y subirse al ascensor balbucea un “yo no puedo vivir así” y pide disculpas por la tardanza. Acordamos posponer la entrevista hasta las 18 horas, cuando termina el programa “Bigote Pa’rriba” que conduce de lunes a viernes en CX20.
Una hora y media después, Gutiérrez es otro: tranquilo, receptivo y con la mejor disposición para la entrevista. Se muestra atento a las preguntas, lejos de esa imagen que da en televisión de ser un hombre ansioso, siempre pensando en el siguiente contenido. Sobre su incorporación a TNU, la negociación fallida con canal 4, sus dificultades para ser jefe, los posteos de los lectores del portal y hasta de su postulación política habló Omar Gutiérrez, el vecino.
Cuando llegaste a la radio estabas estresado. ¿Estás pasado de rosca?
No, no. No es que esté pasado de rosca, es que el programa del 5 termina a las cuatro de la tarde y mientras terminás -generalmente hay un invitado a última hora-, te quedás conversando un poquito y después me traen los compañeros para la radio.
Empezabas a las cuatro en la radio, ¿lo cambiaron por tu programa en la televisión?
Exacto, me dieron media hora para que pudiera llegar. Era el horario que nos propusieron en el 5, no había otra. Yo tenía ganas de hacer lo que estamos haciendo en televisión, además de lo que estamos haciendo los sábados en el 4. Entonces a veces se complica, porque lo ideal sería llegar con más tiempo. Generalmente llego sobre la hora, aunque tengo compañeros trabajando, haciendo la producción.
¿Pero te da para disfrutar de tus trabajos?
Estamos disfrutando, primero porque en canal 5 se nos abrió una posibilidad en un entorno totalmente diferente, con una escenografía toda de vidrio y con la ambientación que la hizo uno de los grandes que es Nelson Mancebo. La idea fue de Claudio Invernizzi, el director del canal. Creo que a las 3 de la tarde debe ser el peor horario en la televisión, el de más bajo encendido, pero tenemos la suerte que en el 5 no existe el minuto a minuto, por lo tanto podés trabajar tranquilo y el rating no es lo prioritario. Igual mal no nos va.
¿Estás trabajando con el mismo equipo de producción que estaba en radio contigo?
No, no. Todo nuevo.
¿Y el equipo de televisión?
Cambiamos todo. La relación laboral que teníamos con mis compañeros era la siguiente: ellos cobraban su salario, por supuesto estaban en caja...
¿Vos eras el jefe de ellos?
Yo me encargaba del sueldo de ellos que eran nueve. El tema es éste: mis fuentes de ingresos son conocidas, la radio y la televisión. Y si vos no producís, en mi lugar eso significa no salir al aire, pero los sueldos y las obligaciones siguen corriendo, todo como debe ser. Y llegó un momento en que yo no tenía ningún respaldo y tuve que tomar la decisión de mandarlos al seguro de paro, para intentar ver si empezábamos. Como eso se fue dilatando, llegó un momento en que no me quedó otra que tomar una medida que es desagradable, dolorosa, pero no había otra. Por suerte la mayoría de los que estaban conmigo está trabajando en algún lugar y eso me deja más tranquilo.
El caballo del lechero
¿Y qué pasó durante todo ese tiempo en que no estuviste al aire, en qué andabas? ¿Qué pasó con la negociación con canal 4?
Seguía viniendo acá a la radio Montecarlo. El tema es clarísimo, el director de programación de canal 4, un argentino, que podría ser venezolano, no importa, (NDR: se refiere a Oscar Gatti), es como el técnico de fútbol, tiene su manera de jugar, tiene sus jugadores que le pueden rendir o no, más allá de la edad, y entendió que lo que nosotros estábamos haciendo en el 4 no daba para más. Primero me dijo del formato, después me dijo del horario, y era obvio que no quería saber nada con el programa nuestro entre semana, no así con el del sábado que estamos ahí y nos va bárbaro. Yo lo respeto, pero no lo comparto ni coincido con su punto de vista. Lo que me dijeron, textualmente, fue que lo mío no funcionaba. Lo del formato, lo tiene Mirtha Legrand, Tinelli, Susana Giménez, yo que sé, cantidad de gente. Qué uno se tiene que reciclar, seguro que sí, que tenés que sorprender, sin lugar a dudas que es así.
¿Cuándo te diste cuenta que esa negociación estaba perdida?
Seis meses, me aguanté seis meses, en el lugar que hace casi 20 años que estoy trabajando
¿Cuánto hubo de cierto y cuánto de rumor en tu pase a canal 10?
Siempre se habló eso porque como canal 10 tiene el eslogan “el canal uruguayo” supuestamente debería estar cercano, pero no hubo nada.
¿Y lo de VTV?
A lo de VTV sí, ahí estuvimos conversando y no llegamos a un acuerdo.
A mi nunca nadie me habló de un canal, yo de alguna manera hice una exploración, en vista y considerando que lo del 4 no prosperaba. No es fácil entender pero son muchos años en un lugar, te aquerenciás y no es fácil después romper el lazo, porque conocés compañeros de toda la vida, porque en los últimos años yo era como el caballo del lechero, iba solo. Yo tengo del canal 4 recuerdos gratísimos, he tenido muchísimas discrepancias pero lo que sí hemos tenido es la total libertad de trabajo; creo que eso no era muy común en una época y en lo personal a mí nunca nadie me prohibió nada. Por lo que tengo entendido en una época la música tropical no era bienvenida en algunos canales privados del Uruguay, y a mí nunca me dijeron una palabra. Y en cuanto a lo otro, además, desde el punto de vista político creo que estamos en las antípodas y tampoco nunca me dijeron una sola palabra.
¿Volverías al canal 4 a hacer el programa diario o ya no tenés ganas?
Claro que tengo ganas, ¿por qué no? En la medida en que se den las condiciones que uno cree que se tienen que dar.
¿Las puertas están abiertas?
Yo supongo que sí. Pero también tengo la frase de uno que fue patrón mío –que no voy a decir su nombre- que aún está vivo: un día yo le metí el pecherazo como diciendo “si no me aumentás el sueldo me voy ¿eh?” y el hombre me puso la mano en el hombro y me dijo “canario, te voy a recordar una sola cosa, el cementerio está lleno de imprescindibles”. Y bueno 1 a 0 y pelota al medio.
¿Y qué pasó contigo durante todo ese tiempo sin televisión? Porque da la impresión de que necesitás mucha adrenalina para estar con buen funcionamiento...
Estaba más tranquilo en cuanto a que tenía menos trabajo pero con incertidumbre de qué iba a pasar a esta altura de mi vida -en enero voy a cumplir los 62 años- después de remarla tanto.
¿No podés jubilarte tranquilo, como Rada?
No. Justo estuve hablando con él hace unos días sobre esto.
¿Nunca se te ocurrió tener un medio de comunicación?
No, no quiero. Tuve la oportunidad pero no.
¿No te gusta ser jefe?
No solamente no me gusta, no sé hacerlo. A la vista están los resultados, no son muy auspiciosos que digamos.
¿Y cómo es la relación con la gente de TNU?
La gente tiene prejuicio con aquello de “son empleados públicos” y al contrario, yo soy testigo que desde que empezamos a hablar con el canal hasta que empezamos a salir al aire, colaboran, nos dan para adelante, trabajan, se preocupan, como en un canal privado. Además técnicamente el canal mejoró en los últimos años notablemente.
¿Estás viendo algo de televisión?
Por la edad que tengo y por deformación escucho mucha radio -uruguaya y argentina- y no veo tanta televisión. Me pareció interesantísima la propuesta de canal 5 cuando el día de los niños. Nadie va a descubrir la pólvora pero me pareció bárbaro porque ahí lograron que los chiquilines que estuvieron al aire fueran niños como cualquier hijo de vecino, que no estaban ni preparados para la tele. Eran chiquilines como la mayoría de los niños.
A propósito de la imagen y la televisión, ¿estás mejor comido o peor alimentado?
Las dos cosas. El tema es obvio, lo que le pasa a los que dejan de fumar es la ansiedad. No te oculto que todos los días me dan ganas de fumar y me las aguanto porque si no marcho. Entonces en casa me he hecho amante de la heladera: aunque es fría me da de comer. Ahí tengo: dulce de membrillo, dulce de leche, queso. Como azúcar sola. Me levanto a las tres, cuatro de la mañana y como. Hace tres años que no fumo.
Pero igual has tenido momentos en que estuviste más fino...
¡Algunos quieren que sea más fino pero no pueden!
Terrajas o no
Por ejemplo, en este portal cuando sale alguna noticia en donde sos protagonista enseguida aparecen los posteos de los lectores y hay como dos tribus bien separadas, los que dicen “Omar un grande” y los otros que ponen “un terraja, cumbiero, etcétera”. ¿Cómo llevás esas críticas, leés, les das importancia?
Primero reconozco que soy un analfabeto de este siglo porque no sé usar las computadoras, pero tengo amigos y compañeros que me muestran algunos comentarios. Los que dicen que soy terraja, no nos ven entre semana. Cada uno tiene su manera de ser, la cual respeto; entiendo que la vida es todo pero yo pregunto a los que escriben sobre mí: cuando van a las fiestas, ¿qué música escuchan? Lo que suena es la cumbia aunque no les guste y la bailan y se saben las letras. Y las letras qué, ¿se las aprendieron en ese lugar? Cuando el grupo es realmente representativo y es honesto y es transparente con una realidad, yo creo que hay que respetarlo. Yo no sé de música pero es obvio que del punto de vista musical no son nada brillantes -las cumbias villeras-, pero están transmitiendo una realidad.
En la década del 80 -para esos que suelen escribir, les digo-, yo fui uno de los locutores que presentó a Los Estómagos en San José en el primer festival que fueron ganadores, con un tema que se llamaba “La música está enferma” y el otro “Cambalache” en tiempo de rock. Causaron revolución en el pueblo y los veteranos iban a ver y no podían creer que un grupo de rock estuviera tocando “Cambalache”. Y también me insultaban por eso. Yo respeto cada punto de vista.
Y la propuesta de Achúgar en el MEC con respecto a dar clases de cumbia villera ¿cómo la viste?
Me pareció bárbaro.
Generó mucha polémica, ¿por qué te parece que se suscitó?
Tenemos a veces ciertos temores a decir que escuchamos algo o vemos algo, mirá que yo me incluyo. Es muy difícil que vos entrevistes a un colega y que elogie a los programas argentinos. Hay un libro de Víctor Hugo Morales, “Un grito en el desierto” -de los pocos que he leído- en donde habla de un individuo que se quedó en la lona y cuya única posibilidad de ejercer su soberanía es cuando usa el control remoto. Si la gente elige esos programas, tan criticados por algunos, es porque les gustan. Entonces tenemos que abocarnos a saber por qué le gustan a la gente. Alguna razón debe haber. Nadie te obliga a poner determinados programas y tampoco me sirve eso de “ah yo no tengo cable, tengo televisión abierta” porque “Intrusos” no está en los cuatro canales a la vez pero se ve.
¿Harías un programa de ese estilo?
No, porque no lo siento.
¿Qué opinás de la farandulización en Uruguay?
Eso sí tiene que ver con la influencia de los programas argentinos. El sentido común te indica que si muchísima gente ve los programas argentinos es porque les gustan y por lo tanto influyen en nuestra manera de ser. Una de las veces que me puse contentísimo fue cuando “Zona urbana” le ganó a Tinelli, llamé a Nacho (Ignacio Álvarez) para felicitarlo, porque era una cosa impensada que sucediera. Sin embargo ahora hay programas nacionales a los que les va muy bien y por lo menos están ahí.
Una de las respuestas que te da la gente es: sí, los uruguayos aceptan ver el escándalo argentino, pero cuando les toca participar en el escándalo, no. Yo no sé si es tan así. Por ejemplo, varios compatriotas nuestros fueron a trabajar a Argentina y al principio se mostraban con perfil muy bajo –todos, eh- y después por distintas razones empezaron a tener protagonismo en los medios y la gente acá los siguió atentamente, por ejemplo el caso de Eunice Castro, Abigail, Mónica Farro, Claudia Fernández, Álvaro Navia, Sebastián Almada y yo creo que ahora están acá por eso. Sin duda que son excelentes profesionales pero todo eso les ha jugado a favor.
Cuando uno te ve en televisión tiene la sensación de que estás siempre a mil, ¿es así?
Copiándole a Cataldi, el gran presidente de Peñarol, no solamente soy biológicamente optimista sino biológicamente desordenado. Yo no soy egresado de nada. Generalmente hago lo que siento, lo que estoy sintiendo, lo que a mí me parece que hay que hacer, y muchas veces esas cosas no están acordes a las normas convencionales. Empleando una palabra de moda, muchas veces en televisión y en radio también, soy políticamente incorrecto.
Muchas veces estás al aire con una entrevista y tu mirada se va más allá, para otro lado...
Es verdad y da la sensación de dispersión. ¿Sabés cuál es el vicio ése? Es de la gente que viene de la radio como yo. Eso nace de ahí, y estoy de acuerdo en que no se puede hacer en televisión. La radio te da la posibilidad de manejarte con un lenguaje con las manos con el operador, y eso son muchos años de radio, pero yo estoy escuchando absolutamente todo lo que estás diciendo. Pero es lógico que se pongan nerviosos los invitados y a veces les pido disculpas. Se les va el nerviosismo cuando vos sos coherente cuando le repreguntás.
A propósito de preguntas. Mucha gente dice que sos uno de los mejores entrevistadores a políticos. ¡Te perdiste un año ideal para la política!
Por eso estoy caliente también. Porque perdimos un año electoral. No se qué pasó este año, si fue casualidad o no, pero en este año electoral me quedé sin la posibilidad de hacer las entrevistas políticas.
¿Y Gutiérrez para cuando en la política?, ahora ya no puede presentarse Juan Chiruchi en San José. Van a seguir insistiendo hasta que digas que sí...
No, no. Si no pude con nueve, voy a poder con un departamento. Por ahora no, prefiero... (duda) obviamente tengo mi posición política, pero preferiría seguir trabajando en lo que me gusta. Pero además fijate en lo siguiente, supongamos que yo acepte ser candidato. Tengo que dejar de trabajar, porque yo no puedo seguir viniendo a hacer el programa a Radio Montecarlo o al canal mientras hago una campaña proselitista. Si yo tuviera un respaldo financiero que me permitiera estar unos cuantos meses sin recaudar, capaz que se puede valorar de otra manera, pero así no. No porque no puedo dejar mi trabajo, yo vivo de esto.
¿Te están quedando para atrás varios proyectos?
Bastantes. El asunto es poder ver si el año que viene seguimos vigentes. Además ya no estoy para jugar todo el partido, como Morales en Nacional.
Ya que estamos con analogías futboleras, ¿cuál es tu lugar en la cancha?
A mi me gustaría a partir del año que viene jugar de cinco, distribuir el juego y de vez en cuando, un trancón.
Ernesto Muniz
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