Según el Fiscal a cargo de la causa a manos de la Justicia argentina, Dr. Alberto Nisman, Vahidi es acusado de “ser partícipe clave en la planificación y de haber tomado la decisión de llevar adelante el atentado”.

En el año en que tuvo lugar el atentado terrorista más cruento en la historia argentina, Ahmad Vahidi estaba al frente de las Fuerzas Quds de Irán, los “Guardianes de la Revolución”, la mayor fuerza de seguridad militar de Irán. Las Fuerzas Quds constituyen el principal aparato de apoyo a organizaciones terroristas, responsable de llevar a cabo operaciones secretas más allá de las fronteras de Irán y poniendo en funcionamiento redes y células terroristas dormidas alrededor del mundo.

Al designar a Vahidi, Irán demostró que continuará apoyando al terrorismo, a pesar de la condena y el clamor de la comunidad internacional. Al menos cuatro de los ministros recientemente designados (Defensa, Inteligencia, Interior y Petróleo) tienen nexos con la Guardia Revolucionaria. Irán es hoy en día el mayor exportador de terrorismo mundial, y todo hace indicar que el nuevo-viejo régimen no tiene intenciones de introducir cambio alguno en su forma de operar.

Esta vergonzosa designación debe ser de máxima preocupación para la comunidad internacional toda, ya que significa una burla a la justicia argentina e internacional y a los principios fundamentales de la dignidad humana.


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