El síndrome de Williams es un trastorno generado cuando se pierde el material genético del cromosoma 7 y es un padecimiento muy extraño y difícil de diagnosticar. Las personas que lo padecen se muestran extremadamente amigables y sociales, necesitadas de constante atención y apoyo, por lo que este síndrome es conocido popularmente como la cara opuesta del autismo.
Si bien a priori no parece un trastorno perjudicial para la salud, en general quienes lo padecen no están capacitados para detectar situaciones de peligro, ya que su deseo de entablar vínculos con extraños los hace extremadamente vulnerables, informa BBC Mundo.
Además, su necesidad de constante atención y apoyo de quienes lo rodean genera estados de ansiedad extrema, al punto de que los expertos consideran que estas personas no pueden vivir sin una persona a cargo.
A pesar de ser empáticos, sociables y amigables, quienes padecen este síndrome tienden a tener un coeficiente intelectual bajo, y pueden tener problemas cardíacos, retrasos en el desarrollo y dificultades para el aprendizaje, enumera el portal británico.