Tuertogate

El silencio de Cristina

Para el periodista argentino Horacio Verbitsky, Cristina Fernández se limitó a un comunicado y decidió no responder el exabrupto de José Mujica, "porque no tiene sentido pelearse por una chuscada de un vecino cuya escala le permite cosas que entre pares serían inadmisibles". "Acaso la definición de Mujica no le disguste por completo", aclara.

09.04.2013 12:32

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Continúan las repercusiones en torno a los polémicos dichos de José Mujica sobre Cristina Fernández y Néstor Kirchner, pronunciados al intendente de Florida Carlos Enciso sin percatarse de que los micrófonos estaban encendidos.

Este fin de semana, el diario Página 12 dedicó un artículo escrito por el periodista Horacio Verbitsky a la polémica, en el que ensaya algunas hipótesis en torno a la reacción de la presidenta argentina.

"El ídolo pobre de los ricos argentinos dedicó un piropo machista a la presidente CFK. Su terquedad le permitió sortear las peores presiones sin apartarse de un rumbo que el electorado plebiscitó hace un año y medio y que volverá a ponerse en juego este año", aseguró.

"La fijación de los orientales con esta banda del río Uruguay es una de las más acendradas tradiciones regionales que, de tanto en tanto, eclosiona incontenible y sale por el desagüe de las bañaderas como una inundación o con la fuerza de un exabrupto por un micrófono inadvertido. El jueves le tocó al ídolo pobre de los ricos porteños, José Mujica, quien se despachó de lo lindo sobre Néstor Kirchner y su esposa, la presidente CFK. ‘Esta vieja es peor que el tuerto. El tuerto era más político, ésta es terca', bisbiseó por la web oficial de su gobierno, en diálogo con un intendente", contó el periodista.

"Guillermo Pomi, un embajador que tiene línea directa con Mujica y muy buena relación con figuras importantes del entorno presidencial argentino, desdeñó la máxima ‘No aclares que oscurece' y se esforzó por apaciguar las reacciones. Recién a última hora la cancillería lo citó y emitió una comunicación formal de malestar, centrada en la denigración de Kirchner, quien no puede contestar. Pero Cristina, que sí puede, decidió no hacerlo. Ni dijo ni dirá nada, porque no tiene sentido pelearse por una chuscada de un vecino cuya escala le permite cosas que entre pares serían inadmisibles. La misma condescendencia tuvo Lula hace unos años, cuando Evo Morales envió al Ejército boliviano a ocupar instalaciones petroleras de empresas brasileñas", agregó.

Para Verbitsky, "el Uruguay del siglo XXI oscila entre las posiciones liberales de su vicepresidente Danilo Astori, quien preferiría arrojarse en brazos de Estados Unidos y desentenderse de las engorrosas negociaciones con los vecinos, y las de Mujica, quien aún cree en el destino sudamericano del paisito y está dispuesto a tragarse el orgullo cada vez que sea necesario en aras de ese objetivo estratégico. Lo compensa, de tanto en tanto con macanas como la del jueves".

El periodista cree que "tal vez haya otras razones para el sensato silencio de Cristina, acaso la definición del ex rehén de la dictadura uruguaya no le disguste por completo". "Las gracias del bufón suelen contener verdades inapelables. Mujica les llama viejas a todas las mujeres, incluyendo la propia. Que Cristina es terca y que Kirchner era más político son datos de la realidad que no deberían ofender a nadie, más allá de lo chabacano de la expresión, problema del que en todo caso deberían preocuparse los orientales. Más aún, la terquedad es una de las virtudes que le han permitido sortear situaciones adversas ante las que dirigentes con menos temple hubieran sucumbido. A su manera, el presidente uruguayo le dedicó un piropo machista", consideró, enumerando luego varios ejemplos de su "terquedad".