Contenido creado por Gerardo Carrasco
Salud

Lamentable

El músico Fabián Marquisio denuncia que un colegio rechazó a su hijo autista

El artista se manifestó en las rede sociales y contó el rechazo sufrido pocos días antes del comienzo de clases.

10.03.2017 18:59

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2017-03-10T18:59:00-03:00
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Montevideo Portal

"Como saben, no suelo contar historias personales por este medio, y menos hacer panfleto o reclamos que poco tienen que ver con la música. Pero a veces la realidad es más fuerte y necesitamos mostrar cosas que suceden, por tratar de que la gente se entere, por cambiar en algo nuestra sociedad", comienza Marquisio su texto en Facebook, denuncia que se viralizó en las redes e hizo que el caso ganara difusión pública.

Antonio, hijo mayor de Marquisio, fue diagnosticado dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA), circunstancia que impulsó a su padre a crear el colectivo Villazul, un grupo de músicos dedicado a componer temas para ayudar a niños TEA o en situaciones similares.

En su publicación, el músico denuncia que el colegio fernandino Pinares del Este, donde habían inscripto a Antonio, rechazó luego al niño.

"Comenzaron las viejas y conocidas frases: ‘El niño no permanece sentado' ‘un niño así me distorsiona la clase' ‘No estamos preparados' y la peor que escuchamos los padres ‘Siempre pensando en lo mejor para el'... A la tarde recibimos la llamada de que sería mejor que el niño no concurriera. . .por su bien", escribe el músico.

Javier García, director de Primaria del colegio en cuestión, se refirió al caso al ser consultado por el portal Ecos.

"Me preocupa y duele que se diga que Pinares del Este discrimina, eso no es así. Yo me especialicé en estos chicos. Además, los dueños del colegio tienen nietos con autismo", dijo.

Según García, este caso fue una situación "puntual" que nunca había ocurrido en la institución durante los veinte años que lleva en actividad. Dijo entender a los padres y rechazó la idea que le cerraron las puertas a su hijo. En su versión, explica que la decisión fue fruto de un estudio de la situación y del contexto en el que iba a tener clases.

"El niño iba a estar en un grupo con otros 25 alumnos más. También evaluamos quién iba a ser la docente, tiene 56 años y no estaba preparada para ese caso. Luego de analizar la situación, les comunicamos que el chico no iba a tener la atención que se merecía, que en el colegio no le íbamos a hacer ningún bien, la familia iba a pagar una cuota mensual que no le iba a generar frutos. ¿De qué puede servirle a un niño dejarlo deambular en el aula?", aseguró.

Antonio debería cursar segundo año, y García asegura que sólo hay un grupo en ese grado.

En declaraciones al citado medio, el director del colegio explicó el cambio de situación, que generó que la aceptación inicial y la negativa posterior. En ese sentido, manifestó que el conocimiento inicial sobre la situación era en base a unas "preguntas fundamentales" sobre el niño a la madre. "Pero al conocerlo, la situación resultó ser otra", añadió. "Yo puedo entender que los padres estén enojados, aunque el diálogo con la madre siempre fue muy correcto. Sí hice notar que ella me había dicho que había varios colegios que le habían cerrado la puerta y (algo que también se menciona en el post de Facebook) solo nos nombra a nosotros. A mí la situación me afectó a tal punto que no me sentí preparado para llamarle y comunicarle la decisión. Ella dijo que ya se imaginaba que esa iba a ser la respuesta", añadió.


Patricia Ballesta, presidenta de la Asociación Asperger/TEA Uruguay (ATU), también dialogó con Ecos sobre el caso, recordando que "siempre hubo problemas con el tema educativo".

Sin embargo, "el problema actual es que cada vez más los colegios privados están pidiendo acompañantes terapéuticos para aceptar a niños autistas".

Por ello, la alternativa es solicitar un acompañante terapéutico, un profesional que asiste al niño en el aula para reforzar los conocimientos.

"A ellos siempre te lo asigna el Mides a partir del BPS. El problema es que demoran unos cinco meses en ir a tu casa a evaluar al niño. Y hace falta otro mes más para que tomen una resolución", manifestó Ballesta.

También existe la posibilidad de pagarlo de forma particular, algo que no está al alcance de todas las familias, menos si se tiene en cuenta que en los hogares donde hay niños autistas los gastos siempre son mayores. El costo de estos asistentes oscila entre los 250 y 300 pesos por hora.

Para Ballesta, la existencia de esta alternativa -compleja, por lo ya descrito- "es una forma que tienen los colegios de lavarse las manos".

Asimismo, señala que en la escuela pública no suelen producirse tales exigencias, pero aun así son pocos los niños TEA que se inscriben.

"Los padres tratan de evitar la sobrepoblación de las clases, que no los ayuda. Además, la tan mentada inclusión no es cierta. Va a depender siempre de la maestra y la directora", detalla.

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