Esta cualidad sería responsabilidad de la grelina, una hormona estomacal que estimula el apetito la acumulación de grasa. Ahora, luego dele stuio realizado en la ciudad estadounidense, se conoce que la hormona tiene otra propiedad: agudizar el olfato.
La investigación sugiere que la grelina estimula la detección de alimentos ricos en calorías en nuestro entorno a través del olfato, y conectan la percepción de esos estímulos con la regulación del metabolismo y del peso corporal.
"Olisquear -aspirar el aire por la nariz repetidas veces para percibir los olores- es el primer paso del proceso olfativo y puede aumentar la capacidad para detectar estímulos", afirma el endocrinólogo Jenny Tong, coautor del estudio, según publica la revista Muy Interesante.
Para su investigación, Tong y su equipo trabajaron con ratas y otros animales, sometiéndolos a dosis de la hormona. Posteriormente, voluntarios humanos bebieron infusiones ricas en grelina. Tras la ingestión, se comprobó que su olfato detectaba con mayor eficacia la presencia de alimentos.
Dado que la grelina es segregada por el estómago cuando está vacío, puede inferirse que la sensación de hambre estimula el olfato, ayudando a conseguir comida cuanto antes.