El estrés tiene numerosos efectos negativos sobre la salud. Quizá uno de ellos sea el que influye en el peso corporal, aunque el efecto en este caso es dispar y es parejo el porcentaje de los que aumentan la ingesta de calorías y los que la disminuyen, según consigna ABC. 

De todos modos, cerca de un 40% de las personas tienen este problema, y son las que ya tienen problemas con su peso.

"Las personas que están en el intervalo alto de la normalidad de peso o que tienen sobrepeso son las que muestran tendencia a comer más cuando están estresadas", destacaron Reina García y Alejandro Lorente, autores de Emodieta, en una charla con el sitio español.

Cuando el cuerpo padece estrés genera corticoides y hormonas que incitan a elegir alimentos con alto contenido en azúcar, grasa y sal. "Sin necesidad de sentir hambre, optamos por ingerir este tipo de alimentos porque aporta una sensación de placer y recompensa inmediata, lo que provoca que se disminuya la sensación de estrés que se padece y refuerza inconscientemente el comportamiento estresante", señalaron.

Este comportamiento aumenta a su vez los niveles de insulina en la sangre, "una hormona que nos inducirá a comer más, a aprovechar mejor lo que comemos y a acumular más grasa. Es decir, engordaremos, tendremos menos ganas de movernos, se reforzará nuestra apetencia de alimentos de confort y se correrá el peligro de entrar en un círculo vicioso", advierten.