Palestina después de Arafat

EL MUNDO DESDE MONTEVIDEO

El domingo 14 de noviembre, los palestinos homenajearon a Yasser Arafat en Gaza.

19.11.2004

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(Por Eduardo Blasina, especial para El Portal)

En el momento culminante de la ceremonia llegó quien podría ser su sucesor, Mahmoud Abbas, veterano político moderado, de 69 años, a quien podríamos calificar como el candidato oficialista de la estructura política de Al Fatah, el grupo político fundando por Arafat. Las 10.000 personas concurrentes al acto observaban como Abbas saludaba a otros dirigentes cuando se escuchó el grito: Abbas es un agente de los estadounidenses! Unos 20 milicianos comenzaron a dispararle matando a dos de sus guardaespaldas antes de fugares.

Los palestinos celebrarán elecciones el 9 de enero, es decir en menos de dos meses. En esas elecciones tendrán como primer desafío el evitar una guerra civil. El fallecido presidente palestino ha sido acusado de corrupción y autoritarismo, pero tenía la virtud primera que todo líder debe tener: lograba aglutinar sin discusiones a su pueblo. Los cuestionamientos a la dirigencia del principal grupo palestino han ido creciendo desde los años 80 hasta ahora, principalmente por parte de la nueva guardia de militantes palestinos formados a partir de la primera Intifada, ocurrida entre 1987 y 1992.

Entre ellos, quien cuenta con el mayor respaldo popular es Marwan Barghouti, ex jefe del grupo de Arafat en Cisjordania, el principal territorio ocupado por Israel. Barghouti se presentará a las elecciones y en caso de ganar- será un presidente muy atípico: está preso en Israel y condenado a cadena perpetua.

El político más popular entre los palestinos dirigió la primera Intifada, aprueba la violencia contra objetivos militares en las zonas ocupadas, pero condena los atentados suicidas y contra civiles. Mantiene buenas relaciones con la izquierda israelí, habla bien el hebreo, que aprendió en prisión y también es considerado internacionalmente uno de los pocos líderes palestinos que pueden encauzar un proceso de paz que hoy parece muy lejano.

El descrédito de la vieja guardia de la Organización para la Liberación de Palestina ha llevado a un ascenso vertiginoso de los grupos islámicos, de los cuales el principal es Hamas. Una victoria electoral de estos grupos en enero podría traer una inestabilidad todavía mayor a Medio Oriente.

A su vez, la victoria del Abbas, el candidato oficial de la actual dirigencia, dejaría poco espacio a una negociación de paz creíble para los palestinos. Como quedó demostrado ayer tras el atentado, son muchos los palestinos que desconfían y están dispuestos a demostrar sus resquemores por las armas.

El ex secretario de estado de EEUU James Baker recomendó el sábado a Israel que libere a Barghouti para que pueda ponerse a sus hombros la transición política e iniciar conversaciones de paz. Israel hasta el momento ha asegurado que el dirigente palestino pasará en prisión hasta el último día de su vida.

Mientras Barghouti ha anunciado que irá a las elecciones con un vicepresidente (figura que no existe en la legislación palestina) para que su segundo se encargue de las tareas del día a día del gobierno. El, en caso de ganar las elecciones, gobernaría desde una celda presidencial, detalle tal vez posmoderno o tal vez medieval. En caso de ganar el candidato de la vieja guardia recientemente baleado y favorito de estadounidenses e israelíes, la probabilidad de una guerra civil entre palestinos será alta, como quedó claro el domingo.