Contenido creado por Inés Nogueiras
Salud

No era cierto

Doce mitos sobre la gripe

La noticia de que siete futbolistas de Alemania tienen gripe motivó a la Americas Health Foundation a informar sobre esta enfermedad y desterrar doce mitos sobre la influenza.

04.07.2014 12:22

Lectura: 9'

2014-07-04T12:22:00-03:00
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El Mundial de Fútbol es el foco de atención de buena parte del planeta. De ahí que la noticia de que el seleccionado alemán tiene a siete de sus jugadores afectados por gripe es una buena oportunidad para llamar la atención sobre esta enfermedad, las falsas creencias que existen sobre su desarrollo y los problemas que ocasiona. 

La Americas Health Foundation envió un dossier informativo con "Doce mitos sobre la influenza" y destacó que es una enfermedad que pone en riesgo a bebés, niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con condiciones subyacentes.

Asimismo, genera pérdidas de días laborales, de escolaridad y genera importantes gastos en el sistema público de salud a raíz de las hospitalizaciones.

Repasamos a continuación los mitos relacionados a la gripe o influenza

1. "La vacuna contra la influenza causa influenza"

No. Las vacunas ayudan a que el organismo desarrolle inmunidad al emular una infección que no provoca enfermedad y que el sistema inmunitario produzca anticuerpos. A veces, después de recibir una vacuna, la imitación de la infección causa síntomas menores que son normales mientras el cuerpo desarrolla inmunidad. Una vez que la infección emulada desaparece, el organismo queda con una provisión de anticuerpos con "memoria" que recuerdan cómo enfrentar la enfermedad si se vuelve a topar con ella. Este proceso se realiza en unas dos semanas. Por lo tanto, es posible contraer la influenza si se expone al virus justo antes o justo después de vacunarse pero no a causa de la vacunación. Además, muchos otros agentes infecciosos que circulan en la misma época que los virus de la influenza causan síntomas similares y las personas los llaman a todos "gripe". Estos otros agentes no son prevenibles por la vacuna contra la influenza.

2. "Hay una variante de la influenza que es estomacal"

No. Mucha gente utiliza el término "influenza o gripe estomacal" para describir una enfermedad con síntomas como náuseas, vómitos y diarrea. Estos síntomas puede ser provocados por muchos tipos diferentes de virus, bacterias o incluso parásitos. Aunque el vómito, la diarrea y las náuseas o el "malestar estomacal" pueden estar relacionados con la influenza, más comúnmente en niños que en adultos, estos problemas rara vez son los síntomas principales de la influenza. La influenza es una enfermedad respiratoria, no intestinal o estomacal.

3. "Es mejor enfermarse que vacunarse"

No. La influenza puede ser una enfermedad grave, especialmente entre embarazadas, niños, adultos mayores y personas que padecen afecciones crónicas como asma, enfermedades cardíacas o diabetes. Cualquier tipo de infección por influenza puede implicar el riesgo de sufrir complicaciones graves, como la hospitalización o la muerte, incluso en niños y adultos sanos. Para obtener protección inmunológica, vacunarse es una opción más segura que correr el riesgo de enfermarse. Y es una conducta que debe repetirse todos los años, porque los virus y las combinaciones cambian. Estudios recientes indican que la vacunación contra la influenza no sólo beneficia la salud individual, sino también la salud pública.

4. "Si uno se vacuna, no se enferma"
  
No. La efectividad de la vacuna varía, y esto ocurre al menos por tres factores: primero, las características de la persona a la que se le administrará la vacuna (su edad, su estado de salud; segundo, si ya recibió antes la vacuna antigripal porque eso aportaría más inmunidad); tercero: la similitud o "combinación" entre los virus incluidos en la vacuna y los que se diseminan efectivamente en la comunidad cada temporada. La vacuna puede reducir el riesgo de padecer la enfermedad en un promedio de aproximadamente un 60% en la población en general durante las temporadas en que la mayoría de los virus en circulación son similares a los virus incluidos en la vacuna.

5. "La influenza no tiene tratamiento"

No. Hay tratamiento específico con antivirales, pero esto es reservado para casos graves o personas con alto riesgo para complicaciones. La mayoría de las personas sanas que contraen influenza no necesitan ser tratadas con antivirales. En cambio, en aquellos que ya tienen una enfermedad previa de alto riesgo el tratamiento antiviral puede marcar la diferencia entre una enfermedad más leve o un cuadro más grave que podría demandar hospitalización, como por ejemplo neumonía. La mayoría de las personas previamente sanas cuando contraen influenza deben hacer reposo, controlar la fiebre y los dolores con medicamentos de venta libre y tomar mucho líquido. Los antivirales no son de venta libre; debe indicarlos el médico. Para ser efectivos, los antivirales deben indicarse en la etapa más temprana de la influenza, especialmente entre quienes por su edad o problemas previos de salud estén en mayor riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza.

6. "Los antibióticos curan la influenza"

No. Los antibióticos se prescriben para combatir las infecciones bacterianas. La influenza, como el resfrío, la mayoría de los dolores de garganta, la bronquitis aguda y muchos tipos de sinusitis e infecciones de oído son producidos por virus. Con antibióticos no se curará la infección ni se evitará el contagio a otras personas. En cambio, pueden aparecer reacciones dañinas (por ejemplo, irritación gástrica) y contribuir a un problema de salud pública muy grave: la resistencia a los antibióticos. Las bacterias se hacen cada vez más fuertes y no hay con qué combatirlas. Las mejores opciones de tratamiento tanto para niños como para adultos son descansar, tomar líquidos y aliviar los síntomas más incómodos con medicamentos que se venden sin receta médica.

7. "La influenza no es más que un resfrío fuerte"

No. Hay que diferencias la gripe causada por virus influenza de infecciones causadas por otros virus, como aquellos que causan el resfrío. Las infecciones por influenza son más severas, comienzan súbitamente y producen síntomas como fiebre, dolores musculares y articulares, escalofríos, dolor de cabeza, tos y dolor de garganta. Los síntomas obligan a permanecer en cama de dos a tres días. Además, pueden complicarse y causar neumonía, bronquitis, otitis media, meningitis, encefalitis. En ciertos grupos (bebés y niños de hasta 8 años, embarazadas, mayores de 65, personas con enfermedades previas como diabetes, cardiovasculares, respiratorias, etc.) el riesgo de complicaciones es mucho mayor, por eso se recomienda su vacunación. El resfrio, en general, es una enfermedad leve con fiebre baja, pocos síntomas sistémicos, que no necesita tratamiento.

8. "La vitamina C previene la influenza"

No. Muchos creen que consumiendo una cantidad diaria de vitamina C en frutas o bajo alguna forma farmacéutica estarán libres de la enfermedad, pero esto no está probado científicamente. Puede ser que una dieta sana, rica en vitaminas y minerales, ayude a estar más saludable, pero no garantiza esos resultados. En 2007, los autores de 30 trabajos científicos que incluyeron 11.000 pacientes concluyeron que la ingesta regular de vitamina C no tiene efecto sobre la incidencia de la enfermedad, pero que podría reducir, aunque mínimamente, su duración.

9. "Si se tuvo influenza ni bien empezó el otoño, se está inmunizado"

No. En especial, si se pertenece a alguno de los grupos de riesgo para quienes está recomendada la vacunación anual. Como la influenza es causada por diferentes virus y cepas de esos virus, es posible volver a contagiársela, así que la indicación es darse la vacuna nuevamente aunque se haya sufrido influenza al inicio de la temporada fría del año. El momento ideal para aplicársela es durante el comienzo del otoño, pero también puede aportar inmunidad aunque se dé en pleno invierno. En algunos años, el virus circula inclusive durante la primavera. Dado que la generación de anticuerpos demanda alrededor de dos semanas, lo mejor es que las personas en riesgo ya estén vacunadas cuando comienza la temporada de alta diseminación del virus en la comunidad.

10. "Salir sin abrigo o tomar frío produce influenza"

No. La única manera de contagiarse la influenza es haber estado expuesto al virus que la produce. Es cierto que la influenza estacional coincide con la temporada más fría del año, entonces las personas asocian las bajas temperaturas y el mal tiempo con la influenza, pero en realidad no están vinculados. En cambio, permanecer en ambientes cerrados y sin buena ventilación sí favorece la circulación de virus y otros agentes infecciosos. Tomar frío puede ocasionar vasoconstricción de los capilares nasales, afectar los mecanismos de defensa y ayudar a una más rápida replicación del virus que la persona ya tenía en la nariz y producir los síntomas de la enfermedad, pero no causarla.

11. "Las persona sanas no tienen que vacunarse"

No. La vacuna influenza es recomendada para todas las personas mayores de 6 meses de edad que no tienen alguna contraindicación para ser vacunadas. Es verdad que la vacunación de rutina es prioritaria para embarazadas, personas con enfermedades crónicas y grupos de riesgo, pero cualquiera, aun alguien sano, puede beneficiarse de la inmunización. Las guías actuales recomiendan que bebés, niños y jóvenes de 6 meses de edad hasta los 19 años, mujeres embarazadas o puérperas y las personas mayores de 49 años deberían recibir la vacuna cada año. La vacunación antigripal se recomienda a personas sanas que puedan diseminar el virus, por este motivo los trabajadores de salud o las cuidadoras y maestras deberían recibir la vacuna todos los años. Además, se estima que entre un 20 y 30% de las personas pueden estar infectadas con el virus de la influenza y diseminarlo, aunque no tengan síntomas.

12. "La sopa de pollo mejora los síntomas de la influenza"

No está demostrado científicamente que tenga cualidades especiales para combatir la enfermedad. Sin embargo, algunos la recomiendan porque podría actuar como antiinflamatoria, inhibiendo el movimiento de los neutrófilos, que son células del sistema de defensa que participan de la respuesta inflamatoria humana. En segundo lugar, algunos componentes del pollo podrían acelerar en forma temporaria el movimiento de la mucosidad, ayudando a aliviar la congestión y limitando la cantidad de tiempo en que el virus está en contacto con las mucosas.

Fuente. Americas Health Foundation