La Cámara Civil consideró que un matrimonio que estuvo diez años sin mantener relaciones sexuales, pero viviendo bajo el mismo techo, estuvo separado de hecho durante un tiempo lo suficientemente largo como para concederle el pedido de divorcio, explica la agencia DYN.

La pareja de septuagenarios, casados en 1955 y con tres hijos, presentaba desde hace años " disfuncionalidades, problemas de agresiones recíprocas y denuncias de violencia".

El juicio de divorcio se inició en 2003, y fue rechazado en primera instancia porque el matrimonio no llevaba el tiempo suficiente separado. La Fiscalía interpretó que una sentencia favorable abriría las puertas "al divorcio de parejas que estuvieran pasando sólo crisis pasajeras".

Finalmente, la Justicia resolvió "hacer lugar al divorcio vincular", aclarando que la mujer fue "no culpable de la separación".