¿A qué dedicó el tiempo que antes de la pandemia destinaba a la producción de teatro? Lo dediqué mucho más al proyecto de la radio. Dejé de producir teatro pero no dejé de trabajar con algunos artistas, que es algo fijo que hago hace muchos años. Hice un par de cosas con Maxi de la Cruz y proyectamos algunas cosas por streaming con Valeria Lynch. También empecé a trabajar con Lucas Sugo. En la segunda etapa del año pasado ya empecé a pensar para volver a hacer teatro.
Tenía una lista de 80 libros sin leer. ¿Se puso al día? Imposible. Sigo comprando libros. En realidad la lista se va incrementando. Y como no viajé, que es cuando más bajo esa cantidad de libros, perdí un poco el ritmo de lectura. Me estoy por mudar en estos días y la semana que viene voy a contar cuántos son. Me animaría a decirte que cerca de cien.
Vivió un terremoto junto a Lacalle Herrera y José Mujica en Chile. ¿Fue lo más loco que le pasó como periodista? Sí, por muchos motivos. Fue la primera y única vez que estuve en un terremoto. En el momento del terremoto estaba charlando con Mujica, flamante presidente y Lacalle Herrera, expresidente y excontrincante de Mujica en ese balotaje de 2009. Éramos tres, no es que estábamos hablando entre cinco. En ese momento Lacalle Herrera me dijo: "Si te morís ahora pasás a la historia". Estábamos entre muchísimos mandatarios en Valparaíso porque ese día era la asunción de Piñera y yo me había colado a un sector dentro del Parlamento. Me metí en la delegación uruguaya y quedé en medio de todos los presidentes. Estaba el entonces príncipe de España, Felipe, Evo Morales, Cristina Fernández de Kirchner, Michelle Bachelet. Si no fue la cosa más loca, anda cerca. También tengo una con Hugo Chávez, que la custodia me pegó y yo lo increpé en cámara. Él salía del Radisson acá y nos quisimos meter, el tipo no daba declaraciones, yo le tiré una pregunta, él me miró y me respondió. Me abrió un poco de paso, entonces me metí en medio de la custodia. Hice una trampita que a veces hacemos los periodistas: le tiré un centro de algo que ni siquiera me importaba, pero en verdad quería llegar a otra cosa después. En la segunda pregunta le tiré un baldazo, no quiso responder y seguí insistiendo. Ahí la seguridad por abajo me tiró cortitas, me golpearon y le empecé a decir: "¿Por qué me pega su seguridad?".
Una vez le rogó a Fernando Lorenzo, exministro de Economía, para que diera una entrevista en la radio hasta que accedió rendido, pidiendo por favor que no lo llamen más. ¿Espera esa misma insistencia de quienes trabajan con usted? Lamentablemente, sí. Ahora estoy mucho más tranquilo y no exijo tanto, pero me gusta eso. En las reuniones con los periodistas de Universal a veces les cuento estas anécdotas, intento trasladarles esas ganas para que sean un poco así. Lo espero pero no lo exijo, que es muy diferente. Entiendo los tiempos de cada uno y yo era quizás un poco exagerado. No te niego que tuve una época en que giraba todo en torno a eso, buscar la primicia, la noticia.

¿Es verdad que de niño llegó a borrar videos familiares para grabar informativos? Era un obsesionado. Había VHS en mi casa en los que mis padres habían grabado una fiesta de fin de año del colegio, un viaje. Los informativos salían todos de 7 a 8; había uno de 8 a 9. Yo miraba uno de 7 a 8 pero también quería mirar el otro, entonces los grababa en VHS en el cuarto de mis padres. Un día le erré y grabé encima de videos familiares, casi me matan.
Dicen que su hijo mayor va por el mismo camino, que es un niño con perfil de adulto. ¿Qué le aconsejaría? Tiene una cabeza muy adulta y está en esa etapa en que su papá es el ídolo. Es una frase hecha pero lo que más me importa es que haga lo que más le guste, que no se fije en nada más que eso. No me importan las notas que traiga en el boletín, lo que me importa es que esté contento, que tenga inteligencia emocional. Todo lo demás después viene, pero si no tiene eso, no tiene nada. Si tuviera que dar un consejo es que le ponga pasión a lo que haga. Yo no me considero un tipo talentoso ni muy inteligente, pero sí alguien que le pone mucha pasión a todo, mucho esfuerzo y mucho trabajo.
¿Se estresa seguido? Hoy bastante menos. Lo fui aprendiendo a manejar con años de terapia, con golpes en la vida y con los propios hijos. Sí sigo siendo muy responsable y si algo sale mal, me estresa que afecte al otro. En la producción de teatro me voy a estresar si se atrasa una obra y hay una segunda función y la gente queda trancada. Seguramente me ponga a acomodar gente para hacerlo más rápido. Ese es mi estrés. Pero lo manejo diferente que antes. A mucha gente que trabaja conmigo en Universal le digo: "Agradezcan que me agarraron ahora, si me agarraban hace 20 años renunciaban todos".
No fuma ni toma. ¿Lo tildan de aburrido por eso? Para nada, porque me considero recontradivertido y el payaso de mi grupo de amigos. Aparte fui el chofer del grupo siempre. Cuando lo contás, el que no te conoce puede decir "qué aburrido".
¿Qué lugar ha tenido la suerte en su vida? Siempre tiene un lugar. La mala suerte también. Pero a la suerte la tenemos que ayudar nosotros. Con los años entendí que las cosas suceden porque uno también se las mentaliza, las visualiza, las focaliza, las pide y las decreta. Para mí en una época era suerte, pero creo que inconscientemente las estaba buscando por mi energía, mi cabeza, mi pasión, mis ganas, mi mente de soñador buscó eso que le podemos llamar suerte.
