Que sí, que no, que más o menos

Culminó la Cumbre de la Unasur

La Cumbre de la Unasur sorteó este viernes la crisis desatada por los acuerdos militares entre Washington y Bogotá con un compromiso que exige garantías de que las tropas extranjeras no serán una amenaza, sin nombrar a Estados Unidos ni a Colombia.

29.08.2009 09:12

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"Se fijó doctrina. En este acuerdo no se menciona a Colombia ni a las tropas de EEUU (en las bases colombianas), sino que se aplica para cualquier país de la Unasur", dijo la jefa de Estado argentina, Cristina Kirchner, como balance de los acalorados debates presidenciales en Bariloche.

Los presidentes de los países de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) lograron un trabajoso acuerdo tras debatir casi siete horas sobre el acuerdo suscripto entre EEUU y Colombia que había generado malestar en la región.

Kirchner dijo que los mandatarios pudieron "articular ambas cosas y no es fácil conciliar los deseos de soberanía de un país con la seguridad regional", como en el caso de Colombia que defendió su decisión soberana de enfrentar las amenazas internas y la inquietud en Sudamérica por la presencia militar extranjera.

El artículo tres del documento, que motivó ardorosas discusiones, concluyó en "reafirmar que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede (...) amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación sudamericana y, en consecuencia, la paz y seguridad en la región".

"Algunos esperaban que esta reunión volara por los aires. Pero hay ideas diferentes y hay conclusiones en las que nos comprometernos a una hoja de ruta", que incluye una reunión en setiembre del Consejo de Defensa de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), señaló la mandataria argentina.

"Hemos arribado a un buen final. El Consejo de Defensa de la Unasur encarará el seguimiento del tema", indicó Kirchner al recordar que se tratará de que pueda haber inspecciones técnicas a las unidades militares en la región.

Las posturas más duras contra el uso de bases militares de Colombia por Estados Unidos las plantearon Venezuela, Ecuador y Bolivia, pero incluso Chile, Perú y Paraguay, los más moderados, señalaron su inquietud si una presencia militar foránea pudiera actuar fuera de fronteras.

Uruguay marcó una firme postura contraria a las bases militares. El presidente Tabaré Vázquez, que se retiró de la Cumbre cuando aún no había finalizado el debate, comenzó diciendo ante los mandatarios sudamericanos que nuestro país cree importante “luchar contra toda forma de terrorismo, de violencia, luchar abiertamente contra distintas formas del narcotráfico” “Todo eso implica trabajar para tener una tierra de paz. La solución debe ser resuelta por la vía pacífica, por la vía del análisis profundo, de la tolerancia, de no esconder nada debajo de la alfombra sino exponer todos los temas para discutirlos en profundidad”.

A continuación, el presidente manifestó la opinión de nuestro gobierno sobre el conflicto de las bases. “Uruguay aboga por la no intervención en asuntos internos de otro estado y el apego a derecho internacional, y Uruguay aboga históricamente -como desde hace 200 años y lo hemos cumplido, afortundamente - para que en nuestro territorio no existan bases militares extranjeras, como no debe haber tampoco en ninguna otra parte de América del Sur”, aclaró Vázquez.

“Rechazamos abiertamente la instalación de bases”, aclaró, “como rechazamos las bases inglesas en Malvinas, y lo hacemos, como decía la presidenta argentina Cristina Fernández, sin estridencias, pero tratando de actuar con eficacia ante estos problemas”.

A modo de ejemplo, Vázquez mencionó que hace menos de un mes Uruguay se negó a permitir que un avión británico aterrizara en nuestro país para cargar combustible con objetivo de abastecer en vuelo aviones que están en las Malvinas.

“Esta es una buena oportunidad para que tomemos posiciones doctrinarias firmes en el presente y hacia el futuro”, agregó el mandatario.

En otro orden, un punto importante que tocó Vázquez fue el de la situación actual de Honduras.
El presidente afirmó que Uruguay va a actuar para no reconocer a la actual embajadora de Honduras en Argentina, Carmen Eleonora Ortez Williams, concurrente en Uruguay. “Uruguay no reconoce más a esta embajadora como embajadora de Honduras ante nuestro país, ya que ha reconocido su adhesión al gobierno dictatorial del hermano país de Honduras”, aclaró, en alusión al gobierno de facto de Roberto Micheletti, tras deponer a Manuel Zelaya.

“Ha llegado la época de actuar con fuerza y con eficacia en salvaguarda de estos principios esenciales”, culminó Tabaré Vázquez.

El texto final de esta cita cumbre reveló un delicado equilibrio, que refleja concesiones hechas por todas las partes sobre el tema en debate.

"Respetamos la soberanía de cada país. Pero queremos resguardarnos, sería importante que en el tratado existan garantías jurídicas o un foro internacional para eso", dijo el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, al exponer su posición sobre la presencia militar estadounidense en la región.

Los mandatarios dispusieron analizar un texto militar elaborado en Estados Unidos, que menciona el uso de la base aérea colombiana de Palanquero, como centro neurálgico para operaciones en América del Sur.

Palanquero es una de las siete bases colombianas que cubre el acuerdo entre Washington y Bogotá.
Además, varios mandatarios sudamericanos reclamaron al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que revele el alcance del pacto militar suscripto con Colombia.

En una jornada fría y lluviosa, Rafael Correa, presidente de Ecuador y pro témpore de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), solicitó que se citara a Obama para una próxima cumbre.

"Pienso que es una buena oportunidad de poner las cartas sobre la mesa y decir de qué se trata este acuerdo con Estados Unidos, de qué bases o apoyo estamos hablando", dijo el presidente de Perú, Alan García.

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, estuvo en el ojo del huracán y dijo que el acuerdo "se hace sin renunciar a la soberanía sobre ni un milímetro del territorio" de su país.

El contexto global de las discusiones es el aumento en el gasto de defensa regional que superó los 50.000 millones de dólares anuales.

Con datos de AFP