Érase y es

Consejos para inventar cuentos junto a tus hijos

Si hay algo mejor que leerles un cuento a tus hijos, es inventar uno nuevo junto a ellos. Compartimos algunos consejos para iniciarse en esa divertida tarea.

09.03.2015 11:35

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Cuando un adulto se hace un tiempo para leer un cuento a un niño, ambos resultan beneficiados.

El canadiense Carl Honoré, autor del libro "Elogio de la lentitud", cuenta que en una ocasión, estando en la sala de espera de una aeropuerto, se sintió tentado de comprar una colección de audio cuentos resumidos, que permitían despachar un relato clásico en menos de tres minutos. La tentación se disipó al influjo de la lucidez, que le hizo reflexionar acerca de lo que estaba a punto de comprar.

Reservarse un buen rato al día para compartir historias con los pequeños, es un ejercicio grato que padres y niños disfrutan y aprovechan
Y más allá de contarles un cuento, lo que es una práctica muy recomendable, hay posibilidad de sorprender a los hijos aún más: ¿Y por qué no hacer un cuento juntos?

Es normal que muchos padres no sepan por dónde empezar ni qué historia contar. Por eso, la plataforma educativa española Educandoo.com, asegura que existen varios métodos.

Según sus consejos, una de las mejores técnicas para crear cuentos es la mayéutica, un método inductivo para estimular creatividad de los niños a partir de los 2 años. Proviene de Sócrates y en su origen griego significa dar luz. "La técnica -explican- consiste en irle preguntando al niño, para hacer que llegue al conocimiento a través de sus propias conclusiones. Para ello, los padres o tutores guiarán el proceso creativo, a través de preguntas clave sobre la historia latente. La mayéutica también resulta excelente para mejorar la comprensión lectora de los pequeños".

Los padres expondrán las cuestiones principales a sus hijos para contestarlas juntos. Si al niño no se le ocurre nada en un primer momento, es importante que al principio los padres ofrezcan alternativas de posibles respuestas. Es aconsejable que siempre pregunten a los pequeños para que sean ellos los que generen sus propias ideas. También es una buena opción y divertida que se le presenten respuestas disparatadas, para que el niño salga fuera de los límites convencionales con su imaginación, según cita ABC.

Se les puede cuestionar, por ejemplo:

-sobre los personajes: ¿Quién/Quiénes son? (¿Es un niño?, ¿es un oso?, ¿es una pelota con ojos?, ¿quién cuenta la historia (Narrador)?); ¿cómo son?, ¿qué les gusta?, ¿qué ocultan?, ¿por qué lo ocultan?

-El escenario: ¿Dónde ocurren los hechos?, ¿en qué país viven?, ¿cómo es ese sitio?, ¿dónde están ahora?

-Cuándo sucede: ¿A qué edad?, ¿a qué hora?, ¿es primavera?, ¿es Navidad?

-El argumento: ¿Qué pasa?, ¿cuál es la trama de la historia?, ¿qué tienen que hacer?, ¿qué ha pasado?, ¿cómo lo resolverán?

-Los conflictos (la llama de la historia): ¿Cuál es el conflicto? En los cuentos conviene que haya un único conflicto que sea eje de toda la historia, y que despierte interés acerca del modo en que se resolverá. En este caso, la pregunta no exige una respuesta certera o inmediata, sino un pronóstico. ¿Dónde está el tesoro que buscan?, ¿encontrará el oso perdido a su papá?
Otra técnica que ayuda a crear cuentos es representar la historia en papel a través de pictogramas. Esto ayuda a visualizar y a ordenar la mente para el proceso creativo. Veamos un ejemplo:

Recorta un círculo de papel. Añade los personajes alrededor. Coloca un par de tiras de papel a modo de agujas de reloj pídele al niño que las use para relacionar los personajes y que los describa. Es bueno aprovechar estas descripciones para comenzar a bosquejar un argumento que hará que la historia brote. Puedes presentar la historia como quieras.

Después, pregúntale a tu hijo: ¿A quién presentamos primero?. Ejemplo: describe al protagonista y a sus amigos, preséntaselo a los lectores. ¿Le contamos dónde vive? ¿Por qué está enojado? ¿Quién quieres que venga ahora? ¿Qué sorpresa no le vamos a contar todavía a los lectores?

"Finalmente, ordena la narración en papel de manera habitual: introducción, nudo y desenlace. Después, enséñales a hacer poda, es decir, a quitar todas las palabras que no aporten nada, los cuentos deben de tener ritmo y ¡acción!", agregan los redactores de Educandoo.

Por último, recomiendan una serie de ejercicios complementarios que les serán de gran ayuda a la hora de desarrollar el proceso creativo de cada historia:

Enséñale a escuchar: Invita a tu hijo a anotar o grabar exactamente las conversaciones de los adultos, o de otros niños. Se divertirá mucho y aprenderá que cada persona tiene muchas particularidades al hablar. ¿Cómo es su voz?, ¿qué suele decir?, ¿qué cara pone cuando habla?, ¿qué hace con las manos?, etc.

Aprender a mirar: Pídele que te describa cosas, con detalle: su habitación, su amigo.

Para niños más mayores, puedes introducir preguntas que relacionen los detalles con otros sentidos, emociones y recuerdos, para que las descripciones sean más personales: ¿Se le ponen las orejas rojas cuando se enfada?, ¿por qué tiene manchas de chocolate esa pared?, ¿a qué huele su muñeca?, ¿se oyen risas fuera de la habitación? ¿qué siente cuando escucha esa música?

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