Contenido creado por Jorge Luis Costigliolo
Música

Y sin embargo te quiero

Con Álvaro Hagopián

“Aristocracia Arrabalera” es el primer trabajo discográfico de Ricardo Olivera y el Álvaro Hagopián Trío, un disco de tangos clásicos con sonido moderno, que se presenta en sociedad este fin de semana. Montevideo Portal dialogó con Hagopián, y te invita a escuchar un adelanto.

16.07.2009 23:57

Lectura: 3'

2009-07-16T23:57:00-03:00
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Jorge Costigliolo | Montevideo Portal
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Después de trillar sin alharacas durante una década varios escenarios de todo el mundo, el Álvaro Hagopián Trío saca de la galera “Aristocracia arrabalera”, un disco de tangos del siglo pasado con los pies en el presente.

Hagopián, pianista de formación clásica, reconoce que llegó al 2x4 hace poco más de 10 años, y desde entonces, no paró. Ahora, junto al cantor Ricardo Olivera maduraron este trabajo, si bien “hacía tiempo que teníamos la idea de sacar el disco, de grabar con Ricardo, y se concretó a principios de este año”, apunta Hagopián.

“Aristocracia arrabalera” es un compendio de tangos que, voluntariamente, recorren someramente casi un siglo del género. “Hay desde tangos de la década del 20, hasta el más ‘reciente’ del disco, que no tiene más de 14 años. En el trabajo abarcamos todo un período de más de 70 años”, explica el músico, y agrega que, a la hora de elegir las piezas, el grupo trató “de buscar títulos que no sean de los más frecuentados en el medio nuestro. Hay muchos tangos que, generalmente, acá no se escuchan, y también incluimos clásicos”.

El repertorio no podía ser el mejor: allí están los Grandes Maestros, esos que se escuchan y se bailan con reverencia, como Gardel, Manzi, Troilo, Piazzolla, y por ahí se entreveran outsiders como Chico Novarro y Andrés Tulipano, que dan la talla y no desentonan.

Hagopián aborda, con un estilo académico quizá, pero al mismo tiempo muy personal, composiciones de la Vieja Guardia, tangos de Pugliese y de Piazzolla con la misma soltura. Los arreglos, sobrios, gustan y se lucen sin estridencias.

Lo mismo para las canciones, porque el cantor, Ricardo Olivera, se exige en un repertorio cargado de clásicos donde las comparaciones surgen per se, y sale airoso en piezas como “Melodía de arrabal”, “Milonga del 900” y “El último organito”, que, a primera escucha, remiten inevitablemente a sus intérpretes más logrados, como Carlos Gardel, Julio Sosa y Edmundo Rivero. Olivera canta con voz varonil y de tango, pero sin los adornos y maquillajes del histrión devenido tanguero, y convence.

Es, entonces, un disco de clásicos que no huele a naftalina, pero que tampoco se embandera con un avant garde forzado. Hoy, que el tango pervive y muta de diversas formas, ya sea en la canción ciudadana de Malena Muyala, en el lenguaje rantifuso y orillero del Cuarteto Ricacosa, o en los rocks tangueados de Maia Castro y Mónica Navarro, el “purismo” (aunque hablar de purismo en tango es una provocación), merece el lugar que le hace el Trío de Hagopián, tan miembro de esa “aristocracia arrabalera” que cantó Ferrer.

Escuchá "Melodía de Arrabal"

“Aristocracia Arrabalera” está disponible en disquerías desde el 1º de julio. Edita y distribuye Sondor.

Jorge Costigliolo | Montevideo Portal
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