Creer o reventar
CURANDERO ECUATORIANO ATIENDE EN EL PARQUE
David Cruz, un campesino ecuatoriano de 34 años, se enorgullece de ser un curandero popular y de tener su consulta en el Parque Histórico Guayaquil, donde cura las enfermedades del alma y el cuerpo con la medicina ancestral de los pueblos costeros de Ecuador.
11.04.2008
Oriundo de Babahoyo, la capital de la provincia costera de Los Ríos, David Cruz es ahora el curandero oficial del Parque Histórico, ubicado en el exclusivo sector de Samborondón, en la periferia de Guayaquil.
Ahí, en su puesto del parque, cada fin de semana, Cruz enseña las tradiciones "montubias" de la curación, con plantas exóticas, plumas de aves, huevos frescos, incienso, velas y ritos que los descubrió de pequeño, cuando sus padres le enseñaron el arte de curar el cuerpo y el alma.
Él es un "montubio", un tradicional campesino de la costa ecuatoriana, que logró ubicarse en el Parque Histórico de Samborondón, un paradisíaco albergue de las tradiciones costeras de Ecuador. Cruz niega que sea un chamán, pues asegura que ese cartel les queda mejor a los "médicos indígenas" de la Amazonía y la sierra andina ecuatoriana. "Yo soy curandero", afirma en declaraciones a Efe, mientras exhibe en una mesa el instrumental que usa para curar gratuitamente a las personas que lo van a ver para curarse o protegerse de las malas energías que, según él, van como epidemia.
Entre las plantas medicinales que utiliza destaca la cabalonga, una semilla, roja y café, obtenida de un arbusto de la Amazonía y que sirve para proteger a los pacientes del "mal de ojo". Otras plantas también le ayudan a sanar heridas en la piel, gripes, dolores musculares y otros males del cuerpo, aunque lo suyo va más al saneamiento del alma.
Por ello sugiere a sus pacientes utilizar el "jabón prieto", oscuro, para curar los males de la piel y, de paso, protegerse de las malas energías. Las consultas y el tratamiento son gratuitos y, de vez en cuando, recibe a turistas extranjeros, que se maravillan de las bondades de sus técnicas sanatorias. También lee el tarot, aconseja usar jabones rojos en cada baño para atraer el amor y, en casos más graves, usa aguardiente de caña y danzas ancestrales para espantar a los malos espíritus. Vestido con un tradicional atuendo campesino costeño, coronado por un sombrero de paja, Cruz cuenta que él pertenece a la tercera generación de su familia que practica la curandería y no se enoja si le llaman "celestino".
Luego se sienta y enciende un gran tabaco puro para leer el futuro de las personas que lo visitan, mientras sopla bocanadas de humo sobre sus pacientes, como un experto santero. El Parque Histórico Guayaquil, con una superficie de 8 hectáreas, es un proyecto que tiene el Banco Central de Ecuador para destacar la cultura, el medio ambiente y el estilo de vida de esta ciudad portuaria del oeste del país en la época de la llamada primera modernidad de la urbe, a finales del siglo pasado.
Con información de EFE
Ahí, en su puesto del parque, cada fin de semana, Cruz enseña las tradiciones "montubias" de la curación, con plantas exóticas, plumas de aves, huevos frescos, incienso, velas y ritos que los descubrió de pequeño, cuando sus padres le enseñaron el arte de curar el cuerpo y el alma.
Él es un "montubio", un tradicional campesino de la costa ecuatoriana, que logró ubicarse en el Parque Histórico de Samborondón, un paradisíaco albergue de las tradiciones costeras de Ecuador. Cruz niega que sea un chamán, pues asegura que ese cartel les queda mejor a los "médicos indígenas" de la Amazonía y la sierra andina ecuatoriana. "Yo soy curandero", afirma en declaraciones a Efe, mientras exhibe en una mesa el instrumental que usa para curar gratuitamente a las personas que lo van a ver para curarse o protegerse de las malas energías que, según él, van como epidemia.
Entre las plantas medicinales que utiliza destaca la cabalonga, una semilla, roja y café, obtenida de un arbusto de la Amazonía y que sirve para proteger a los pacientes del "mal de ojo". Otras plantas también le ayudan a sanar heridas en la piel, gripes, dolores musculares y otros males del cuerpo, aunque lo suyo va más al saneamiento del alma.
Por ello sugiere a sus pacientes utilizar el "jabón prieto", oscuro, para curar los males de la piel y, de paso, protegerse de las malas energías. Las consultas y el tratamiento son gratuitos y, de vez en cuando, recibe a turistas extranjeros, que se maravillan de las bondades de sus técnicas sanatorias. También lee el tarot, aconseja usar jabones rojos en cada baño para atraer el amor y, en casos más graves, usa aguardiente de caña y danzas ancestrales para espantar a los malos espíritus. Vestido con un tradicional atuendo campesino costeño, coronado por un sombrero de paja, Cruz cuenta que él pertenece a la tercera generación de su familia que practica la curandería y no se enoja si le llaman "celestino".
Luego se sienta y enciende un gran tabaco puro para leer el futuro de las personas que lo visitan, mientras sopla bocanadas de humo sobre sus pacientes, como un experto santero. El Parque Histórico Guayaquil, con una superficie de 8 hectáreas, es un proyecto que tiene el Banco Central de Ecuador para destacar la cultura, el medio ambiente y el estilo de vida de esta ciudad portuaria del oeste del país en la época de la llamada primera modernidad de la urbe, a finales del siglo pasado.
Con información de EFE
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