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RKOrson

Crimen Perfecto

CRÍTICA DE CINE

A Alex de la Iglesia no le interesa el realismo. No al menos el que se concibe como tal. No le interesa el naturalismo que intenta emular la realidad cotidiana. A de la Iglesia sólo lo motiva la vida tal como la ve. Absurda.

Por RKorson.

25.01.2005

Lectura: 3'

2005-01-25T00:00:00-03:00
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Pasado
Acción Mutante, El día de la Bestia, Perdita Durango, Muertos de Risa y La Comunidad son los títulos de su obra. En todos prima el gusto por las situaciones trágicas, lo escatológico, el miedo. Y la muerte como inevitable instancia de la vida, y como tal, un lugar más para la diversión. Además de un amor-admiración por los filmes clase Z.

En Crimen Ferpecto hay de todo eso y algo más. La acción inicia con un recorrido de lugar y situación, la música llena todo en plan funky de los 70. Pero apenas aparece su protagonista, Rafael (Guillermo Toledo) la ficción queda rota se encarga de introducirnos en la película como si fuera una visita guiada por la historia de su vida.

El director lo deja bien claro desde el vamos, esto es una charada. Divertida pero una charada al fin.

El hombre es un ganador, nacido para los grandes proyectos. Su ego es tan inmenso como el pote de gomina que embadurna su pelo. Su imperio: el sector de damas de un super local de compras. El enemigo: el encargado del sector caballeros Don Antonio (Luis Varela). La vuelta de tuerca: Lourdes (Mónica Cervera) una empleada muy fea y con objetivos bien claros sobre su futuro.

Rápidamente todo el asunto queda planteado, incluso, desde el título el filme ya advierte que la cosa no puede salir bien. Pero cuidado con creer que la trama será tan lineal.

Mutantes
La astucia de Alex de la Iglesia consiste en contar un hecho predecible de la manera más potente posible. Para eso da rienda suelta a una banda sonora impecable de Roque Baños, con música tan variada como notable. Crea climas, los rompe, los hace bailar, se ríe de sus protagonistas.

El montaje y la fotografía aumentan la sensación de que lo real transmuta hacia el absurdo de manera paulatina, que sólo se percibe cuando el resultado ya es definitivo.

El trío de actores se compromete con la causa, hasta las últimas consecuencias, y se arriesgan a la sobreactuación necesaria para esta obra con cortes expresionistas.

Muertos de risa
En definitiva se trata de una película entretenida que deja en el aire algunos apuntes sobre el sobreconsumismo de la España actual, sobre los valores estéticos que rigen el mundo presente.

Las modas, el éxito desfilan por las calles céntricas. Al final Alex de la Iglesia decide de que lado quiere estar: sentado en la vereda de los perdedores, viendo pasar los extravagantes carnavales.

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