"A veces las formalidades son huecas, como en esta ocasión", dijo Tabaré Vázquez al entregar la presidencia pro témpore del Mercosur a Cristina Fernández. "Aquí no hay bastón de mando. Tenemos el modesto martillo de sesión en sesión. Se los entrego como lo recibí, sin instrucciones ni manual de uso", agregó.
"Está usted en su casa. Nos alegra que esté aquí, en esta raza sencilla que somos los uruguayos. Buena gestión y muchas gracias", culminó.
Tras golpear con el martillo, a modo de chiste, Cristina tomó la palabra. "Quiero agradecer a todo el pueblo uruguayo por la hospitalidad. Me sentí como en mi casa porque ésta es mi casa", dijo.
Más temprano, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, abogó por una pronta incorporación de Venezuela al Mercosur como socio pleno, que todavía debe recibir el visto bueno de los Parlamentos de Paraguay y Brasil, además de agradecer a la "hermana República Oriental del Uruguay".
En su primera participación en una cumbre del bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, Fernández dijo que en este "vecindario" suramericano a veces hay "algunas visitas que no ven con buenos ojos que los vecinos se unan y se lleven bien y entonces promueven acciones para intentar dividirnos y separarnos".
La flamante gobernante celebró como una "gran noticia" el hecho de que Uruguay, que muchas veces ha hecho ver su insatisfacción por la falta de avances en el Mercosur, haya "reafirmado" su pertenencia al bloque.
Fernández dijo que el Mercosur tiene "anticuerpos buenos y suficientes" pues ha "podido sobrevivir a la tragedia neoliberal en América Latina y pudo resistir a la adopción de políticas neoliberales".
Añadió que por delante, en la presidencia temporal que asume hoy, el bloque tiene "desafíos muy importantes" como la superación de las asimetrías y una "integración productiva profunda, que presupone la construcción de cadenas de valor".