Banco de Leche en Pereira Rossell
El Banco de Leche del Pereira Rossell alimenta a unos mil niños cada año y aumenta, así, su esperanza de vida.
24.09.2013 17:51
"Lo que pasa es que yo tengo mucha leche, entonces tenía tres freezers llenos de mamaderas, el mío, el de mi hermana y el de unos amigos", relata Beatriz (36) entre risas ahogadas para no despertar a Pilar. "Ahí me di cuenta de que tenía que hacer algo, entonces llamé al Banco de Leche para donarla", agrega. Esta historia se repite varias veces, muchas madres que producen leche en exceso y no saben qué hacer con ella.
Teniendo en cuenta esto el Dr. RubenPanizza creó en el 2003 el Banco de Leche Humana del Pereira Rossell, que en un principio no contaba con más de un par de donantes y se encontraba en un espacio cedido por el área de radiología. Su objetivo era aprovechar el excedente de algunas madres para poder alimentar a niños prematuros. Actualmente el banco recibe donaciones de 600 mujeres que logran alimentar a 1.143 bebés.
Las donantes
Al igual que Beatriz, Sofía (28) se vio desbordada por la cantidad de leche que tenía al nacer Paulina y se puso en contacto con el banco. Ahora ya hace cinco meses que dona su excedente. "Me da una satisfacción tremenda porque me da impresionante para engordarla a ella, y encima poder ayudar a otros niños es increíble", comenta con una sonrisa en el rostro.
Si bien lo que primero las impulsó a dar parte de este líquido tan importante fue el no saber qué hacer con él, todas las donantes coinciden en que el regocijo que les genera poder estar ayudando a otros niños y madres es lo que las lleva a seguir donando, aun cuando esto les signifique un esfuerzo.
"Es muy lindo poder donar, teniendo tanta leche a veces es medio pesado el tema de ordeñarse, pero no tenés otra porque sino empieza a dolerte mucho. Lo que no sabía era la otra parte, quiénes la reciben, cuál es su situación, y ahora que me enteré es otra cosa, me ordeño con más ganas. Cuido mucho más la leche y le pongo más energía", dice Beatriz con la voz quebrada mientras acaricia a Pilar, su hija, que también nació prematuramente.
El sistema
En el pequeño cubículo que hoy en día es la oficina del Banco de Leche funciona un escritorio con una computadora, rodeada de biblioratosy carpetas, no hay espacio ni para una lapicera más. Esa única- pero importantísima- computadora cuenta con una base de datos de donantes, allí llevan el registro de dónde viven, cuánto donan, y la edad de sus hijos, entre otras cosas. Así se elabora una hoja de ruta para cada día del mes en función de los barrios donde se encuentran las madres, "la camioneta llega a todos lados", dice la nutricionista del Banco Laura Fazio señalando la planilla, "desde Carrasco hasta La Teja".
El vehículo refrigerado pasa por los hogares cada quince días y allí recibe hasta un promedio de diez mamaderas llenas leche y dejan otro tanto esterilizadas para que la madre vuelva a rellenar. En el caso de Beatriz cada vez que pasan por su casa retiran aproximadamente treinta mamaderas, lo que la convierte una de las mayores donantes del banco.
Una vez en el banco el contenido de las mamaderas es analizado y clasificado en función de la acidez y el aporte calórico de cada leche. "Cada leche es distinta, no es lo mismo si la madre tuvo hace unas semanas o hace unos meses", explica la doctora Fazio. Luego de esto se comienza la pasteurización, lo que elimina los microorganismos dañinos. Después de aprobados todos los chequeos la leche se vuelve a congelar para su posterior uso.
Ese líquido tan preciado
La leche humana tiene beneficios tanto para el niño prematuro como para el que nació a término, ya que brinda nutrientes y anticuerpos o defensas. María Rosa Mañé, neonatóloga del hospital Pereira Rossell explica que tiene tres grandes áreas de impacto: la esperanza de vida, el crecimiento y el desarrollo del recién nacido. Luego agrega: "La lactancia es como un fluido corporal, lo que hace que no se pueda reproducir sintéticamente, es como la sangre". En el caso concreto del Hospital la administración de leche humana en lugar de complementos ha logrado eliminar la diarrea interhospitalaria y a reducir la enterocolitis necrotizante, una enfermedad que destruye partes del intestino y que era una de las principales causas de muerte entre los recién nacidos.
A cada niño se le da una leche distinta, en función a la cantidad de calorías y de calcio que precise, esto hace que el suministro de leche sea más óptimo.
Los beneficiados
"La idea es que la mamá pueda amamantar a su hijo con su leche, que es la mejor del mundo, el banco es solo una ayuda", comenta Laura Fazio. Las reservas del banco son usadas por recién nacidos hospitalizados cuyas madres por estar graves de salud, por tomar medicamentos contraindicados para la lactancia o por la angustia que les genera la situación no pueden generar leche propia. No solo se trabaja con niños que están en instituciones públicas sino que también el banco distribuye leche a centros privados.
Jacqueline (22) sabe cuál es la situación de los niños del Pereira Rosell de primera mano, su hija está internada allí, en la Unidad de Cuidados Intensivos. "Yo me enteré del Banco porque cuando pasaba por el CTI a ver a mi hija veía un cartel que decía 'Banco de Leche', y entré para preguntar, porque yo quería ayudar a otros niños". Tras unos segundos de silencio agrega: "Me sentía bien donando, porque los primeros días mi hija estuvo muy mal, que le tuvieron que hacer transfusiones, me angustié mucho y no me salía nada de leche, entonces le dieron la del banco. Así que sentí que estaba retribuyendo", dice emocionada.
Limitaciones
Actualmente la oficina del Banco funciona en un espacio donde antes había un placard, y el espacio es tan pequeño que apenas cabe la computadora y una persona sentada. Luego, hay un pasillo que en seguida se convierte en la antesala de la Unidad de Cuidados Intensivos. A unos metros se encuentra el área donde se procesan las donaciones que se compone por dos pasteurizadoras, y junto a esta área están los freezers para el almacenamiento que comparten el espacio con los lavatorios de los recipientes.
Sin embargo, el Banco está en proceso de traslado a un edificio nuevo, que fue donado por la embajada de Japón y la fundación Caldeyro-Barcia entre otros. Esta nueva ubicación tiene áreas establecidas, es una planta física modelo. Cuenta con un área de procesamiento para la leche, una sala de lactancia, una recepción, un laboratorio para el cultivo, otra área para lavar los instrumentos y por último una zona de distribución. "Es como pasar de un 'uno por uno' a la casa soñada", bromea Laura Fazio.
Sin embargo la mayor limitante es la falta de recursos humanos. "Siempre tenemos más leche de la que podemos procesar entonces la vamos procesando a destiempo, dejamos un día la leche tal cual llega, que no es lo mejor", cuenta Fazio. El equipo que compone al banco es de diez personas, pero se necesitarían al menos dos más, para así poder llegar "no solo a los que podemos, sino a todos los que lo necesitan, como a los niños huérfanos".
Así el Banco de Leche, que comenzó prácticamente en un placard, se convirtió en un referente a nivel nacional e inspiró a otras experiencias similares en el interior. Ahora, teniendo la infraestructura para crecer, solo queda esperar que se sume más gente a su equipo para que pueda ampliarse a nuevos horizontes.
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