Villano: No sólo ustedes están condenados... ¡También todos las personas que hayan tocado!
Atomo: Jean Loring... ¡Firmé su sentencia de muerte!
Flash: Le di a Iris West el beso de la muerte.
Linterna Verde: Carol Ferris... ¡en peligro mortal!
Batman: Robin... ¿qué te he hecho?
Corría 1954 cuando en Estados Unidos el doctor Frederic Wertham se hizo famoso por acusar a Batman y Robin de ser homosexuales, lo que por aquella época era terrible para la juventud. El propio Wertham se encargó de mostrar a la industria del cómic como la única culpable de la delincuencia juvenil, y muchos le creyeron.
Batman vivía en un mundo masculino, con su mayordomo y su joven apoderado. Junto a Robin recorría la ciudad "siempre con calzoncillos a la vista, siempre ocultando esa 'otra vida' que jamás podría volverse diurna", como cuenta Crítica Digital.
Por entonces aparecieron Batimujer, Batichica y la televisiva tía Harriet, para ponerle estrógenos al asunto y desviar la conversación. Para el saber popular ya era demasiado tarde, y la relación romántica entre los encapuchados quedó marcada para siempre.
Todavía hoy, con la excusa del último filme del hombre murciélago, los sitios de internet reflotan la polémica y coleccionan viñetas sacadas de contexto que logran dobles sentidos homosexuales.
A los fanáticos la sexualidad de Batman y Robin les trae sin cuidado. Lo que realmente les enoja es que sigan hablando de ellos como "Bruno Díaz" y "Ricardo Tapia".