El ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica, se declaró el viernes dispuesto a volver a Haití para "ayudar a reconstruir" el país, devastado por un terremoto.
"Estamos dispuestos a volver hoy, mañana, en cualquier momento, para estar junto al pueblo de Haití, compartir su sufrimiento y ayudar a reconstruir el país", declaró Aristide a la prensa en Johannesburgo.
"Amigos del mundo entero confirmaron su voluntad de organizar el envío de un avión que lleve equipo médico, material de urgencia y a nosotros", agregó Aristide, que leyó su declaración acompañado de su esposa.
El ex cura de las barriadas, que dominó la vida política de Haití durante 15 años, evocó con emoción las numerosas personas aún sepultadas bajo toneladas de escombros.
"Cuando pensamos en todo ese sufrimiento, estamos íntimamente convencidos que deberíamos estar allá, en Haití, con ellos, tratando de hacer todo lo posible para impedir las muertes", prosiguió.
Un poderoso terremoto, de magnitud 7, devastó el martes la capital de Haití Puerto Príncipe, situada a unos 15 kilómetros del epicentro. Según el ministro de Salud Pública de Haití, Alex Larsen, más de 50.000 personas murieron y 250.000 resultaron heridas en el terremoto, que dejó a casi 1,5 millones de haitianos sin techo.
El ex mandatario haitiano estaba acompañado de su esposa Mildred, ambos muy afectados y por momentos en lágrimas. Luego de la declaración, sin embargo, rechazaron responder a las preguntas de los periodistas.
Jean-Bertrand Aristide se vio obligado a abandonar la presidencia de Haití el 29 de febrero de 2004 a raíz de una insurrección del ejército y de presiones internacionales.
Su llegada a Sudáfrica provocó la ira de la oposición local, que consideró inaceptable que fuese alojado "gracias a los contribuyentes". Pero la polémico quedó rápidamente superada y el ex presidente pasó a ser un invitado casi anónimo.
En varias ocasiones, ha expresado su deseo de volver a Haití.
En 2006, el presidente René Preval había respondido que, según la Constitución, los ciudadanos haitianos no necesitaban visa para ir a su propio país.
Pero Estados Unidos y Francia dieron a entender que no eran favorables al regreso de "un hombre del pasado" que podía desestabilizar la vida política de la isla.
Un posible regreso de Aristide es "algo que tiene que se resuelto entre haitianos", dijo en rueda de prensa el secretario general adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, en Washington.
Una portavoz del Departamento de Estado rehusó por su parte manifestar una posición a preguntas de la prensa.
Al comenzar su carrera, el "padre" Aristide había gozado del apoyo de la comunidad internacional. En 1990, su elección puso fin a la dictadura del clan Duvalier e hizo esperar un mejoramiento de las condiciones de vida de los haitianos.
En 1994, Estados Unidos incluso envió 20.000 soldados a la isla para derrocar a los militares putschistas que lo había obligado a exilarse en 1991.
Aristide recuperó el poder hasta 1996.
En 2000, fue reelegido en la presidencia, pero la oposición lo acusó rápidamente de "desviaciones mafiosas" y las manifestaciones violentas se multiplicaron.
En momentos en que la insurrección armada comenzaba a provocar víctimas, París y luego Washington, presionaron a Aristide para que abandonara el país y así evitar un baño de sangre.
(Fuente: AFP)
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