La información procede del diario Blood, perteneciente a la Sociedad Americana de Hematología, que -al igual que numerosas publicaciones médicas-, sigue desde hace varios años la evolución de Timothy, llamado también "el paciente de Berlín", ya que su tratamiento se desarrolló en dicha ciudad, por parte de un equipo de profesionales comandado por el doctor Gero Hütter.
El caso de Ray - estadounidense radicado en Alemania- era particularmente difícil, ya que no sólo estaba infectado por HIV: padecía además una severa leucemia. Los médicos alemanes encararon entonces un audaz tratamiento que podría librar al paciente de ambas enfermedades, siempre y cuando este resistiera la extensa y agotadora terapia. Afortunadamente, el resultado parece ser más que alentador.
En el año 2007, Ray Brown se sometió a un transplante de células madre, un recurso que se emplea cada vez más para tratar enfermedades como la leucemia. Pero en este caso, se escogió un donante muy especial. Dicho donante poseía una mutación conocida como CCR5 delta 32, presente sólo en un reducido número de personas caucásicas del norte y este de Europa. Esta mutación consiste en la carencia de un mecanismo de recepción en los glóbulos blancos, que es el responsable de "abrir las puertas" al HIV. Recientemente, científicos británicos sugirieron que esta beneficiosa mutación proviene de las sucesivas plagas de la Edad Media, cuando los pobladores de esas regiones sufrieron epidemias a causa de virus que utilizaban el mismo sistema para infectar a las personas.
El equipo de Hütter utilizó quimioterapia, pero también trasplantó a su paciente células madre de uno de estos afortunados inmunes, intentando "matar dos pájaros de un tiro", objetivo que parece haber conseguido. El combate contra la leucemia fue especialmente duro, y el paciente debió volver a someterse a un segundo trasplante celular, pero el tratamiento habitual de retrovirales contra el sida fue suspendido luego del primer trasplante.
Ray Brown fue tratado e investigado durante un período de 38 meses, plazo en el que las previsiones médicas se fueron cumpliendo satisfactoriamente. El informe publicado en Blood destaca que uno de los desafíos en los tratamientos para curar el sida, es la dificultad para limpiar las células inmunológicas de "larga vida" que se encuentren infectadas. Debe lograrse que estas desaparezcan, pero no es para nada sencillo. En el caso del paciente de Berlín, estas células parecen haber sido destruidas por la quimioterapia, y luego sustituidas por otras generadas a partir de las de su donante.
En la actualidad, el paciente arroja resultado negativo a todos los tests de HIV.
Los investigadores alemanes, en coincidencia con su par Jay Levy, profesor de inmunología en san Francisco, opinan que este exitoso caso es un gran avance, demostrando la eficacia de la sustitución de las células vulnerables mediante trasplante o terapia genética.
Si bien se trata de un caso pionero y todavía queda mucho por andar antes de hablar de una cura universal, el caso de Ray Brown llena de esperanzas a la comunidad médica, que no deja de advertir que un tratamiento como éste es costoso y requiere mucha voluntad y fuerza por parte del paciente.
Entrevistado por la revista Stern, el tenaz paciente confesó que piensa mudarse a Barcelona y "tomarse un trago y fumar un cigarrillo". Durante el tratamiento, Thimothy sufrió ceguera temporal y severos trastornos neurológicos, y continúa en fisioterapia.