El gobierno israelí aprobó este domingo la resolución 1701 de Naciones Unidas que pide un cese de las hostilidades en Líbano, informó un portavoz gubernamental.

De los 25 ministros que componen el gobierno, 24 votaron a favor de la resolución y sólo uno se abstuvo, indicó la misma fuente.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, había declarado antes de la reunión su aceptación del texto, que fija el fin de los enfrentamientos entre tropas israelíes y milicias chiitas de Hezbollah en Líbano para las 05H00 GMT del lunes.

Según Olmert, la resolución es "buena para Israel en la medida en que conllevará la total aplicación de la resolución 1559" sobre el desarme de Hezbollah.

Con respecto a este punto, la ministra israelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, declaró que Hezbollah debe ser desmantelado, pues es una organización armada.

"Está claro que la resolución 1701 fija el desmantelamiento de Hezbollah y no sólo su desarme", dijo Livni en una rueda de prensa en Jerusalén, al término de la reunión ministerial.

" Hezbollah ya no será un Estado dentro del Estado de Líbano", precisó también el primer ministro israelí, que añadió que el gobierno libanés "podrá convertirse en un interlocutor para Israel" tras haberse hecho con el control del sur del país.

El gobierno de Beirut, por su parte, también aprobó ya la resolución, que además autoriza el despliegue de una fuerza de mantenimiento de la paz de 15.000 hombres en el sur de Líbano.

A modo de un primer balance de los 32 días de la ofensiva israelí en Líbano, el viceprimer ministro, Shimon Peres, consideró que Hezbollah ha salido "con la cola entre las patas" mientras que Israel es, "más o menos, ganador".

"Escuché atentamente el sábado a Hassan Nasralá (el jefe de Hezbollah). A él también se le va a interrogar acerca de las razones que lo empujaron a desatar una guerra que ha causado más de 1.000 víctimas libanesas y medio millón de refugiados", declaró Peres a la radio militar.

"Pienso que hemos terminado siendo más o menos vencedores en el plano político y militar. Hemos comenzado lentamente y ahora estamos en pleno rendimiento, mientras que Hezbollah comenzó muy fuerte y ahora están relativamente agotados", añadió.

El número dos del gobierno israelí se refería a la operación terrestre de envergadura puesta en marcha el sábado por el ejército en Líbano con la participación de 30.000 militares hebreos y que este domingo continuaba.

La opinión de Peres no es compartida, sin embargo, por la oposición conservadora israelí, que reprocha al gobierno haber aceptado un cese de las hostilidades sin haber logrado acabar con Hezbollah, lo que siempre había presentado como un objetivo central de la ofensiva en Líbano.

A estas críticas se une el hecho de que, pese a las palabras triunfalistas de Peres, la primera jornada de la gran operación terrestre en territorio libanés se saldó con la muerte el sábado de 24 soldados israelíes, cinco de ellos en un helicóptero derribado por un cohete.

Se trata de la jornada más sangrienta para el Estado hebreo desde el 12 de julio, cuando empezó su ofensiva en Líbano en represalia por la captura por parte de Hezbollah de dos de sus militares.

En cuanto a este domingo, el movimiento chiita libanés disparó 170 cohetes contra el norte de Israel que causaron un muerto y 9 heridos.

Con la nueva víctima ascienden a 151 el número de israelíes muertos --41 civiles y 110 militares-- desde el 12 de julio.

El ministro de Defensa, Amir Peretz, justificó la ofensiva en el sur de Líbano afirmando que su objetivo ha sido preparar el terreno para el despliegue de una fuerza internacional en la zona, donde sustituirá a las tropas israelíes.

(AFP)