Esta gira debe llevarle a Egipto el martes, a Israel el miércoles y a Siria el jueves. También irá a Qatar, Turquía, Arabia Saudita y a Irán, país a donde debe llegar el 2 de setiembre. Annan examinará con los responsables libaneses, entre otros temas, el despliegue de la Fuerza Internacional de la ONU en Líbano (FINUL) y la seguridad en la frontera con Siria.
Durante una reunión el viernes en Bruselas, los países europeos se comprometieron a aportar más de 7.000 hombres para la FINUL.
Al bajar del avión, Kofi Annan fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores libanés, Fauzi Salukh.
El aparato de la Fuerza Aérea española que transportaba a Annan aterrizó poco después de las 12H00 hora local en el aeropuerto internacional de Beirut, que sigue cerrado a la mayor parte del tráfico civil debido al bloqueo israelí.
Antes de aterrizar, el avión sobrevoló los suburbios del sur de Beirut, bastión de la milicia chiita del Hezbolá, devastados por los bombardeos de las fuerzas israelíes.
Kofi Annan, quien viaja acompañado por el jefe del departamento de operaciones de paz, Jean-Marie Guéhenno, y por su representante especial en Oriente Medio, Terje Roed-Larsen, permanecerá en Líbano hasta el martes.
Annan es esperado el miércoles en Jordania para entrevistarse con el rey Abdalá II sobre el despliegue de la fuerza internacional en el sur del Líbano, conforme a la resolución 1701 del Consejo de seguridad de la ONU, que puso fin a los combates entre Israel y la milicia chiita del Hezbolá el 14 de agosto, según fuentes gubernamentales jordanas.
Annan viajará el jueves en Siria para entrevistarse con las autoridades acerca de "la situación en la región", según dijo una fuente oficial siria a la AFP.
Antes de llegar a Beirut Annan manifestó el deseo de que la primera fase del despliegue de las tropas extranjeras en el sur del Líbano, encargadas de mantener la tregua a lo largo de la frontera israelí, se produzca "dentro de unos días" o "una semana".
Los europeos se comprometieron a enviar 7.000 hombres, es decir casi la mitad de los 15.000 previstos por la resolución 1701 del Consejo de seguridad de la ONU.
El jefe del Hezbolá, Hassan Nasralá, cuyos combatientes siguen sólidamente implantados en el sur del Líbano, afirmó el domingo que su formación sería "un apoyo para el ejército libanés" y que "no habrá problemas con la FINUL si la misión de ésta no es desarmar" a sus hombres.
Como otro signo positivo, en los últimos diez días, los combatientes del Hezbolá evacuaron catorce posiciones armadas en el sector fronterizo de las granjas de Chebaa, en el sur del Líbano.
Desde el cese de los combates, la negativa del Hezbolá de entregar las armas ha sido pretexto para que Israel amenace con reiniciar las hostilidades, y de indecisiones de la comunidad internacional, en particular de los europeos, en cuanto un compromiso en un terreno explosivo.
El gobierno libanés anunció que rechazaría el despliegue de las tropas de la FINUL en las fronteras del norte y del este, tal como lo exige Israel, al indicar que sigue la entrega de armas al Hezbolá a partir de Siria, país que junto a Irán apoya a la milicia chiita.
Israel exige que sea la FINUL la que verifique el término del tráfico de armas, estableciendo ésto como condición para cesar el bloqueo aéreo y marítimo que impuso al Líbano desde el comienzo de su ataque el 12 de julio y que aún mantiene.
De su lado, Siria rechazó este despliegue y amenazó con cerrar su frontera con el Líbano, lo que privaría a este país de vías de comunicaciones vitales con el mundo árabe.
De lado libanés, la prioridad durante las entrevistas será el obtener la suspensión del bloqueo que ahoga el país.
Kofi Annan tiene también la intención de abordar la suerte de los dos soldados israelíes hechos prisioneros el 12 de julio por el Hezbolá. Esta captura desencadenó el devastador ataque israelí contra el Líbano.
Annan se entrevistará en Beirut con el primer ministro Fuad Siniora, con el presidente del Parlamento, el líder chiita Nabih Berri, el ministro de Defensa Elias Murr y el comandante en jefe del ejército Michel Sleiman.
Francia, con 2.000 soldados, e Italia, que tiene previsto enviar 3.000, son los dos principales contribuyentes a la FINUL.
Con información de AFP