Contenido creado por Julia Peraza
Carnaval 2019

Toda la vida es carnaval

“Pendota” cantó Las 40: “me quedo con los carnavales y con la gente de antes”

Miguel Meneses y sus 53 años arriba de los tablados. Desde la Madre Teresa a Donald Trump, las 1.500 noches de pasión de un autodidacta. Por Gerardo Tagliaferro.

Lectura: 20'

2017-02-21T00:00:00-03:00
Compartir en
%%BannerEspecialesDentroContenido%%

Fue Gandhi, Nosferatu, Juan Salvador Gaviota, Perón, Obdulio, Luis XIV. Fue China Zorrilla. Hasta la Madre Teresa fue. Hoy mismo es Donald Trump. Arriba de un tablado, ningún papel se le resiste.

Llegó este año a su carnaval número 53. Desde que arrancó en 1964 con la murga Don Bochinche y Compañía faltó una sola vez, porque al conjunto en el que iba a salir se le cayeron a último momento los auspiciantes. Ganó 20 primeros premios, cinco veces fue elegido Figura Máxima y una vez Figura de Oro, fue votado por la audiencia de un programa radial como "El parodista del siglo veinte", recibió el homenaje del Parlamento... ¿qué más? Es el Carro del Chaná de los carnavaleros: ya no tiene gracia seguir dándole premios.

Es autodidacta, nunca pisó una escuela ni academia de actuación. Le tiran personajes y él los revolea para sacarles el andar, la voz, la mirada y hasta los tics. Los conjuntos de parodistas y también los humoristas se lo han disputado históricamente porque saben que con él llevan ventaja, tienen a un Messi en su cuadro que, veterano y todo, sigue sacando conejos de la galera.

Pero Pendota se considera un producto de Los Gabys, aquella leyenda que los carnavaleros viejos mentan como harían los futboleros con "la máquina del 49". Sigue siendo fiel a aquel amor aunque cada febrero se permita un nuevo y apasionado desliz. Este año se lo llevó Sociedad Anónima y él se apronta todas las tardes para una noche de esas en las que siempre se puede esperar un poco más de magia. Aunque el libreto y el poco tiempo de ensayo que tuvo con el conjunto le ponen un corsé bastante incómodo, Pendota rasca la bolsa y siempre algo encuentra.

Cuando termine este carnaval, la preocupación de este señor de 77 años será en qué conjunto va a salir el año próximo. En serio, eh, lo ha dicho él mismo. La vida pasa, pero Pendota detiene el reloj al pie de cada escenario y lo echa a andar en el próximo tablado.

Por Gerardo Tagliaferro
[email protected]

 

1) ¿Por qué Pendota?
Hace unos quince años me encontré con la persona que, cuando éramos chicos, me puso Pendota. Y le pregunté por qué. "Yo qué sé... no me acuerdo", me dijo. Porque a mí me decían "Negro", "Negrito". Así que ni yo sé por qué, pero quedó.

2) ¿Tus amigos y familiares te dicen así?
Sí, casi todos me dicen Pendota. (La señora, que justo se acerca, dice con una sonrisa pícara: "Pregúnteme a mí cómo le digo". "¿Cómo?" "El loco", responde y larga la carcajada. Pendota también festeja).

3) Además de carnavalero, sos de profesión lustrador de muebles.
Sí, empecé a los 12 años. Primero empecé a lustrar pero a mi madre no le gustaba mucho porque siempre andaba mal vestido porque... ¡no iba a ir a lustrar de traje! Ella quería que anduviera mejor vestido y entonces ella misma me consiguió trabajo en (la tienda) Soler. Empecé en la sección Vestimenta como cadete y con el tiempo se me dio la oportunidad de ir a London París. Con el tiempo ahí pasé a ser vendedor, siempre en la sección "Telas". Y seguía con el lustre, hacía changuitas en mi casa. Antes se lustraban las radios, los televisores cuando vinieron, los tocadiscos aquellos grandotes. Después entré en una carpintería de muebles finos y llevé esa cultura, hasta que me retiré, de hacer perfectas las cosas. Me gustaba trabajar con muebles finos, le trabajé mucho tiempo a una empresa grande, Safema, era todo para Punta del Este. Los últimos trabajos que hice fueron para Walmer Amoblamientos.

4) Eran trabajos particulares.
Sí, tenía una empresa unipersonal.

5) ¿Cómo llegaste al carnaval?
Yo tenía un compañero de trabajo, en los tiempos que se lustraba a muñeca porque hoy es todo soplete, y un día me dijo que el hermano salía en una murga, si no quería ir. Porque yo siempre estaba bromeando, haciendo chistes. Y me llevó a la murga en que estaba el hermano, que era Don Bochinche y Compañía. Y salí en el 64.

“Hace unos años me encontré con la persona que me puso Pendota. Y le pregunté por qué. ‘Yo qué sé… no me acuerdo’”

6) ¿Fuiste cupletero?
Sí, pero papeles chicos, sin importancia. Después pasé a Palán Palán, que ahí sí me dieron la oportunidad de ser el hilo conductor. Estuve tres años, por suerte con buen éxito. Y después se me dio la oportunidad de salir en Comediantes Rítmicos, parodistas, que fue la categoría que me gustó más y en la que he salido casi siempre desde entonces.

7) Desde tu debut, contando el actual, han pasado 54 carnavales. Tengo entendido que faltaste a uno solo.
Sí, iba a salir con Tabaré y su Saravah. Me hablaron para salir con ellos, incluso iban a escribir (Eduardo) D'Angelo y (Enrique) Almada. Fuimos hasta Canal 10 con Tabaré, hablamos y se pusieron todos de acuerdo. Y cuando faltaba muy poco le fallaron los sponsors y no salimos. Ya era tarde para engancharme en algún conjunto y me quedé sin salir.

8) A partir de Palán Palán, siempre tuviste papeles protagónicos.
Sí, siempre. Empecé con papeles protagónicos fuertes en Comediantes Rítmicos. En el 73 empecé con Los Gabys y desde el 75 agarré el medio. Me dio esa responsabilidad el Tucho (Orta), que me tenía mucha confianza.

9) Este año, en Sociedad Anónima, personificás a Donald Trump.
Sí, pero realmente es un personaje que no tiene humor. Se muestra tal cual es, como un tipo frío, sin sentimientos, no da lugar a poder meterle la comicidad.

10) Te sumaste al conjunto a último momento.
Pasó lo siguiente: yo estaba en la revista Aquelarre, pero el dueño se enfermó y le indicaron quietud. Y él dijo que no podía delegar la responsabilidad por el conjunto así que decidió no salir. Ellos llevaban casi cinco meses de ensayo cuando yo me enganché, y después me fui a Sociedad Anónima y pasó lo mismo: llevaban cinco meses también. Me enganché el 1° de enero, no podía hacer mucho.

“De repente meto dos o tres mechas en un espectáculo y después no me acuerdo. Hago lo que me sale en el momento”

11) ¿Tu fuerte es la imitación?
Más que la imitación, es crear el personaje, sea quien sea, porque esa es la parodia. Imitar al personaje, ridiculizarlo y hacerlo bien, creando humor a partir de él.

12) ¿Te ceñís estrictamente a un libreto o te permitís muchos desvíos?
No, me ciño al libreto, pero si puedo meter una mecha la meto. Además tengo una cosa: de repente meto dos o tres mechas en un espectáculo y después no me acuerdo. Hago lo que me sale en el momento.

13) Has interpretado muchos personajes a lo largo de los años. ¿Cuál es el que querés más?
Cariño les tengo a todos. Juan Salvador Gaviota fue una parodia muy recordada, porque fue en plena dictadura (año 1978) y se escapó a la censura.

14) ¿Había mensajes entre líneas?
Se hablaba de la libertad, "volar hasta perderse de vista", ser libre. No tenía humor ninguno, apostaba al mensaje. Esa fue una de las parodias que recuerdo con más cariño, el silencio del Teatro de Verano lleno... Y después, otra fue Gandhi, también en un momento especial porque fue en 1984, cuando estábamos saliendo de la dictadura. Además contó con un maquillaje perfecto. Si no hubiera tenido ese maquillaje la parodia hubiera perdido mucho.

15) ¿Se politizó demasiado el carnaval en los años posteriores a la salida de la dictadura?
La crítica siempre existió, sobre todo en las murgas. Si no es a un gobierno es a otro, las propias murgas de izquierda hoy critican al gobierno. Se politizó un poco más en los ochenta, desde los últimos años de la dictadura. Yo fui siempre apolítico, aunque algún pinchazo suelto se puede meter, pero me gusta más ceñirme a la trama que estoy interpretando.

“Juan Salvador Gaviota fue una parodia muy recordada, porque fue en plena dictadura y se escapó a la censura”

16) Nunca estudiaste actuación
No, para nada. Me lo han preguntado muchas veces, incluso directores de teatro. "¿Vos dónde estudiaste?" Se sorprenden porque dicen que manejo las pausas y los tiempos como una persona que tiene muchos años de estudio arriba. Yo no me doy cuenta, me sale natural. Cuando hice a Obdulio Varela, vinieron a hacerme una nota para el programa "Un día en la vida", y el conductor me ofreció darme la grabación del programa que había hecho con él. Ahí me puse a sacarle la voz, las costumbres, cómo era con la señora, las cosas que hacía, todo eso. Por ejemplo a Donald Trump le miro los gestos que hace, cómo pone la boca (imita sus gestos), cómo hace con las manos.

17) Arriba del escenario, ¿percibís la respuesta de la gente?
Lo percibís de distintas formas: puede ser con la risa de la gente o también con su silencio. Uno ahí arriba tiene que trasmitir lo que siente al público. Y entonces el público lo asimila y se mete adentro tuyo, está viviendo tus sentimientos. Es una conexión silenciosa que hay entre el público y el actor.

18) ¿Los Gabys son el amor de tu vida?
Sí, claro, estuve 16 años. Salí desde el 73 al 84, y después volví en el 88, cuando hicimos Nosferatu y ahí empezó la era de Horacio Rubino en Los Gabys. Y seguí hasta el 91, cuando hice un infarto arriba del escenario haciendo "El fantasma de Canterville". Ese año estábamos fuera de concurso, porque no sé qué problema hubo y el Tucho no quiso concursar. Me aguanté arriba del escenario con el dolor en el pecho y terminé la parodia. Pero después... terminó el carnaval y yo quedé internado.

19) A determinada altura, cuando Los Gabys parecían imbatibles en su categoría, aparecieron Los Klapers.
Te explico. Los dueños de Los Gabys eran el Tucho, el "Buby" Benítez y el "Tuca" Alvez, un ex boxeador. Tuvieron unas desavenencias y se abrió el Buby, en el 73. En el 74 él no salió y en el 75 sacó a Los Klapers. Y ahí empezó la rivalidad. Había mucha competencia, mucho fanatismo. Era igual a como había sido antes entre Los Negros Melódicos y Los Fígaros Armónicos. Eran como Peñarol y Nacional en su categoría.

20) ¿Es muy complicado el ambiente del carnaval?
Ahora terminó, antes sí. Ahora está más tranquilo, antes sí era complicado.

“Me han preguntado muchas veces, incluso directores de teatro. ‘¿Vos dónde estudiaste?’”

21) En alguna oportunidad hubo hasta balazos entre conjuntos.
No, no, con Los Gabys nunca pasó eso. En otros puede ser sí, tengo entendido que sí.

22) ¿Es muy importante ganar el concurso?
Sí claro, es muy importante porque es la satisfacción general del conjunto, es el fruto del trabajo realizado. Igual, lo más importante es la respuesta del público. Yo creo que se gana más con la receptividad del público que con el premio, porque a veces ganás el premio y no lo merecés. Ha pasado eso muchas veces.

23) ¿Terminaste peleado con el Tucho Orta?
No, para nada. Lo que pasa es que cuando me dio el infarto, pasó el tiempo y el Tucho se pensó que yo no iba a salir más. Pero yo salí del hospital y empecé a trabajar de vuelta, tranquilo. Y como quedó todo quieto, un día aparece Horacio (Rubino) y me dijo que iba a sacar un conjunto y quería contar conmigo. "¿Te habló el Tucho?" me preguntó. "No, no lo vi más". Pero yo no quería salir en Los Gabys porque tenía miedo que no estuviera bien y no pudiera seguir. Cuando me dio el infarto no estábamos concursando, pero si me daba cuando estábamos compitiendo lo dejo tirado al conjunto. Y eso no lo quería. Es como cuando querés de verdad a una mujer: si ves que le vas a hacer daño, la dejás. Es lo que me pasó con Los Gabys y el Tucho creo que lo comprendió con el tiempo. Al principio le dolió que me fuera, porque no entendió el porqué. El hijo después sacó un conjunto y me vino a buscar.

24) ¿Cambió mucho el carnaval desde que subiste por primera vez a un tablado?
Y... los avances técnicos. Se mejoró el espectáculo. Antes por ejemplo eras prisionero del micrófono, no existían las vinchas. No podías moverte en el escenario para hacer una puesta en escena, ahora sí. Aparte, los sonidos, las orquestas... antes era guitarra criolla, acordeón a piano y un bajo que era un palo de escoba con esos hilos tipo sisal con un cajón (se ríe). Incluso las coreografías cambiaron totalmente.

25) Sos de la época en que los parodistas salían con la cara pintada de blanco y negro.
Claro, yo debo haber sido el primer parodista o humorista que se lavó la cara. Porque se me ensuciaba toda la camisa de negro. Le digo "Tucho, mirá como está la camisa. Y además este maquillaje no deja ver mis gestos". Dice: "Bueno, sáqueselo, pero usted solo eh". Eso fue en el año 75. Después lo hizo Carlitos Nípoli y otros más, pero los demás siguieron de blanco y negro.  Me volví a pintar con los Valentinos, cuando hice de Al Jolson y en el 96 cuando hicimos Amada Inmortal y Gardel.

“En el 91 hice un infarto arriba del escenario. Me aguanté con el dolor en el pecho y terminé la parodia”

26) ¿Te acordás de todas las parodias que hiciste, año por año?
Sí, me acuerdo. ¿Ves? Cuando hice a Gardel se me facilitó porque yo pasaba imitándolo cuando era chico. Estaba aquella escena de El día que me quieras, en el jardín, en el que él dice (imita el tono de voz de Gardel): "Margarita. Quién iba a decir que íbamos a encontrarnos en el jardín... (cambia y adopta un timbre de voz femenino)... como enamorados" (se ríe). Incluso ese año hice de Tita Merello y de Luis Sandrini, a doble faz: de un lado era Tita y cambiaba de perfil y del otro lado era Sandrini. Y después hice a Marlon Brando en El padrino.

27) ¿Ganaste 19 premios?
No, creo que son 20. Menciones tengo más de 50 o 60, entre reconocimientos, voto popular en los escenarios... Fui cinco veces la Figura Máxima, y me nombraron la Figura del Siglo en parodistas. Figura Máxima fui en el 81, 83, 84, 92 y 96. Y en el 2000 salí Mejor Figura de Parodistas y en el 2001 también. Ahí fue que me dieron también el premio como Figura de Oro, y cuando aceptás ese premio después no podés recibir más.

28) ¿Disfrutabas más antes?
Es distinto. Es como la propia gente: la gente va mutando, va cambiando. Yo creo que la gente cada vez está peor. Antes dormías con la puerta abierta, ahora no se puede andar en la calle. A veces tomo taxis porque no tengo ómnibus para ir a dónde quiero y veo cómo está la calle, y lo mismo hablamos con el taximetrista: no se puede andar en la calle. No hay gente, la gente no quiere salir, tiene miedo.

29) Para un carnavalero, el desgaste hoy es menor que hace 20 o 30 años. Hay menos tablados.
Y sí, fijate que un día con Los Gabys me acuerdo que hicimos 25 (tablados). En un día, todo el día, empezamos a las 10 de la mañana. Siempre arrancabas en el Sisley o en la Terminal Goes. A veces había un contrapunto con Los Klapers, también salíamos con la Falta. Y arrancábamos a las 10 y de repente a un mismo tablado íbamos tres veces en el día. A la Mutual íbamos tres veces: de mañana, de tarde y de noche. Pero había 120 tablados. En el 78, me acuerdo como si fuera hoy, fuimos al Fraternidad y yo haciendo Juan Salvador Gaviota con el sol en la cara. Íbamos para el tablado y decíamos "no debe haber nadie". Y estaba la gente esperándonos. En el 75 nos pedían por favor que actuáramos aunque fuera 10 minutos. "Diez minutos y se van", nos decían. Hacíamos la presentación, dos o tres pavadas, cantábamos la despedida y nos íbamos. Es distinto.

30) ¿Cómo explicás que hace 30 años hubiera 120 tablados y ahora una docena? ¿Se muere el carnaval?
Y, no sé. Todo va mutando. Antes cuando terminaba el corso por 18 de julio había un alto así de papelitos contra el cordón. Serpentinas no se ven más, las matracas... Estaban los "asaltos": te ponías una máscara y en cualquier casa que había un asalto vos ibas con una pizza y entrabas. Y adentro estaban los barriles de cerveza. La televisión ha quitado gente al carnaval: la gente prefiere quedarse en su casa viéndolo por tele antes que ir al tablado, que tiene que esperar el ómnibus, si va con los nenes gasta mucha plata... es así.

“Me han llamado por teléfono: ‘Hola, Pendota’. ‘Sí, ¿qué pasó? ´. ‘¿Qué, no sabés nada? ¡Sos la figura del carnaval!’ Y yo estaba durmiendo”

31) Cuando vas al Teatro de Verano ¿es una noche especial? ¿La preparás de una forma distinta?
No. Trato de aislarme, no escuchar ruidos, parece que no estuviera pero estoy ahí. Y cuando terminamos me cambio y me pelo. Nadie sabe que yo me fui. Llegó a mi casa, estoy comiendo y siento hablar a mis compañeros por la radio. Los periodistas me conocen, me dicen: "Pendota, mirá que te voy a hacer una nota, no te escapes" (se ríe).

32) ¿Por qué lo hacés? ¿No te gustan las notas?
Porque quiero llegar a mi casa y escuchar lo que dicen. Y no se van enseguida, se quedan, yo los rezongo porque se quedan horas y horas, saludan veinte veces a la misma persona. Parece que se quieren quedar ahí hasta que amanezca.

33) ¿Qué hacés la noche de los fallos?
Me acuesto y no escucho nada. Al local de ensayo no voy. En un tiempo me quedaba, pero hace muchos años, y saqué una conclusión: quedarse a esperar los fallos tiene dos contras. Si ganás empiezan a aparecer mamados de todos lados a saludarte que ni los conocés. Y termina en relajo. Si perdés, se empiezan a echar las culpas uno al otro. Entonces me quedo en mi casa y gano plata. Es más, he estado durmiendo y me han llamado por teléfono: "Hola, Pendota". "Sí, ¿qué pasó?". "¿Qué, no sabés nada?" "No sé de qué me hablás, ¿quién habla?" "¡Sos la figura del carnaval!" (se ríe) Y yo sin saber nada, estaba durmiendo.

34) Contame algo que te haya salido mal arriba de un tablado.
En un tablado, una vez, con el sol alto todavía, había dos murgas esperando para actuar. Y yo estaba actuando y me olvidé de la letra. Venía diciendo "estaba parado ahí", y en ese momento me bloqueé, y digo: "cuando de repente una nube blanca pasó por mi mente". Todos los murguistas se dieron cuenta y se empezaron a reír, y la gente también. Otra fue en el Teatro de Verano, cuando hice "El jorobado de Notre Dame", con Valentinos. Había algunos componentes que hacían de gárgolas, de esas que había en el techo de la iglesia. Y de repente uno que hacía de cura me dice: "¡Che, deforme!" Y ahí me olvidé de la letra. Y el otro quedó despistado y se arrimó a una gárgola. Entonces yo miro a la gente y digo: "Se olvidó de la letra y le fue a preguntar a la gárgola" (se ríe). El loco después me decía: "¡Qué hijo de puta que sos, me mandaste en cana a mí!" (vuelve a reírse)

35) ¿Mirás a los otros conjuntos?
No, no miro nada. Alguna vez, de repente. El año pasado se dio que me siento a comer e iba a actuar un conjunto de parodistas, Los Muchachos. Mi señora me dice "¿querés que lo saque?" porque sabe que no miro. Pero le dije que lo dejara, a ver qué hacían. Y me prendí, y me encantó. Yo estaba saliendo en Aristophanes y al otro día puse en el Facebook: "No por ser componente de otro conjunto voy a dejar de reconocer que ayer vi el mejor espectáculo de parodistas que pueda haber en este carnaval. Felicitaciones a Los Muchachos". Y ganaron.

“Uno se va de este mundo y no termina de conocer su tierra y nunca termina de aprender lo que tenía que haber aprendido”

36) Aristophanes tenía problemas con Pinocho Sosa.
Sí, no hacíamos tablados casi. Hicimos 40. Este año están haciendo, no sé qué pasó. Hacen festivales de parodistas y están Aristophanes y Los Zíngaros (el conjunto de Sosa). El año pasado Zíngaros no iba si estaba Aristophanes.

37) ¿Qué opinás de ese conflicto? (N de R: Sosa se molestó por referencias a Zíngaros que hacía el otro conjunto en su actuación)
Y... cosas del loco. Yo qué sé... lo que pasa es que Pinocho muestra mucho lujo y ellos criticaban eso. Hasta llegaron a querer cantar la despedida desnudos, como para restar importancia a la ropa. No sé, no tendrían que haberlo hecho. Si el loco puede...

38) ¿Cómo es tu relación con Pinocho?
Es locazo... yo creo que todo el mundo se lleva mal. Salió conmigo en Los Gabys. Pero bien... nos conocemos y como lo conozco sé de sus locuras y no tengo problemas. Una vuelta, en el 2005, quedé medio en banda y él me llamó enseguida para que saliera con él. Hicimos Frida Kahlo y Zitarrosa. Estaba Aldo Martínez, que es muy amigo mío, somos como hermanos. Sin verlo, te digo que Aldo este año debería ganar la Figura del Carnaval. Es muy buen actor, muy bueno.

39) ¿Sos nostálgico?
Vos sabés que yo soy un loco de lo antiguo, fanático. Hubiera querido nacer 200 años antes para conocer mi país. Uno se va de este mundo y no termina de conocer su tierra y nunca termina de aprender lo que tenía que haber aprendido. Nadie. Siempre hay alguna cosa para aprender. Me encanta ver fotos de Montevideo antiguo y tengo una en la que está el famoso "hombre de la bolsa". La gente no sabe que existió, hacía tablados, era uno que subía al tablado con una bolsa (se ríe).

40) ¿Carnavales eran los de antes?
Yo me quedo con los carnavales de antes y me quedo con la gente de antes. Era más buena, más noble, había más amistad, la familia era más unida. Hoy es diferente, todo es más frío. No podés hablar con un hijo, un nieto, un sobrino, que están todo el día... (hace el gesto de teclear en un celular) Y eso crea separación.  

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López