Desde el accidente sufrido el 29 de diciembre de 2013, cuando esquiaba en Méribel, en los Alpes franceses, se ha sabido muy poco del estado de salud de Michael Schumacher, algo que fue tratado con hermetismo por su círculo más íntimo.

El expiloto alemán, que por entonces llevaba un año retirado del automovilismo, sufrió un traumatismo craneoencefálico grave y tuvo que ser intervenido de urgencia en Grenoble. Seis meses después salió del coma y lo trasladaron a su casa en Suiza para seguir el tratamiento.

Una vez que abandonó el hospital, prácticamente nada se supo de él. Hubo trascendidos y hasta se especuló con que su esposa, Corinna, estaba subastando los objetos de valor del siete veces campeón de Fórmula 1 para solventar su costoso tratamiento. Hay médicos y enfermeras vigilándolo 24 horas.

Algunos exempleados de las residencias de la familia en Mallorca y en Gland, a orillas del lago Lemán, quisieron vender imágenes de Schumacher a medios, pero terminaron presos. Se especuló con que podía aparecer en el casamiento de su hija Gina en 2024, pero no se hizo presente.

Este lunes, el Daily Mail aseguró, en base a fuentes cercanas a la familia, que el alemán de 57 años ya no se encuentra postrado en una cama. Por el contrario, afirman que se mueve en silla de ruedas por sus espaciosas propiedades, aunque entiende muy poco de lo que ocurre a su alrededor, y la capacidad para comunicarse con su entorno es limitadísima.