Días atrás se conmemoraron 25 años de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York y contra el Pentágono, ataques que generaron todo tipo de consecuencias y cambiaron el mundo. Por ejemplo, desataron una feroz guerra punitiva en Afganistán y modificaron para siempre los protocolos de seguridad aeroportuarios.

Mientras todo eso sucedía, una pieza clave de los atentados dormía —y duerme— en un estacionamiento subterráneo de la sede del FBI en Washington: un Toyota Corolla azul fabricado en 1998.

El 12 de setiembre, un día después de los atentados, la policía del aeropuerto internacional de Dulles, en Washington, llamó al FBI para informar sobre un automóvil sospechoso que llevaba horas en el estacionamiento. Tras registrar el vehículo, se descubrió que pertenecía a Nawaf al-Hazmi, uno de los terroristas.

El día anterior, al-Hazmi y cuatro cómplices abordaron el vuelo 77 de American Airlines. Aproximadamente 30 minutos después del despegue, irrumpieron en la cabina de mando y obligaron a la tripulación y a los pasajeros a dirigirse a la parte trasera del avión.

Uno de los secuestradores tomó el control del avión y lo estrelló contra el Pentágono en Arlington, Virginia. La colisión acabó con la vida de las 64 personas que iban a bordo y de las 125 que se encontraban en el edificio militar esa mañana.

La investigación sobre el ataque y los ocurridos en Nueva York y Pensilvania fue la mayor jamás realizada por el FBI, según se lee en la web de la entidad. En el punto álgido del caso, más de la mitad de los agentes del FBI colaboraban con agencias asociadas para identificar a los terroristas y a quienes colaboraron con ellos.

Los investigadores descubrieron que otro de los secuestradores del vuelo 77, Khalid al-Mihdhar, compró el coche usado a principios del año 2000, casi al mismo tiempo que él y al-Hazmi alquilaban un apartamento cerca de San Diego. Al-Mihdhar transfirió la propiedad del coche a al-Hazmi en mayo de 2000. El coche les sirvió a los dos hombres y a otro atacante para viajar a Arizona, Connecticut y Virginia mientras planeaban y preparaban los atentados.

El vehículo se encuentra actualmente guardado en el garaje del edificio de la sede del FBI en Washington, D. C.

Entre los casi cuarenta objetos recuperados del coche y registrados como prueba se encontraban documentos de una escuela de entrenamiento de vuelo, diagramas del panel de instrumentos del avión, una trincheta, recibos de supermercado y un ticket de estacionamiento con fecha y hora del 11/09/01, 7:25 a.m.

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