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Se exprime la naranja

Vivió en 18 países por el básquet y se instaló en Paysandú: el camino de Cliff Morgan

El exjugador nacido en Brooklyn sigue vinculado a los Knicks, de la NBA. Desde el litoral prepara viajes a México, Argentina y Senegal.

30.06.2026 10:10

Lectura: 7'

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Por Pedro Dutour.

La celebración por el campeonato de los New York Knicks lo encontró a más de 8.000 kilómetros de Manhattan. Mientras la ciudad donde nació festejaba un título que tardó más de medio siglo en volver, Cliff Morgan seguía su rutina en Paysandú, preparando valijas para una nueva gira internacional de clínicas de básquetbol. El exjugador estadounidense, de 2,05 metros de altura, que desde hace más de dos décadas trabaja en distintas funciones vinculadas a la organización de los Knicks, siguió la definición a la distancia, intercambiando mensajes con amigos y antiguos compañeros de trabajo.

“Muchos años llevo trabajando con los Knicks. Toda mi gente está ahí”, dijo a Montevideo Portal. “Es un momento muy lindo para la ciudad. Ojalá cuando vaya (dentro de un par de meses) todavía pueda compartir algunos festejos”, continuó en su español con acento, pero claro y fluido.

Nació y creció en Brooklyn, Nueva York, en una familia numerosa: cinco hijos —tres hermanas y dos hermanos— criados por una madre (hoy con 88 años) que quedó sola cuando Cliff era niño, tras la muerte de su padre.

En la actualidad, a los 61 años, Morgan mantiene una agenda que pocas veces le permite permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar. En los próximos días viajará a México para dirigir un plantel estadounidense en la Copa Cliff Morgan, un torneo con equipos de ese país, México, Argentina y Venezuela.

Después regresará a Nueva York para retomar actividades con los Knicks y encabezar un campus en Los Hamptons. En setiembre volverá a Paysandú; en octubre trabajará por primera vez en Argentina y, un mes más tarde, desembarcará en Dakar, Senegal. Con ese viaje habrá desarrollado actividades deportivas en 41 países.

“No fui yo quien le puso el nombre al torneo. Fueron ellos”, aclaró entre sonrisas al hablar de la competencia mexicana. Más allá de los partidos, explicó que la iniciativa tiene otro propósito: acercar jugadores estadounidenses a ligas profesionales del continente. “Van a jugar un torneo, pero también buscan conseguir equipo. Ese tipo de oportunidades es parte de mi trabajo”, ahondó.

De 55 becas universitarias a una carrera por el mundo

Morgan empezó a jugar al básquetbol recién a los 14 años. Sin embargo, el progreso resultó ser tan rápido que terminó recibiendo 55 ofertas de universidades de la máxima categoría del deporte universitario estadounidense. Allí logró ser distinguido como mejor defensor de su conferencia y llegó a mantener conversaciones con franquicias de la NBA antes de iniciar una carrera profesional que lo llevaría por 18 países.

Fue seleccionado para la entonces liga de desarrollo de la NBA (la NBA G League), aunque decidió rechazar esa posibilidad. En aquel momento, asegura, el circuito internacional ofrecía mejores ingresos. “En esa época era mejor salir al exterior para ganar dinero. Después jugué 15 años en 18 países”, recordó.

Cliff Morgan en el Estadio 8 de Junio de Paysandú. Foto: Pedro Dutour.

Cliff Morgan en el Estadio 8 de Junio de Paysandú. Foto: Pedro Dutour.

Morgan comenzó su carrera profesional en Catar. Después llegaron River Plate en Argentina, varios años en Europa —Bélgica, Francia, Lituania, Israel— y otro pasaje por América del Sur: Brasil, Chile, Venezuela, Uruguay.

Tras retirarse, nunca abandonó el básquet. Comenzó a trabajar en desarrollo de jugadores, scouting y organización de campus para los Knicks, funciones que todavía desempeña cuando regresa a Nueva York.

Su itinerario de los últimos meses resume, justamente, esa dinámica, con una clínica para 200 niños en Colombia, otra serie de actividades prevista en México, campus en Estados Unidos, desembarco en Argentina y una primera experiencia en África antes de cerrar el año nuevamente en Sudamérica.

Paysandú, una base para seguir viajando

Aunque pasa buena parte del año fuera del país, Morgan eligió instalarse en Paysandú, ciudad en la que lleva un año viviendo. Desde allí organiza buena parte de sus viajes y mantiene contacto con instituciones deportivas de la región. “Siempre vuelvo. Voy y vengo todo el tiempo. Necesito un lugar donde vivir y acá estoy muy tranquilo”, señaló.

Antes de radicarse en el litoral había vivido tres años en Barcelona y anteriormente en Montevideo, donde defendió a Welcome y Trouville. Con Welcome obtuvo el campeonato uruguayo y compartió plantel con jugadores como Óscar Moglia, Luis Bicho Silveira, Darío Trigo, Ignacio Borges y Federico Fefo Ruiz. 

Su llegada a Paysandú también abrió otra línea de trabajo. Antes del inicio de la temporada acercó a varios jugadores estadounidenses que terminaron incorporándose a equipos locales como Colón, Wanderers y Pelotaris. “Traje un grupo de jugadores estadounidenses y algunos encontraron lugar en clubes de la liga. Eso también forma parte de lo que hago”, comentó.  

Una liga con margen para crecer

En una zona del país en la que básquetbol es muy popular, Morgan sigue de cerca el torneo sanducero y entiende que el principal desafío se encuentra en ampliar la competencia.

A su juicio, cinco equipos (la cantidad de clubes que compiten en Primera) son insuficientes para sostener un crecimiento deportivo y considera que existen instituciones con condiciones para incorporarse a la Primera División o, en su defecto, avanzar hacia un calendario regional más amplio (como sucede con la liga de Soriano que reúne a conjuntos de ese departamento y de Río Negro).

“La liga tendría que tener por lo menos ocho equipos. No entiendo por qué algunos clubes no participan. Con más competencia habría más gente involucrada y más niños jugando”, afirmó.

Su análisis también apunta a la formación. En cada país donde trabaja repite la idea de que el básquetbol exige el mismo compromiso que cualquier tipo de profesión. “Hay que estudiar el básquet como se estudia matemática o historia. Si querés crecer, primero tenés que conocer el deporte”, indicó.

Cliff Morgan en el Estadio 8 de Junio de Paysandú. Foto: Pedro Dutour.

Cliff Morgan en el Estadio 8 de Junio de Paysandú. Foto: Pedro Dutour.

“Muchos quieren jugar, pero muy pocos llegan. Para tener una carrera larga hay que trabajar muchísimo y estar realmente enfocado”, añadió en cuanto a quienes sueñan con alcanzar el profesionalismo.

El deporte como herramienta

Las clínicas representan una parte de su actividad deportiva y social. Cuando el calendario lo permite, Morgan organiza acciones solidarias, dona alimentos, visita escuelas y participa en actividades con niños.

En Montevideo colaboró durante años con iniciativas encabezadas por el Bicho Silveira, y recuerda especialmente una campaña navideña en la que repartieron 300 regalos. En Paysandú también impulsó donaciones de alimentos para menores y espera ampliar ese trabajo.

“Me gusta hacer ese tipo de cosas. Cuando estaba en Montevideo tenía más gente para organizar actividades, pero quiero seguir haciéndolas acá”, subrayó.

Entre un viaje y otro, Morgan mantiene la misma rutina desde hace décadas. Cada mes aparece una invitación distinta, un nuevo destino, una nueva experiencia. Y mientras Nueva York celebra un campeonato largamente esperado, él prepara el próximo vuelo convencido de que todavía queda mucho por conocer.

“Cada mes alguien me llama para organizar un campus en otro país. Mientras pueda hacerlo, voy a seguir viajando”.