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En bote

Una historia que sigue a flote: cuáles son las últimas balsas que funcionan en Uruguay

Seis servicios mantienen cruces fluviales en distintos puntos del país, mientras otros desaparecieron cuando se construyeron los puentes.

02.09.2026 14:52

Lectura: 9'

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Por Pedro Dutour
  [email protected]

Cuando el río crece, el camino puede terminar en la costa. Del otro lado sigue habiendo una ruta, una escuela, una estancia, un trabajo, una familia o simplemente la necesidad de llegar. Aunque parezca de otra época, de otro siglo, en varios puntos de Uruguay la conexión todavía depende de una embarcación que cruza de una margen a la otra.

El mapa actual conserva al menos seis servicios de balsa en marcha. Dos están administrados por la Dirección Nacional de Hidrografía y se encuentran ubicados sobre el río Negro, en Paso Romero y Paso Ramírez. A ellos se suman cruces rurales como Santa Elisa, sobre el arroyo Negro; Paso Pereira, también sobre el río Negro; La Quemada, sobre el río Cebollatí, y El Peludo, sobre el arroyo Parao.

Paso Romero, en la zona de San Gregorio de Polanco (departamento de Tacuarembó), funciona todos los días del año, es gratuito y tiene servicio continuo entre las 6.45 y las 21.15 horas. Paso Ramírez (departamento de Durazno) también se desempeña durante todo el año, con horario de 13:00 a 17:00 horas y frecuencia de acuerdo con la demanda. Ambas líneas unen Tacuarembó y Durazno.

La balsa de San Gregorio representa, además, el porqué estos servicios tienen sentido incluso después de la construcción de nuevos puentes. El puente de Picada de Oribe, inaugurado en 2023, modificó buena parte de la circulación de la zona, especialmente para el transporte pesado, pero la balsa continúa siendo utilizada por vehículos livianos y camionetas. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) informó en agosto pasado que realiza unos 60 viajes diarios y que puede transportar vehículos de hasta 10.000 kilos.

Balsa en el río Negro. Foto: MTOP.

Balsa en el río Negro. Foto: MTOP.

La importancia del servicio quedó especialmente expuesta en los últimos días. La crecida del río Negro impidió que la embarcación utilizara su lugar habitual de atraque y obligó a buscar una alternativa. UTE cedió entonces en comodato un predio para permitir un nuevo punto de embarque y mantener la conexión entre San Gregorio de Polanco, Blanquillo y la zona rural de Las Cañas.

Santa Elisa y un siglo de cruces

En el oeste del país, la balsa de Santa Elisa mantiene otro de los antiguos cruces fluviales que todavía sobreviven. Se encuentra sobre el arroyo Negro, curso de agua que marca parte del límite entre Paysandú y Río Negro. Su historia se remonta aproximadamente a un siglo, y se desplaza de un lado a otro sostenida por lingas, aprovechando la fuerza de la corriente del arroyo. Se trata de las últimas balsas tradicionales de este tipo en pie en el litoral uruguayo.

Balsa Santa Elisa. Foto: El Telégrafo.

Balsa Santa Elisa. Foto: El Telégrafo.

Su utilidad solo está vinculada con una red chica de caminos rurales y con las necesidades cotidianas de quienes viven y trabajan en ambas márgenes.

Paso Pereira, otro sobre el río Negro

Más al este aparece Paso Pereira, sobre el río Negro, en la zona de la ruta 6 y en el límite entre Tacuarembó y Cerro Largo. En esa zona no existe un puente carretero directo y el río continúa formando una barrera para la comunicación entre ambas orillas, por lo que resulta necesario apelar a la balsa para acceder al otro lado.

Sin embargo, su historia administrativa aparece como más compleja: en 2018, la Junta Departamental de Tacuarembó dejó constancia de que la balsa estaba en desuso. Al mismo tiempo, registros posteriores continúan identificando el cruce por balsa como la forma de comunicación en ese punto.

La alternativa que se encuentra desde hace décadas es un desvío hacia el puente del kilómetro 329, construido sobre un antiguo puente ferroviario. Para quienes viven cerca de Paso Pereira, sin embargo, ese desvío supone una diferencia considerable en las distancias y en los tiempos de traslado.

Dos balsas en la cuenca del Cebollatí

El extremo este del país conserva dos cruces de características diferentes. La balsa de La Quemada trabaja sobre el río Cebollatí (entre el departamento de Rocha y Treinta y Tres), en un servicio concesionado por la intendencia rochense. La documentación departamental registra la adjudicación del servicio a un particular y señala que su marcha fue impulsada a partir de una demanda de los vecinos de Cebollatí.

La historia de esta balsa asegura que, durante una etapa anterior, era desplazada mediante caballos desde la margen de Rocha. Actualmente funciona con motor, ideal para sortear un río que a esa altura alcanza una dimensión considerable, con un monte ribereño que acompaña el recorrido.

Balsa en el río Cebollatí. Foto: ICNdiario.

Balsa en el río Cebollatí. Foto: ICNdiario.

A pocos kilómetros aparece otro servicio, la balsa de El Peludo, sobre el arroyo Parao. Administrada por la Intendencia de Treinta y Tres, conecta la zona de La Charqueada con Arrozal 33. El paso depende incluso de las condiciones del propio arroyo. En períodos de fuerte bajante, el nivel puede reducirse hasta dificultar la navegación.

La que desapareció hace tres años

El Cebollatí también conserva uno de los ejemplos más recientes de cómo una balsa puede desaparecer después de décadas de servicio. La balsa de La Charqueada dejó de funcionar en 2023, cuando se inauguró el puente de la ruta 91 entre General Enrique Martínez (Treinta y Tres) y Cebollatí. El nuevo puente, de 192 metros de extensión, sustituyó el servicio que prestaba la Dirección Nacional de Hidrografía.

En agosto de 2026, tres años después del cierre, el MTOP comenzó a retirar los remolcadores que habían quedado en La Charqueada. También está previsto llevarse la balsa DHB-4, completando la desafectación del antiguo servicio.

Antes del puente, la balsa

Esa historia de sustituir puente por balsa se repite en distintos puntos del país. Se trata, simplemente, de evolución. Por ejemplo, en Paysandú, una de las conexiones más recordadas ha sido la autobalsa que unía la ciudad con Colón, en Entre Ríos. Antes de la inauguración del Puente Internacional General Artigas, en diciembre de 1975, el cruce del río Uruguay para vehículos se realizaba mediante ese sistema.

La construcción del puente hizo innecesario aquel servicio y la autobalsa quedó como parte de la memoria de una época. Ahora, esa zona se utiliza de paseo, aunque para los sanduceros el lugar sigue siendo “la autobalsa”.

Lugar donde se encontraba la autobalsa en Paysandú. Foto: Pedro Dutour.

Lugar donde se encontraba la autobalsa en Paysandú. Foto: Pedro Dutour.

En Mercedes pasó algo parecido, aunque la historia resultó ser más larga y tuvo varios protagonistas. Durante décadas, distintas balsas permitieron cruzar el río Negro frente a la ciudad y conectar esa urbe con la margen del departamento de Río Negro.

Entre los nombres que quedaron asociados a aquel servicio aparecen los hermanos Guastavino, pioneros del cruce, además de Juan B. Goytino, Carlos Córdoba y José Sancristóbal. Las primeras embarcaciones eran de madera y luego llegaron balsas de casco metálico, con rampas elevadizas para permitir el ingreso de vehículos.

La balsa podía transportar animales, automóviles, camiones y ómnibus. De noche, cuando no había movimiento regular, quienes necesitaban cruzar podían solicitar el servicio mediante bocina o luces.

También hubo episodios trágicos. El 11 de junio de 1942, un ómnibus de ONDA cayó al río Negro durante una maniobra sobre la balsa. Diez personas murieron. El accidente, junto con otros episodios posteriores, aumentó la presión para mejorar las condiciones de seguridad del cruce. El servicio de balsas frente a Mercedes se mantuvo hasta la década de 1960, cuando se construyó el puente que unió ambas márgenes.

Puente circular por balsa

Entre otras balsas que quedaron en desuso, figura la de la laguna Garzón, que durante años permitió el cruce entre los departamentos de Maldonado y Rocha por la ruta 10. Le dijo adiós en diciembre de 2015, cuando quedó habilitado el particular y moderno puente construido sobre la laguna. Hasta entonces, el cruce dependía de esa embarcación para trasladar vehículos y pasajeros.

El puente que sustituyó la balsa en laguna Garzón. 

El puente que sustituyó la balsa en laguna Garzón. 

La sustitución tuvo una particularidad que convirtió a aquel antiguo cruce en toda una postal: en lugar de un puente convencional, se levantó una estructura circular diseñada por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, que modificó por completo la relación entre la ruta y la laguna.

En Salto también funcionó la balsa Caputto, una embarcación particular de la empresa citrícola del mismo nombre. Fue incorporada para mantener la comunicación con campos de la compañía que quedaron del otro lado del lago de Salto Grande tras la construcción de la represa. El cruce tenía unos 1,3 kilómetros y permitía trasladar camiones de hasta 45 toneladas, con un viaje de aproximadamente siete minutos.

La balsa Caputto en Salto. Foto: Transporte Carretero.

La balsa Caputto en Salto. Foto: Transporte Carretero.

La Caputto tenía una característica que la diferenciaba de las demás balsas de la zona: no estaba destinada al transporte de pasajeros ni era un servicio público, sino que se utilizaba exclusivamente para el traslado de carga de la empresa. Ya estaba operativa a comienzos de la década de 1990 y dejó de trabajar en marzo de 2022.

El río Negro, territorio de balsas

Balsa en el río Negro. Foto: MTOP.

Balsa en el río Negro. Foto: MTOP.

Así, mucho antes de que los puentes modernos modificaran el mapa, en el río Negro pululaban las balsas.

Una investigación histórica basada en registros del periodista e historiador Orestes Araújo de 1900 identifica siete puntos donde funcionaban balsas. Entre ellos estaban Paso de Arriera, entre Cerro Largo y Rivera; Paso de los Toros, entre Tacuarembó y Durazno; Paso de la Barra; Paso del Correntino; Paso del Palmar; la balsa de la Liebig, próxima a Mercedes, y Paso de la Balsa, hacia la desembocadura en el río Uruguay.

También quedaron registros de balsas en Paso Mazangano y en otros puntos del río Negro. La construcción de puentes modificó ese sistema hasta reducirlo a unos pocos cruces, como sucede en la actualidad.

Por Pedro Dutour
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